ERRAR ES HUMANO...
PERDONAR ES DIVINO
"No basta con pedir disculpas si no estamos verdaderamente arrepentidos de lo que hicimos, porque seguramente volveremos a repetirlo, abusando, una vez más, del amor y del respeto que nos tengan"
Muchas personas han crecido huyendo de la responsabilidad de asumir las consecuencias de sus errores, buscando siempre un culpable que les permita actuar impunemente ante los demás. Seguramente no saben que la vida se encargará, en algún momento, de colocarlos en una situación de la que deban aprender aquello que evadieron tiempo atrás.
Lo más difícil de manejar cuando sabemos que hemos cometido una equivocación es la culpa, ese sentimiento espeso que, como una nube gris que anda sólo encima de nosotros, marchita nuestras alegrías, impidiéndonos disfrutar de lo bueno que también ocurre en nuestra vida, porque no podemos deshacer lo que hicimos y tampoco borrar o hacer desaparecer sus consecuencias sobre otros o sobre nosotros mismos. Por eso, nos atormenta durante el tiempo que dura el proceso de negar lo ocurrido, pensando en lo que pudimos haber hecho para evitarlo, ignorando los efectos negativos que producimos.
La mejor manera de superarla consiste en aceptar lo que no podemos cambiar, afrontando con valor la situación, asumiendo nuestra responsabilidad, pensando en cómo podemos resarcir a las personas que afectamos y sintiéndonos dispuestos a aprender de nuestra equivocación para perdonarnos y darnos otra oportunidad.
Si desde pequeños a todos nos enseñaran a asumir la responsabilidad de nuestras acciones y comportamientos, sin la violencia del castigo, el juicio y la represalia desmedida, lo aprenderíamos y lo haríamos con conciencia y naturalidad.
No vale la pena pensar en cuántas veces hemos cometido los mismos errores sin que hayamos hecho algo concreto para evitarlos… lo importante es que tomemos la decisión consciente de no repetirlos, haciendo cuanto sea necesario para disculparnos y actuar la diferencia.
Equivocarse es de humanos, y mientras aprendemos de nuestras equivocaciones al hacernos conscientes del efecto negativo que causan en nosotros y en los demás ciertos hábitos, actitudes y comportamientos, aprendemos, nos transformamos y alcanzamos una maravillosa sensación de libertad y plenitud que sólo da la experiencia, el aprendizaje y la madurez. No basta con pedir disculpas si no estamos verdaderamente arrepentidos de lo que hicimos, porque seguramente volveremos a repetirlo, abusando, una vez más, del amor, del respeto y del aprecio que nos tengan las demás personas.
PARA RECTIFICAR
Darse cuenta. Es el proceso a través del cual reconoces que cometiste una acción equivocada y, sin justificarte o evadir tu responsabilidad, te muestras dispuesto a corregirla y a pedir disculpas si fuese necesario.
Arrepentimiento. Es el estado en el que nos encontramos cuando estamos verdaderamente dispuestos a hacer algo positivo y constructivo para suavizar la experiencia de las personas que hemos afectado con nuestro comportamiento. Reconociendo las consecuencias de lo que hicimos damos un paso al frente para asumir nuestra responsabilidad y corregirlo.
Corrección. La mayoría de las personas se conforma con decir: "Lo siento, no fue mi intención", y sólo una minoría avala esas palabras con un cambio de comportamiento y actitud. Si continuamos repitiendo los viejos errores, la vida nos dará más de lo mismo. Necesitamos detenernos para reflexionar y buscar las herramientas o la ayuda profesional que nos permita cambiar y mejorar nuestra forma de vivir.
La revista Estampas y el C.C. Sambil invitan a la charla Cómo afrontar la crisis, que se llevará a cabo en el anfiteatro del centro comercial el próximo sábado 14 de marzo a las 5:30 pm. La entrada es libre.
Mayor información por el teléfono visite la página web www.maytte.com.