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LA CARACAS DE ...

Estadio de béisbol de la Universidad Central de Venezuelal

LUIS SOJO

El mejor bateador derecho del béisbol venezolano y mánager de la selección criolla en el Clásico Mundial, representa el sueño anhelado
de millones de caraqueños

Por Johan M. Ramírez
Foto: Natalia Brand

"El muchacho de Petare"

Petare, uno de los barrios más grandes de América Latina, es una expresión absolutamente caraqueña, un conglomerado de bloques y zinc que hace del extremo este de la ciudad una mole de cemento inescrutable, labrada a mano por décadas, resguardo de miles de historias, anhelos, frustraciones y quimeras. De allí, de la masa anónima que puebla ese enorme fenómeno social y urbanístico, salió un hombre que vive, sin exageraciones, lo que innumerables caraqueños quisieron vivir. Él es quien soñó ser y no se quedó corto. Su nombre, Luis Sojo; su oficio, hiteador profesional.
"Nací en la Maternidad Concepción Palacios y crecí en Petare: Calle principal José Vega, barrio 24 de julio, número 1.653. Esa casa la hizo papá con sus propias manos, y eso que él era taxista", dice sonreído, como siempre.

Allí, junto a su vivienda, recuerda que tenían los "dos estadios". "Uno, El Aguacatico, era el de jugar chapita; el otro estaba al lado, y era el de la pelotica 'e goma", cuenta.
En aquellos improvisados espacios, angostas calles y veredas empinadas, cree que adquirió su particular contacto como bateador. "Es que jugábamos en subida, y como el pitcher se ponía arriba, las pelotas bajaban como a 100 kilómetros por hora y uno necesitaba mucha vista para pegarles", dice.

"Cada vez que vengo a la ciudad trato de visitar mi barrio...Y cuando llego todos me saludan, me tratan como a uno más.Y si veo una partida de chapita, ahí me meto..."

Y así, desde pequeño, se enamoró del béisbol. Pero no fue fanático de los Leones, sino de los Tigres, pues admiraba a David Concepción. Entonces, cada vez que ese equipo visitaba la capital, él movía cielo y tierra para ir al estadio. "Yo entraba como fuera: coleado, pagando, invitado… eso sí, siempre iba a las gradas porque eran más baratas. De hecho, hoy, para que ustedes me tomaran la foto, fue la primera vez que entré a las tribunas", comenta.

Finalmente, a los 19 años asiste a una práctica con el Caracas, pero es descartado. Prueba, luego, con Cardenales y consigue el contrato para hacerse profesional. "A partir de ese momento, llegar a la capital era otra cosa, porque venía a jugar y mi familia quería verme, y a mí me tocaba encontrar 30 entradas de cortesía para que todos pudieran pasar", confiesa.

El tiempo pasó y hoy, tras 23 años de carrera, Luis Sojo es considerado el mejor bateador derecho y uno de los más destacados jugadores del béisbol nacional: 1.007 imparables de por vida y .320 de average (2do. en ambos renglones de todos los tiempos), cinco títulos de bateo en Venezuela (único en lograrlo), cinco Series Mundiales en las Grandes Ligas, cuatro campeonatos con los Cardenales de Lara. Ahora, como técnico, dirige por segunda vez al seleccionado de Venezuela en el Clásico Mundial.

"Pero sigo siendo el muchacho de Petare. Cada vez que vengo a la ciudad trato de visitar mi barrio, porque allá tengo aún una hermana que no quiso mudarse. Y cuando llego todos me saludan, me tratan como a uno más. Y si veo una partida de chapita, ahí me meto y juego un rato con ellos, porque soy el mismo que hace años salió para jugar profesional", asegura.

Termina la entrevista y Luis Sojo se pierde en el dogout, pero queda en la memoria la estampa de quien es el sueño de muchos, del que quiso pero no pudo, de aquel al que le faltaron condiciones, del que se lesionó, del que no se atrevió, del que fue consumido por los vicios. Él, con su ejemplo, le recuerda al país que en los barrios no sólo crece la desesperanza, sino también el talento de los que luchan, que también en ellos habita la Caracas del mañana, ésa que todavía emerge optimista por sobre las desgracias y desatenciones populares.

 

johan_ramirez3@hotmail.com

Asistente de fotografía: Anita Carli

 
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