
Javier Bardem
Volver a empezar
Escéptico y discreto, el actor reflexiona sobre el éxito y los tópicos
con Vicky Cristina Barcelona. Por Ann Jones
Pedro, Bigas, Julian, Alejandro, Joel y Ethan, Woody… Hay nombres que marcan la vida de ciertas personas. Pero por lo que respecta a Javier Bardem ahora hay que sumarle a éstos (y a sus ilustres apellidos: Almodóvar, Luna, Schnabel, Amenábar, Coen y Allen) otros tres: Vicky Cristina Barcelona. E incluso algunos más, los de Penélope Cruz, Scarlett Johansson y Rebecca Hall. La última cinta de Woody Allen despereza hace unas semanas la cartelera local con una comedia ligera, apasionada y muy sexy, que se ha hecho acreedora del Globo de Oro a la Mejor Película Musical o Comedia.
Ha transcurrido más de un año desde que Bardem ganara el primer Oscar español a la mejor interpretación masculina. De su inquietante personaje en Sin lugar para los débiles ha pasado a crear un latin lover muy sui generis. Un hombre entre dos mujeres y una ciudad mediterránea, colorista y cosmopolita. Desde aquella noche mágica el actor se lo tomó con calma y ha disfrutado de algo parecido a un año sabático. Una vez rozado el cielo, había que pisar el suelo -aunque ahora ya ha decidido volver a lo suyo en el nuevo filme del mexicano Alejandro González Iñárritu, Biutiful.
¿Dónde guardas tu Oscar?
"Lo puse en mi despacho, junto al ordenador. Le echo un vistazo y pienso: 'Vaya, soy un hombre afortunado'".
Te nominaron por Antes que anochezca, pero no por Mar Adentro. ¿Imaginaste alguna vez que podías ganarlo?
"No, no. Pero es muy graciosa toda esta historia en torno a los Oscars. Por un lado, por supuesto, te sientes agradecido y honrado cuando recibes el premio. Pero, por otro, después de estar de gira de presentación durante nueve meses, escuchando siempre las mismas palabras, ayudando en la promoción de la película y siguiendo un ritmo frenético, quedas como si estuvieras en el espacio y no en el mundo real de los hombres. De modo que, cuando llegó el reconocimiento, toda esa energía empleada, la tensión y el esfuerzo, ese conjunto de cosas le dieron al Oscar un significado que de por sí no tiene. Por eso, mientras lo miro, lo primero que pienso es: '¿Vaya, ¿qué hace esto aquí?', y lo segundo: 'Fui muy afortunado, ¿no?'. Aquella noche había otros cuatro actores cuyo talento es inmenso, por eso yo me sentía como si acabara de ganarme la lotería".
En el momento en que pronunciaron tu nombre, ¿qué más pensaste?
"Es un sentimiento muy agradable y, a la vez, tienes la sensación de no creértelo del todo. Cuando me nombraron yo estaba con mi madre. Antes, entre todas las cosas que estaban pasando, se me ocurrió que debería tener preparado un discurso. Así que escribí unas palabras mientras me maquillaban. Era una locura, porque en inglés no me salía con facilidad lo que quería decir. Pensaba: '¡He tenido una idea!, ¡ahh, no!, ¿cómo se traduce esto...?'. Más tarde, durante toda la ceremonia estuve pensando: '¿Y si me lo dan? ¿Qué voy a hacer si me lo dan? Tengo una hoja y media y sólo 45 segundos. ¿Cómo voy a decir todo lo que tengo que decir?'. No podría expresar lo que quería. Trataba de estar tranquilo durante la velada, pero seguía dándole vueltas a eso. Y cuando aparecieron los nombres de los actores, y el mío entre ellos, juro por Dios que no sabía qué hacía allí. ¡Yo formando parte de ese grupo! Y a la vez preocupándome por qué hacer si tenía que subir al escenario. Pero improvisé. Porque todo lo que había preparado se me olvidó por completo".
Tras el premio se dijo que estabas completamente agotado... exhausto. Renunciaste a participar en Nine, la película de Rob Marshall…
"Bueno, es que después de todo aquello sentía la necesidad de regresar al mundo real. El suelo que hay bajo los pies se agita un poco con esos acontecimientos y yo necesito la realidad. Y con este trabajo no es fácil tomar contacto con ella, pero no sólo por uno mismo, sino porque todo a tu alrededor, inevitablemente, cambia. Gracias a Dios, no es algo dramático, simplemente tienes que volver a aterrizar y eso lleva su tiempo. En cuanto a Nine, el material es espectacular y Rob Marshall no podría ser mejor ni tener más talento".
Pero llegaste a ensayar durante algún tiempo para esa película...
"Sí, un poco. Estuvimos hablando y la idea me encantaba, pero en ese momento estaba muy cansado. Así que me lo replanteé y por fin tuve que decirles que no iba a poder hacerlo".
¿Estabas cansado sólo físicamente o también a nivel mental?
"En ambos aspectos. Pasar nueve meses rodando en una lengua extranjera y mantener tanta tensión es muy agotador".
Hiciste Vicky Cristina Barcelona antes de todo eso…
"Sí, la rodamos durante el verano de 2007".
En ella hay una semiparodia del típico latin lover. ¿Cómo abordaste la interpretación de este personaje?
"Creo que Woody Allen lo planteó de una manera brillante, es un genio, plasma a la perfección una serie de estereotipos. Primero los plantea como tales, como una sucesión de clichés: un latin lover, las turistas americanas, España, el vino... Pero, después, con este material construye algo cómico y empieza a destruir esos tópicos que ha presentado, permitiéndonos observar más allá de los personajes y comprender que son personas con las que compartimos los mismos miedos, las mismas necesidades, los mismos éxitos y las mismas dependencias. Al final de la historia entendemos que de todos los protagonistas que aparecen en el filme Juan es el más dependiente".
 |
| Anton Chigurh, su personaje en Sin lugar para los débiles, ha ingresado a la lista de los villanos más temibles del cine. Chigurh está a años luz del sexy Juan Antonio, su papel en Vicky Cristina Barcelona |
¿El más dependiente? ¿Cómo es posible, si era un auténtico mujeriego?
"Es un hombre que no puede estar solo más de dos minutos. Él piensa que es muy libre y que no se complica la vida, pero lo suyo es preocupante. No se trata únicamente de que sea un mujeriego, en el fondo es como un niño pequeño que necesita sentirse protegido por alguien, y, en muchos casos, ese alguien es una mujer. Sin embargo, pretende demostrar lo contrario, que es un alma por completo independiente, aunque no lo sea del todo. Me encanta esta parte de la historia, porque Juan se encuentra en el mismo lugar que otras cuatro personas que buscan respuestas a idénticas preguntas: ¿qué es el amor?, ¿cómo enfrentarse a ese sentimiento?, ¿deberíamos ir por el lado apasionado o por el sensato? Al final las preguntas siguen sin respuestas, porque hay que tratar de aproximarse al amor de la manera en que cada uno pueda".
¿Qué parte de él es la que más tiene que ver contigo? Realmente es un personaje muy sexy y romántico...
"Sí, aunque creo que en el fondo todo es bastante dramático. Es como si tuviéramos una serie de elementos dados y hubiéramos decidido hacer algo divertido con ellos. Pero al final de la película algunas personas acaban heridas. Cuando te haces preguntas terminas encontrando cosas que no te gustan, sin embargo, eso es lo apasionante. No puedes sentarte y decir: 'No quiero ver esto o aquello'. Este filme trata de eso, tiene que ver con que, una vez que abres una puerta y cruzas al otro lado, en algún momento te plantearás si deberías haber cruzado".
Siempre has sido muy discreto con tu vida privada. ¿El éxito te ha complicado mucho?
"Esto es un trabajo, nada más. Y yo me siento muy afortunado de poder hacerlo".
 |
"CUANDO RECOGÍ EL OSCAR, PENSÉ: 'ESTO ES UNA LOTERÍA'. ES ABSURDO CREER QUE POR UN PREMIO ERES MEJOR QUE CUALQUIER OTRO" -Javier Bardem |
¿Cómo te sientes al ser el objeto de deseo de tantas mujeres?
"(Se ríe). En este sentido es divertido ver cómo está estructurada nuestra sociedad, todo depende del éxito que tengas. No hace falta que hagas películas. Si eres...".
¿... algún futbolista famoso, por ejemplo?
"Sí, cualquier cosa. Todo depende del éxito. Creo que esa percepción del triunfo en nuestro mundo hace que mucha gente joven crea en falsas ilusiones. Me parece que antes teníamos muchos más valores. Uno de ellos consistía en trabajar duro para poder conseguir algo que mereciese la pena compartir con alguien. Se trataba de compartirlo todo. Sin embargo, en la actualidad, el nuevo valor de la sociedad en la que vivimos es aprovecharse de cualquier circunstancia que puedas para conseguir acaparar la atención. Es insano".
¿Pero entiendes a esas personas que quieren saberlo todo acerca de ti?
"No, no lo entiendo".
Dicen que has estado disfrutando de una suerte de año sabático. También renunciaste a trabajar junto a Francis Ford Coppola en Tetro…
"Renuncié por las mismas razones que a la otra película. Llega un momento en que tienes que decidir y mirar hacia delante, y lo que yo necesitaba realmente era un descanso".
Éste era el ritmo que solías llevar antes: dejar que pasara al menos un año de descanso entre una película y otra, ¿no?
"Sí, era lo que acostumbraba. Salvo cuando rodé Sin lugar para los débiles y apenas un mes más tarde me metí de lleno en El amor en los tiempos del cólera".
 |
| foto: cortesÍa cines unidos |
¿Por qué lo hiciste?
"Para ponerme a prueba. No es porque quisiera demostrarle algo a alguien, más bien quería probarme a mí. Quería saber lo que se sentía al pasar de un extremo a otro. Pero la experiencia fue agotadora y me dije a mí mismo que preferiría no volver a repetirla nunca más".
Cumples 40 años (hoy 1° de marzo) y estás en la cumbre de tu profesión. ¿Crees que te encuentras en un momento de transición?
"¿A qué te refieres con transición?".
Lo que quiero decir es que has estado construyendo tu carrera y trabajando duro desde hace veinte años...
"Sí, creo que las cosas me han estado yendo muy bien. Pero también opino que una parte importante de todo esto tiene que ver con la suerte, con la fortuna, con el destino o como prefieras llamarlo".
| El amor según Allen |
La ciudad de Barcelona es el punto de encuentro de los protagonistas de una historia de chicas, vino, sol... Tópicos afilados que reinventan a cuatro personajes bajo el tamiz de la ironía, el descaro y la sensualidad. El coctel de Vicky Cristina Barcelona no podía ser más explosivo. Junto al actor, entronizado desde hace un par de años como uno de los hombres más sexis del planeta, la icónica y deseada Scarlett Johansson y Penélope Cruz, aquella chica que, 17 años atrás, enloquecía a un descarado Bardem que anunciaba calzoncillos en Jamón, jamón. Hoy, los españoles se han convertido en la sal y la pimienta de esta comedia sobre las trampas del amor, las mentiras y los engaños. Hay amores que matan... de risa. |
© PRISACOM, S.A./HACHETTE FILIPACCHI. derechos de el universal. foto: cortesÍa cines unidos |