Vista de la ciudad desde San Román |
RÓMULO APONTE
"Amar a Caracas es un acto de fetichismo"
El conocido sexólogo ofrece la insólita visión de una ciudad erótica, maltratada, pero exquisita. Al final siembra la intriga con una osada fantasía personal
Por Johan M. Ramírez Foto: Natalia Brand
'Caracas es la ciudad más erótica del mundo", son sus primeras palabras. "Este lugar es único por la combinación divina del ambiente con las funciones del pensamiento, los estímulos sexuales, la generación de fantasías y la cantidad de sitios calientes", dice, y no tarda en mencionar la exuberancia de El Ávila erguido como referencia de elevación espiritual y física.
La visión que Rómulo Aponte tiene sobre esta ciudad es, francamente, inusitada, quizá rebuscada, pero a fin de cuentas, su mirada de sexólogo descubre una urbe sin pudor.
"Nuestra Caracas es única por sus colores, sus cuerpos, sus avenidas plenas de publicidad donde lo sexual es parte esencial del mensaje". Y no sólo eso, sino que, asegura, las mujeres más bellas del mundo deambulan por las calles de esta ciudad. Estos elementos, dice, "definen al caraqueño. Lo hacen espontáneo, hedonista, con alto sentido estético, y con pasiones intensas asociadas a lo sexo-afectivo", añade.
Es que para Rómulo Aponte, cualquier calle de El Hatillo a las 11 de la noche, todo sitio donde reina la "rumba", y cualquier acera discreta al amanecer, son una tentación que, asegura, activará experiencias amorosas.
"Aunque no lo creas la sensualidad de esta ciudad está presente en cualquiera de sus calles, de sus carros y a cualquier hora... ¿No te dije que era muy erótica?" |
Apenas termina la frase sonríe con picardía. "Lo sé porque mis pacientes me lo han contado… y porque yo mismo lo he vivido". ¡Caramba! En segundos la entrevista se torna en una confidencia casi entre amigos, y entonces confiesa sin timidez: "He vivido la experiencia suprema de hacer realidad varias de mis fantasías, una de ellas en algún lugar de Las Mercedes". No había nada qué decir, sólo esperar que siguiera descubriendo sus secretos.
"Experimentar el erotismo es indispensable -prosigue. Esa experiencia que despierta las pasiones es una oportunidad para comprobar que estamos vivos". Acto seguido, revela entonces un secreto de Caracas: "Aunque no lo creas, la sensualidad de esta ciudad está presente en cualquiera de sus calles, de sus carros, y a cualquier hora… ¿no te dije que era muy erótica?".
Pero también descubre una urbe de súbitas emociones, pues, un día es paz y otro día es angustia insoportable. Y para ello tiene una pasmosa justificación que, tras años de ejercicio profesional, esgrime con su seriedad de sexólogo e investigador: "Es posible que Caracas haya sido abusada por todos sus ciudadanos. Por eso se queja, aunque antepone su dignidad a los agravios, de manera que jamás pierde la gracia, la alegría, y la sexualidad exquisita".
En consecuencia, recomienda trabajarle los traumas: intervenciones de psicoterapia, reducir a sus malos amantes -aquellos que le quitan sin darle-, y brindarle mucho cariño. Pero no es precisamente él quien le ofrecerá amor, pues cree que "amar a Caracas es un acto de fetichismo". Prefiere, en cambio, enamorar a las caraqueñas.
Tras miles de pacientes en su consultorio, de confesiones en la barra de un bar o en la complicidad de una aventura, todavía una fantasía le entusiasma: "Quisiera tener una pasión tan intensa que pueda acariciar a mi esposa y a Caracas al mismo tiempo", dice, pero queda en el ambiente la certeza de que oculta algo más, algo que quisiera decir sin eufemismos, pero que, esta vez, prefiere callar. De hecho, no tarda en sembrar la intriga con una última acotación: "Claro que tengo otra fantasía, muy distinta y muchísimo más osada, pero no puedo decírtela porque es muy fuerte. Mejor que se la imaginen…"
.johan_ramirez3@hotmail.com
Asistente de fotografía: Anita Carli
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