
Asistente de fotografía: Anita Carli |
Discapacidad CAPACITADA
Cuatro grupos familiares de jóvenes con limitaciones intelectuales crearon la Fundación para la cooperación del desarrollo integral de sociedades especiales (Fundacodise), un centro de desarrollo integral que le permite, a este tipo de individuos, además de prepararse académicamente, formar parte de la llamada clase trabajadora.
Por Pablo Blanco Fotos Natalia Brand
'Estoy ansiosa por ver la cara de felicidad que van a poner los muchachos cuando reciban sus primeras utilidades". El comentario anterior puede estar referido a cualquier grupo de jóvenes que recién engrosan las filas de la clase trabajadora y pronto comenzarán a gozar de los beneficios que establece la Ley del Trabajo. No obstante, en este caso, alude a un grupo de adolescentes y adultos con discapacidad intelectual. Y es que ellos, como el resto de sus semejantes, siempre han tenido el derecho a trabajar. Que lo diga Irama Quintero de Cisneros, directora ejecutiva de la Fundación para el desarrollo integral de sociedades especiales (Fundacodise). Esta institución, ubicada en el este de Caracas, es la primera en Venezuela que se convirtió en una unidad de trabajo, a la vez que un centro de formación integral, para individuos con la condición antes descrita, según explica Quintero. "La Ley para personas con discapacidad dispone, en su artículo 28, que toda empresa, pública o privada, debe incorporar, en su nómina, al menos, cinco por ciento de personas con discapacidad", comenta la arquitecta. "Pero la mayoría de estos individuos -a diferencia de algunos que tienen discapacidad motora- requieren ser constantemente supervisados y apoyados. La discapacidad intelectual no siempre es evidente, por lo cual algunos individuos tienden a maltratar verbalmente a quienes la poseen, los insultan aludiendo a su condición. Es por ello que, a pesar de los beneficios que prevé la ley, insistimos en crear un ambiente protegido en el que estos adultos y adolescentes pudiesen ganarse el pan sin necesidad de estar físicamente dentro de una empresa. ¿El objetivo? Dignificar la vida de nuestros muchachos, convertirlos en seres que, dentro de sus limitaciones, sean lo más autosuficientes posible para defenderse cuando uno falte. Después de muchas reuniones con el Consejo Nacional para las personas con discapacidad (Conapdis) logramos que emitieran opinión en cuanto a la posibilidad de que nuestros muchachos pudieran prestar sus servicios en una unidad de trabajo que no se encontrara ubicada dentro de las instalaciones de determinada compañía. Hasta ahora, la única organización que se ha 'casado' con nosotros es la Asociación de Alfareros de Venezuela. Para ellos nuestros muchachos están produciendo regalos corporativos. Como cualquier otra persona perteneciente a su nómina reciben sueldo mínimo, bonos de alimentación, utilidades, prestaciones sociales y vacaciones. Tenemos las puertas abiertas a cualquier otra empresa que quiera ayudarnos. Nuestra mejor carta de presentación es que vengan a visitarnos y adviertan el trabajo que estamos llevando a cabo".
Tres en una
"Comenzamos en 2004 como un centro de formación integral. Éramos cuatro grupos familiares con hijos con discapacidad intelectual", prosigue Quintero refiriéndose a los allegados de la doctora Miriam Convit de Izaguirre, la docente Rebeca Bittar de Tahan y la psicopedagoga Elia Ramos, las otras encargadas de regentar la institución. Funcionábamos tres días en mi apartamento y tres días en esta casa (la actual sede de Fundacodise). Arrancamos capacitándolos para trabajar en un vivero. Con el tiempo eso fue sustituido por el cultivo hidropónico, que resultó más práctico y atractivo para ellos. Luego incorporamos lo que, hasta ahora, ha sido un hit: la elaboración de galletas. Las especialistas que más tarde se nos unieron se quedaban asombradas del furor que esta actividad causa en nuestros muchachos. Es algo en lo que todos pueden participar, indistintamente de su limitación (amasando, decorando o empaquetando) y a lo que le ven el resultado inmediato: el fruto de su esfuerzo se ve recompensado, económicamente, a corto plazo. Algunas empresas nos han contratado para trabajos puntuales sin que exista una relación laboral permanente, lo cual también es válido. Siempre que podamos atender la demanda cumplimos con los pedidos que se nos hagan. Con la Asociación de Alfareros la prioridad ha sido la producción de regalos corporativos: una carpintería nos provee, a buenos precios, de baúles y portalápices, bandejas de madera que los jóvenes se encargan de decorar, pintándolas y estampándolas. Algunas cajitas llevan dentro las galletas que ya han agarrado buena fama". La misma que se ha ganado esta fundación, cuya población, en un lapso de cuatro años, aumentó de 15 a 40 personas.
"Todo lo que hacemos acá no tiene otro fin que tratar de lograr una verdadera reinserción social" |
Un día especial
Los 40 individuos atendidos
por Fundacodise tienen edades comprendidas entre los 14 y
los 52 años. Sus grados de discapacidad intelectual determinan el tipo de actividad que van a emprender dentro de la institución. La mayoría debe pagar una cuota mínima mensual que es destinada
a su propia formación (inversión
que se reduce ahora que reciben sus propios ingresos). Un pequeño porcentaje del grupo es becado
total o parcialmente. "Teníamos casos de muchachos que llegaban
a faltar por varios días y cuando les preguntábamos el por qué de sus ausencias nos comentaban que
no tenían dinero para el pasaje. Ante esas situaciones hemos actuado inmediatamente para tratar de financiarlos. En muchos casos la iniciativa viene de los padres de los otros jóvenes que deciden ayudar a los más necesitados. Esto es una demostración constante de ayuda, de solidaridad". De lunes a viernes estos trabajadores llegan a
la sede a las 7:30 am para el desayuno. A las 8:00 de la mañana, y hasta horas del mediodía, arranca su jornada laboral. Al mediodía almuerzan con platillos que traen
de sus hogares (como bien lo puede hacer cualquier persona del sector formal
de la economía) y la tarde siempre es empleada por las directoras y el grupo de psicopedagogas y facilitadoras para reforzar las distintas áreas académicas que se
les imparten, así como sus habilidades adaptativas, mediante el programa Calidad
de vida, el cual desarrolla destrezas de independencia y crecimiento personal. "Dos veces a la semana los llevamos a un polideportivo a que practiquen natación, porque déjame decirte que muchos de ellos han participado y ganado preseas de oro y de plata en eventos deportivos para personas con discapacidad intelectual. En ocasiones obtienen el patrocinio de empresas privadas para que participen en competencias fuera de Venezuela". Los viernes se celebran los cumpleaños de la semana, algo que esperan ansiosamente los empleados en cuestión. "Todo lo que hacemos acá no tiene otro fin que tratar de lograr una verdadera reinserción social. Ellos, además de trabajar y capacitarse aquí también hacen amistades, se llaman por teléfono y hasta se enamoran", comenta la directora ejecutiva. Lo anterior queda demostrado con Mario
y Georgette, quienes se presentan como "novios". Al final de la tarde son llamados, por lista, mientras sus padres los van a buscar para el retorno a casa. La sana bulla, las carcajadas y el relax, típicos del fin de la jornada, imperan… Como en cualquier otro sitio de trabajo.
Ni es lo mismo ni se escribe igual
La Ley para personas con discapacidad entró en vigencia en enero de 2007. Desde entonces, el Consejo nacional para personas con discapacidad vela porque el mencionado cinco por ciento se cumpla. "Esta ley derogó la que fue creada en 1993, cuyo nombre era Ley para la integración de personas incapacitadas", comenta Carolina Chacón, consultora jurídica de Conapdis. "Un aspecto importante en las luchas sociales de las personas con discapacidad -y sus familiares- ha sido, justamente, que se les identificara con un término adecuado, por lo cual las palabras: incapacitado, discapacitado y minusválido fueron sustituidas por la denominación actual: personas con discapacidad. En ese orden, porque, en primer lugar, son personas y, luego, tienen una condición que es la discapacidad, la cual no las limita para desarrollarse en cualquier espacio. Con respecto a Fundacodise se realizó un análisis jurídico sobre la interpretación de los artículos 28 y 29 que contemplan el ingreso de las personas con discapacidad en el ámbito laboral y el concepto de 'Empleo con apoyo integral', establecido en la ley, específicamente, para las personas con discapacidad intelectual. El último artículo especifica que se debe emplear a las personas con discapacidad intelectual de acuerdo con sus habilidades y bajo supervisión y vigilancia". El objetivo de esta legislación, según explica Chacón, es fomentar la inclusión social y laboral de la población con discapacidad, históricamente discriminada en el país. "Tenemos ejemplos exitosos de empresas que se han acogido a esta ley, tales como establecimientos de comida rápida, cadenas de farmacias y compañías de consumo masivo". La abogada puntualiza que las compañías que no cumplan con lo establecido en esta ley serán debidamente sancionadas.

Coordenadas
• Las personas o empresas que quieran comunicarse
con Fundacodise para hacer donativos o recibir
información pueden llamar al siguiente número:
514. 5142, o escribir a la dirección de correo
electrónico: fundacodise@gmail.com
• El sitio web de Conapdis
es www.conapdis.gob.ve
pblanco@eluniversal.com |