Seducción entre copas
Sus más férreos defensores
lo exaltan como el ícono por excelencia de la sexualidad femenina, mientras que,
del otro lado, sus detractores
lo catalogan como un instrumento
de represión. Más allá de este
eterno debate, es innegable
que el sujetador ha sido
—y continuará siendo—
un arma infalible para cautivar.
María De Los Angeles Herrera
La segunda prenda infaltable en el guardarropa de las mujeres es, al mismo tiempo, la que genera mayor polémica, pero no sólo en cuanto a su significado, sino también respecto a su origen y a su creador. Lo único cierto es que las féminas de todo el planeta, sin excepción, han caído rendidas a sus pies. ¿Fascinación o convención social? Las razones para usar un brassiere son diversas, pero a excepción de aquellas que cuentan con un par de prótesis —una fórmula mágica antigravedad— no hay mujer capaz de obviar la sustancial diferencia entre lucir un atuendo con o sin sostén.
Volumen, firmeza y hasta armonía en las formas son algunas de las ventajas que alberga este centenario artificio, dependiendo del tipo escogido, pues hay diferentes sujetadores para que cada mujer pueda lucirse a sus anchas. Con o sin copa, strapples, con varillas o ballenas, sin costuras, balconette, con push up, rellenos de aire o de gel, deportivos y hasta reductores; y ni hablar de los materiales, pues aunque el algodón y el encaje siempre han sido los más populares, los tejidos sintéticos han ganado mucho terreno desde su creación en los años cuarenta.
Un poco de historia
Lo que comenzó como una cómoda —y relajada— alternativa frente al ceñido corsé, terminó por convertirse en su generación de relevo, sobre todo a finales de la Primera Guerra Mundial, cuando la industria solicitó a las mujeres que dejaran de comprar estas prendas íntimas para reducir el consumo de metal. De hecho, hay quienes afirman que, producto de este esfuerzo se lograron conservar cerca de 28.000 toneladas de metal, cantidad suficiente para construir dos buques de guerra.
Pero la historia del sujetador comenzó muchísimo antes, cuando a finales del siglo XIX, diseñadores de corsets empezaron a experimentar y desarrollaron piezas reducidas que dejaban más descubierto el torso. Pierre Poiret con su soutien gorge, en Francia, y Johannes Bree con su bust supporter, en Estados Unidos, figuran en la lista de creativos que sentaron las bases de los modernos modelos que hoy lucen las féminas; sin embargo, el crédito se lo llevó Mary Phelps Jacobs —conocida también como Caresse Crosby—, quien en 1913 utilizó dos pañuelos y un lazo para crear un modelo sencillo que pudiera utilizar debajo de los vestidos de noche.
A pesar de la idea brillante de Jacobs, las mujeres tuvieron que esperar que Warner Brothers Corset Company le comprara los derechos para que el sostén se empezara a fabricar masivamente. ¿El resultado? Durante la década de los veinte, eran minoría las féminas que salían de sus casas desprovistas de este novedoso acompañante, que por esos días más que darle soporte al busto y realzar su forma, se impuso como una efectiva herramienta para disimularlo, surgiendo así la moda flapper.
Retomar la voluptuosidad que se había ganado con el corset no fue sencillo. Dos inmigrantes, una polaca y otra rusa, fueron las primeras que intentaron ganarle la batalla al estilo andrógino que se había impuesto. Rosalind Klin, la directora de Kestos Company, utilizó dos pañuelos triangulares cosidos para elaborar el sujetador Kestos, mientras que Ida Rosenthal —representante del país euroasiático— realizó mediciones a mujeres de todas las edades para establecer los diferentes tipos de copas y tallas, volúmenes que ya a finales de los años veinte se habían convertido en un estándar para las fábricas de corsets que incursionaban en el nuevo mercado.
Satén, encaje, tul, con dobladillos decorados, abrochados a los lados y hasta sin tiras para poder lucir vestidos donde los hombros quedaban totalmente al descubierto: durante los años treinta, el reinado del sujetador apenas comenzaba. La aparición del nylon fue clave en la década sucesiva, pues ahora era posible fabricar piezas mucho más elásticas, fácilmente lavables, de secado rápido y que no necesitaban plancharse.
A mitad de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, la moda pasó a un segundo plano y los diseñadores se vieron obligados a detener sus procesos creativos. Las prendas se simplificaron y se realizaron mejoras para incrementar su durabilidad; mientras que los modelos más atractivos —coloridos y llenos de encajes— dejaron
de venderse debido a sus elevados costos. Pero esto no implicó un retroceso,
porque el sujetador pasó a convertirse rápidamente en un objeto del deseo,
gracias a la labor de las pin-up —entre ellas Marlene Dietrich, Ingrid Bergman
y Vivian Blaine—, quienes no lo dejaron de lado a la hora de exhibir sus
voluptuosas formas.
La contienda militar dio paso a una guerra
de formas: a finales de los años cuarenta,
los franceses proponían un diseño más
natural, relleno con delgadas capas de goma espuma, mientras que los estadounidenses se inclinaron por el modelo de misil, que por su apariencia de cono le aportaba gran rigidez
al busto. Los tejidos sintéticos hacen de las
suyas en este período y en los sucesivos y se
crean piezas con rellenos más voluminosos
que finalmente dan paso al wonder bra
—mejor conocido como
push up.
Pero no todo ha sido miel para el brassiere. En los años sesenta comenzó a ser visto como un símbolo de represión femenina, pensamiento que llegó a su máxima expresión cuando las hippies de la época quemaron públicamente sus prendas. A pesar del descrédito, el sujetador continuó siendo la prenda femenina por excelencia: las actrices comenzaron a utilizarlo con mayor frecuencia en sus exposiciones mediáticas al tiempo que los diseñadores intentaban ganar clientas en una batalla de colores y estampados que se mantiene en la actualidad. En medio de esta guerra, Madonna, la diva del pop, se subió a escena con un bustier en forma de cono que el francés Jean-Paul Gaultier diseñó exclusivamente para el tour Blond Ambition de 1990.
Muchas se preguntan cuál será el futuro del sujetador en una época donde hasta los sostenes adhesivos —incluso de silicona— son una realidad y las prótesis mamarias se han vuelto tan populares que cada vez son menos las féminas que se ven
obligadas a utilizar esta pieza. Según un artículo publicado por la BBC de Londres, todo parece indicar que en los próximos años la tecnología se mezclará con estas prendas íntimas y serán comunes los sostenes inteligentes, que ya no medirán únicamente el ritmo cardiaco —como los que existen hoy— sino que hasta enviarán información de manera inalámbrica a los fabricantes, para que automáticamente se regule la forma de las de células cancerígenas. ¿Ficción o realidad? Para muchos es sólo cuestión de tiempo. l mherrera@eluniversal.com
l Bressler, Newman y Proctor. Un siglo de lencería,
revelando los secretos y encantos
de la lencería en el siglo XX.
l www.wacoal-america.com
l milenceria.blogspot.com/2006_07_01_archive.html
l www.lindisima.com/bra.htm
l www.nzgirl.co.nz/articles/2511
l en.wikipedia.org/wiki/Wonderbra
l foro.enfemenino.com
l www.mundogar.com
l www.bbc.co.uk
l home.nycap.rr.com
| ¿Talla equivocada? |
Según un estudio realizado por Wacoal —una de las
compañías japonesas más populares dentro del mercado de ropa interior—, ocho de cada 10 mujeres utilizan la talla equivocada de brassiere. Para determinar su medida usted debe colocarse su sostén habitual y tomar una cinta métrica que le ayudará a establecer el tamaño de su torso y su tipo de copa:
l Coloque la cinta por debajo del busto y pásela por
detrás de su espalda de manera que pueda medir el contorno de su torso. Al resultado —expresado en
pulgadas— debe sumarle cinco pulgadas adicionales, eso le dará un número par que corresponde a su talla; en caso contrario no se preocupe, aproxime
el resultado a la cifra par inmediata.
l Luego realice la misma medición anterior, pero esta vez tomando como base sus pezones. Réstele a ese resultado la medida previa y obtendrá otra cifra —entre una y cinco pulgadas— que establecerá su tipo de copa: una pulgada o menos corresponde a la copa AA, dos pulgadas a la A
y tres pulgadas a la B, mientras que si la diferencia es de cuatro o cinco pulgadas tendrá que utilizar la talla D o DD.
l Antes de comprar una pieza acuda a la tienda y mídase su talla, una menor y otra mayor; de esta manera reconocerá la diferencia entre ellas y podrá comprar el sostén que mejor se ajuste a sus necesidades. Pero no crea que el proceso termina allí, pues según Wacoal hay factores que pueden modificar sus medidas, entre ellos las variaciones de peso, los cambios físicos derivados de la práctica de ejercicios y hasta el embarazo, así que debe tomarlos en cuenta cada vez que vaya a adquirir nuevos sujetadores. |
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| Según la ocasión |
Si va a llevar un escote pronunciado lo ideal es utilizar un sujetador strapless, aunque si piensa lucir camisas o vestidos anudados en la nuca —de esos que dejan al descubierto gran parte de la espalda— nada mejor que un sostén tipo halter, ya que sus tiras están especialmente diseñadas para hacerse invisibles.
Cuando la intención es realzar sus formas, existen varias opciones. Si sólo quiere elevarlo, un balconette —modelo de media copa— será suficiente; pero si necesita ganar una talla, nada mejor que el push up relleno de tejido sintético, gel o, incluso, aire.
Aquellas que, por el contrario, buscan disimular sus curvas, deben recurrir a los llamados sostenes reductores, cuyo corte vertical —o en V— mantiene recogido el busto pero sin aprisionarlo.
Si lleva una franela o una camiseta ajustada procure utilizar los sujetadores lisos y sin costuras.
Las fanáticas del ejercicio, por su parte, deberán utilizar los modelos deportivos, elaborados en tejidos sintéticos que absorben el sudor y mantiene la piel seca y disponen, además de bandas laterales que controlan el movimiento del busto, especialmente al trotar.
Y si planea utilizar camisas o vestidos con la espalda totalmente descubierta, recurra a los sujetadores autoadhesivos que se fijan sobre los senos. Además de los desechables, que hasta vienen acompañados por almohadillas para crear un efecto push up, en el mercado están disponibles cómodas —y reutilizables— piezas de silicona. |
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| En el medio los prefieren |
Elba Escobar
“Para mí el sostén es algo que aprieta. Siempre he sido una hippie y nunca me ha gustado usarlo, además de que no lo necesito porque la forma de mis senos —tipo taza volteada— no tiene caída. Paso la prueba del lápiz (risas). Lo máximo que llego a usar son estos tops cortitos y sin costuras que sólo me pongo cuando llevo alguna camisa medio transparente. Tengo en la gaveta tres sostenes —uno blanco, uno negro y uno beige— que uso muy esporádicamente… ¿Una marca? Lo que busco siempre es estar cómoda y para mí La Senza es una marca gloriosa, porque tienes la sensación de no llevar nada puesto”.
Foto: Dumont & Regalado
Federica Guzmán
“El sostén es eso que nos aguanta cuando más lo necesitamos. Lo que busco siempre es estar cómoda, así que no uso nada demasiado apretado ni que me haga ver demasiado busto. A diario los uso con ballenas suaves, pocas costuras, elaborados en algodón y muy coquetos y coloridos. Prefiero reservar el encaje sólo para la noche o para ocasiones especiales y bueno, también uso los deportivos a la hora de entrenar… La marca que siempre llevo y nunca cambio es Victoria’s Secret, porque tiene de todo, y también me parecen atractivos los diseños de Touché”.
Foto: Efe/ Tomasz Gzell
Patricia Fuenmayor
“Nos brinda una herramienta no quirúrgica, bonita y cómoda. Me gustan las prendas cómodas, de algodón, blancas, sin costuras y si tienen un poquito de push up mucho mejor (risas). Para ocasiones especiales me gusta añadirle blonda
y encaje, en tonos rojos y fucsia. En cuanto a forma, me agradan los de copa completa pero de escote pronunciado, sobre todo en el centro, y si de marcas se trata me fascina Victoria’s Secret, porque tienen las tallas específicas. Otras marcas son la argentina Caro Cuore y La Perla, y hay diseñadores como Roberto Cavalli que tienen diseños hermosos.
Foto: Cortesía RCTV
Daniela Alvarado
“Sin duda, el sostén es una ayuda necesaria para verse mejor y evitar que los senos, con el tiempo, se caigan. Para mí el material y la calidad de la prendan son los detalles
más importantes. Me gustan los sostenes de algodón, de tiritas y copa completa, normalitos. La marca que me encanta es Leonisa, no la cambio por ninguna, porque las piezas son de excelente calidad, y bueno, también me encantan los diseños de Victoria’s Secret; lástima
que no los venden aquí”.
Foto: Enio Perdomo
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De fama
Agent Provocateur
Aunque muchos la conocieron luego del erótico video promocional
de la señorita X —protagonizado por la modelo británica Kate Moss—, esta marca londinense lleva 12 años creando estragos
en el mundo de la ropa íntima, gracias a sus reveladores
y provocativos diseños que desde sus inicios han pretendido cambiar la naturaleza remilgada de las féminas de ese país.
Tiendas en Estados Unidos, Oriente Medio, Asia, Europa
y Rusia son una prueba fehaciente de sus elevadas intenciones. Para mayor información visite el portal www.agentprovocateur.com.

Victoria’s Secret
Aunque está próxima a cumplir 30 años marcando la pauta en el mundo de la moda femenina, realmente fue a mediados de los noventa cuando sus diseños comenzaron a tener un impacto mundial, gracias al uso de supermodelos en sus campañas publicitarias, entre ellas Naomi Campbell, Gisele Bündchen, Tyra Banks, Karolína Kurková y Heidi Klum. Además de ser considerada como una marca atractiva, romántica e indulgente, su mayor logro está en las ventas por catálogo, que según estimaciones, alcanzan los 600 artículos por minuto al día.
Aunque no fue planeado que su último lanzamiento coincidiera con el centenario del brassiere, esta marca cerró 2006 con su colección Fantasy Bra, que tiene como bandera un sujetador en oro blanco de 800 quilates, adornado con más de 2.000 diamantes, que está valorado en la módica suma de 6.5 millones de dólares. En caso de que quiera ver los avances de la popular marca estadounidense, puede visitar la página web www.victoriassecret.com.

La Perla
Bolonia es la cuna de esta reconocida marca
de ropa interior italiana, que destaca por sus
delicadas prendas, llenas de encajes y bordados hechos a mano. Desde su aparición, en 1954,
se ha convertido en un símbolo de sofisticación
y elegancia, tanto que la revista Forbes señaló
en una oportunidad que esta marca es a Victoria’s Secret lo que un Bellini —trago con champaña, melocotones y frambuesas— es a una cerveza.
Si quiere pasearse por los diferentes modelos
que ofrecen, visite www.laperla.it.
Frederick’s de Hollywood
¿Quién iba a pensar que un empleado del ejército pudiera llegar a convertirse en el diseñador de ropa íntima más popular de Hollywood? Frederick Melliger, el padre de la casa Frederick’s de Hollywood, abrió su tienda en 1946 y un año después ya era el favorito entre las estrellas de cine, gracias a su ingeniosa idea de diseñar prendas en función de lo que los hombres querían ver y las mujeres se atreverían a lucir en la intimidad. Fue el padre del sostén con relleno, del de tiro alzado, incluso el creador del broche delantero y de las almohadillas de relleno. Siempre se ha caracterizado por estar a la vanguardia y desarrollar modelos en los que pocos incursionarían, como unas panties musicales y hasta sujetadores con copas en forma de cono. Aunque Mellinger murió en 1990, la marca se ha mantenido gracias a sus constantes innovaciones y a la inclusión de piezas sensuales pero un poco más recatadas, para satisfacer a todo tipo de compradoras. Si tiene curiosidad sobre los diseños que utilizan los famosos visite el portal www.fredericks.com. l
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| Años de gloria |
1889. La diseñadora francesa Herminie Cadolle inventa una especie de sostén de dos piezas denominado bien-être, conformado por un corset para la cintura y un soporte superior para los senos con tirantes que pasaban por encima de los hombros
1893. Marie Tucek crea un antecedente del brassiere actual al cual denominó breast supporter. Bolsillos separados para cada seno y tiras sujetadas con pequeños ganchos eran la clave de su diseño
1907. Pierre Poiret comienza a esbozar sus primeros diseños del futuro soutien gorge. También en ese año la revista Vogue utilizó por primera vez el término brassiere
1912. La palabra brassiere fue incluida en el Diccionario de Oxford
1914. Aparece la primera patente de un sujetador, registrada por la estadounidense Mary Phelps Jacobs
1928. Ida Rosenthal y su esposo, dos inmigrantes rusos, bajo la compañía Maidenform determinan las tallas de los sujetadores, tras intensas jornadas para medir el busto de mujeres de todas las edades

1934. Surge el sujetador sin tiras o strappless
1935. Warner Brothers Corset Company crea el sistema de copas regido por letras utilizado en la actualidad
1939. El llamado wonder bra —mejor conocido como push up‚ es introducido en el mercado británico
1948. Frederick’s de Hollywood crea el rising star, primer sostén de tiro alzado,
precursor el corte actual del push up
1956. Aparece el primer sujetador exclusivo para adolescentes, carente de copas
y elaborado en tejidos suaves
1967. El sujetador llega a la televisión en su primera campaña masiva
1969. Warner’s crea el sostén invisible, un modelo mucho más discreto
y cómodo que respondía al ideal de libertad sexual impulsado
por las quemas públicas de sujetadores durante
los años sesenta


1990. El diseñador francés
Jean Paul Gaultier diseña
el brassiere en forma
de cono para
el tour Blonde Ambition
de Madonna.
Pieza que luego
se volverá un ícono
de la diva del pop

1994. El wonder bra penetra el mercado
estadounidense
y se masifica
2000. Nace el air bra, push up relleno de aire que ayuda a realzar el busto con una apariencia más natural

2005. Se crea el primer sostén inteligente,
que cuenta con un dispositivo para medir
el ritmo cardiaco de las féminas deportistas
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