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Sandalia Lego, creada por Pierre Hardy para Balenciaga

Chifladas por
los ZAPATOS

Cada una en sus propios
tacones, Federica Guzmán,
Rebeca Moreno, Anabelle Blum
y Carla Tofano se confiesan locas por esos oscuros objetos del deseo, imbatibles armas de seducción
y elocuentes reveladores
de la personalidad

Por Maruja Dagnino /
Fotos Natalia Brand

 

Nada como unos tacones de doce centímetros para sentir la supremacía femenina en todo su esplendor. Eso lo saben algunas mujeres, militantes de la moda y de la feminidad, como la diseñadora venezolana Carol Ginter, quien llamó Tacón de mujer a su última colección, inspirada en ese artilugio que "le permite a una flotar a veinte centímetros del suelo y le otorga el inigualable placer de mirar a los varones por encima de los hombros".

Mujeres famosas han trascendido no sólo por sus talentos, sino por su obsesión por estos objetos, que comenzaron a ser moda cuando los griegos propusieron modelos distintos para el pie derecho y para el izquierdo. Imelda Marco, ex presidenta de Filipinas, llegó a amansar unos 1.200 pares. De su lado, la cantante dominicana Ángela Carrasco se confiesa lujuriosa de los zapatos, y, en la ficción, la protagonista de Sex and the City, Carrie Bradshow, admite haber gastado 40 mil dólares en ellos, a costa de no haber podido comprarse un apartamento.

¿A qué llegarías tú por un par de zapatos? ¿Cómo los eliges? ¿Eres compulsiva? ¿Cuántos atesoras? ¿Prefieres alguna marca? ¿Serías capaz de soportar dolor en los pies por ponerte un par que te gusta? Estampas le hizo estas preguntas a cuatro bellezas venezolanas del mundo del espectáculo. Federica Guzmán, Rebeca Moreno, Anabelle Blum y Carla Tofano se confesaron fanáticas y, además, explican por qué.


Vestido Giovanni Scutaro

Rebeca Moreno
"Una mujer, aunque
sufra, tiene que usar
un tacón alto"

"Yo soy capaz de recorrer todas las tiendas de Nueva York para conseguir
los zapatos que quiero, si los tengo en
la cabeza. Normalmente, son zapatos
que he visto en la revista Vogue (París, España, Estados Unidos, Latinoamérica). Si voy a viajar, recorto lo que me gusta,
lo pego en hojas blancas y los muestro
en la tienda".

"Me cuesta mucho usar zapatos cerrados, aunque el calzado negro cerrado clásico, alto, es muy elegante, pero me molesta.
Yo me acostumbré a las sandalias,
desde las más sencillas hasta las más elaboradas. Si tengo dos pares de
zapatos cerrados, es mucho, generalmente de punta redonda, no
de esos tipo duende, que me parecen súper antiestéticos. Y sí, soy compulsiva con los zapatos y con las carteras.
Antes no prestaba atención a los zapatos, pero ahora me doy cuenta de que viajo, regreso con seis pares y no compré ni siquiera un pantalón. Como el clóset no me alcanza, los zapatos están alrededor de mi cama, porque es más cómodo tenerlos
a la vista que guardados en cajas. Debo tener cerca de sesenta pares".

"La única manera de que me ponga unos tenis es para ir al gimnasio. De resto, pienso que una mujer, aunque sufra, tiene que usar un tacón alto. Un tacón de ocho, diez, incluso doce centímetros. Como me gusta el tacón de aguja, si me lo voy a calar, que por lo menos el zapato sea cómodo, por eso últimamente he aprendido a pagar más dinero por ellos. Ni siquiera por lujo, ni por frivolidad, sino por comodidad".

"Mi diseñador de zapatos favorito es Christian Louboutin, 'el hombre de las suelas rojas', que viene de diseñar para Gucci, para Yves Saint Laurent, y lanzó su propia marca. Pero, con respecto a los zapatos de diario, me he dado cuenta de que he encontrado modelos muy bellos en Guess y Michael Kors".

"Para seducir, tengo unos zapatos Gucci, que no uso mucho a diario porque son como de punta y se amarran con unas cintas de cuero con remaches puntiagudos, de cobre. Son como medio 'sado'. Con una minifalda y un straple negro, son un éxito total".


Asistente de foto Omar Viñas / Vestido Laili Lau

Carla Tofano
"Soy capaz
hasta de mentir"

"Soy capaz de gastar lo que tengo
y más
, incluso soy capaz de mentir por
un par de zapatos. En una oportunidad acababa de comprar unos zapatos nuevos. Edmundo (su esposo) y yo estábamos llegando a casa al mismo tiempo, y como yo sabía que los zapatos eran tan llamativos, me bajé del carro descalza. Eso hizo que él se fijara en mis pies, y que yo inventara un cuento de que a mí, de vez en cuando, me gustaba manejar descalza. Al final me vi súper enredada y tuve que confesar mi pecado: unas súper plataformas negras con cadenas doradas. Creo que de Sergio Rossi".

"Me gustan mucho los suecos de madera, y también los stilettos (tacón aguja), que pueden ser cerrados, pero me siento más identificada con las sandalias. Obviamente, si son de plataforma, lo hacen todo un poco más cómodo, porque ellas, además, tienen un swing que las hace más accesibles a toda hora. Es como un discurso más irreverente, más juvenil, con el que me suelo sentir muy cómoda. Y, al mismo tiempo, tienen la holgura que te da esta sensación de poder tan interesante".

"No me importa si son caros, pero me importa que no se vean baratos. Si uno tiene ojo puede elegir zapatos baratos sin que sea obvio que lo son. Que no se vean mal acabados, o de un material burdo. Y que no se vean 'quiero pero no puedo'. Prefiero, en todo caso, unas fit flops, que son mucho más sinceras. Tengo, fácil, ochenta pares de zapatos. Y tendría más, pero no tengo el espacio que quisiera. Si me pusiera a pensar en cuántos he tenido, probablemente, sean más de mil pares".

"Afortunadamente, en Venezuela no tenemos Jimmy Choo, ni Christian Louboutin, ni Manolo Blahnik, ni todas esas marcas deliciosas frente a las cuales sería más difícil resistirse, pero hay que sacar más cuentas. Digamos que eso te hace la vida más fácil. Una marca que me gusta es Nine West, porque tiene una media muy inteligente entre costo, moda y comodidad. Son zapatos con una ergonomía ya casi comprobada, porque son masivos, y, por otro lado, están en ese concepto 'pronto moda' que hace que siempre tengas el color y el modelo de la temporada, a precios razonables. También me gustan los zapatos de Club Morango, los brasileros, y los de Aldo, que me encantan los colores y los modelos, pero son incómodos".

"Estoy acostumbrada a sustituir comodidad por estilo, y por eso tengo una resistencia muy alta a los zapatos incómodos. Cuando yo te digo que un zapato es incómodo, es porque realmente es muy incómodo. Pero los zapatos altos te condicionan a un andar mucho más cimbreante, más femenino y más curvilíneo, a tono con lo que uno entiende clásicamente como femenino. Y, por otra parte, el zapato alto te hace sentir esa incomodidad, como cuando estás en una cuerda floja, atenta a todo y no te acomodas. La comodidad a veces a uno le roba la sagacidad. Y la altura te da una suerte de poder artificioso. Todo eso junto hace que te sientas como en una situación creada por ti misma. A tu voluntad. Me parece que los hombres se pierden de un momento fantástico, que es poder decir lo que se siente estando trece centímetros por encima de tu tamaño".


Asistente de foto Omar Viñas / Vestido y zapatos classe. www.classeboutique.com / Maquillaje y cabellos Yeliset Duran telf. 0414 256.5151

Anabelle Blum
"Me encanta estar
pegada al piso"

"Soy capaz de llegar muy temprano a
una tienda
para encontrar la talla del zapato que quiero, o hacer una cosa
que no hago jamás, que es comprar por Internet, estando consciente de que uno no debe comprar zapatos sin probárselos, corriendo el riesgo de que no me queden bien. Pero más nada. Ni me pelearía con gente, ni haría largas colas ni nada por el estilo. He llegado tarde a citas, reuniones, porque estoy parada en mi clóset y no se qué zapatos ponerme. Y me he cambiado totalmente de ropa para ponerme el par de zapatos que me quiero poner".

"A mí me encantan los zapatos bajos,
los flat. Me encanta estar pegada al piso, sea con ballerinas o con sandalias tipo cholitas de meter entre los dedos. Para grabar el programa de televisión, alguna fiesta o evento especial, voy alta, pero
los tacones me dan dolor de espalda. Además, me encantan mis pies, me
siento orgullosa de mis pies. Y la elección de los zapatos tiene que ver con el mood (humor). O con el nivel de cansancio que tengo. Lo otro es la estatura de la pareja. Si uno va a una fiesta con un amigo pequeño, no se puede poner un par de zapatos muy altos. Yo detesto verme más alta que un hombre.
Me da la sensación de que si yo soy más alta, lo tengo que proteger".

"Algún día voy a usar los zapatos de sombrero porque no tengo dónde guardarlos. Me he descubierto a mí misma apurada, porque tengo que hacer una diligencia, y paso por una tienda, un zapato me pica el ojo y comienza la pelea en la cabeza: ¿será que tengo unos parecidos en la casa?, ¿me los compro o espero a ver? Me pregunto con qué me los puedo combinar… es terrible. Cuando he ido de viaje, he llegado a comprarme 14 pares de una vez. Una cosa que, yo creo, debe ser medio enfermiza. Nada más, en tenis, tengo 23. Si veo un zapato que me guste y es cómodo, me lo compro, no importa la marca. Puede ser un zapato Prada o Gucci, o tapa amarilla. No soy tan enferma como para comprarme algo que me quede incómodo. Definitivamente, no me gusta soportar dolor".


Asistente de foto Omar Viñas. Vestido Mayela Camacho

Federica Guzmán
"He llegado tarde a una cita
por comprarme unos zapatos"

"Soy capaz de llegar a cualquier cosa por unos zapatos. De meterme en Internet, buscar el modelo que me gusta, llamar a cualquier tienda, donde quiera. También soy capaz de pelearme con un hombre que me dice que mis zapatos son feos y he llegado tarde a una cita por comprarme un par de zapatos o por escoger un par de zapatos dentro de mi clóset".

"Me gusta un zapato clásico, con un tacón bellísimo -no me gusta el color negro- pero los que más uso a diario, porque
son los más cómodos, son los zapatos
de cuña, que me dan mucha estabilidad. Sobre todo para las mujeres altas, como yo. En estos momentos estoy usando unos Tory Bursh, de tacón cuña dorada, y tengo otros de cuña de madera con el emblema de la diseñadora en blanco. Me encanta la marca Jimmy Choo, y creo que el día que me case usaré zapatos de Vera Wang".

"Procuro comprar zapatos cada vez que viajo, y, al menos una vez al mes, me compro
un par. No sé cuántos tengo, pero al menos te puedo decir que, del Miss Mundo, me quedaron cuarenta pares. No tengo zapatos de la suerte, pero tengo un par que me regaló un hombre que tiene 'un poquito' de poder sobre mi corazón: unos Dior de la última temporada, que me traen loca. Es un regalo que no me esperaba, y me pareció
un detalle muy lindo. Cuando me los pongo, me siento divina".

"Los zapatos más altos que me he puesto fueron unos que usé en el Miss Venezuela 2001, que tenían hasta plataforma, y yo no soy de usar plataformas. He usado tacones
de doce centímetros. He sido capaz, porque me ha tocado en el Miss Mundo, haciendo trabajo social, de soportar dolor por unos zapatos. Pero yo trato de buscar los más cómodos, porque no me gusta sufrir".

"Para seducir, depende de la hora del día. Tú puedes seducir con unas muy bellas sandalias, si tus pies están muy bien arreglados. Pero, a mí, la seducción me hace pensar en zapatos con piedras, en un tacón que te estilice la pierna".

Ver también en Encuentros:
- Kat Von D. La reina del tatuaje
-Conversaciones del más allá


 
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