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Cómo
comer por dos
Una visión más clara sobre
lo que las mujeres embarazadas deberían comer.
Lucy Atkins
Estoy embarazada por tercera vez.
Ustedes pensarán que ya sé lo que debo comer y tomar.
Sin embargo, al parecer, ya transgredí las leyes de la nutrición
prenatal más de una vez. Ingerí alcohol y sushi en
cantidades sustanciales, luego que la primera prueba de embarazo
que me hizo el médico resultara negativa por error. No tomé
complementos de ácido fólico (el embarazo no fue planificado).
Se me olvidó que el maní puede hacer que el bebé
sufra de alergias. No recordé que el queso azul puede ser
portador de listeria, una bacteria que causa abortos. Olvidé
que el jamón Parma no está cocido y podría
presentar el mismo problema.
Aun las cosas que pensé que podrían hacerme sentir
orgullosa resultaron ser potencialmente perjudiciales. A mi partera
no le gustó que le dijera que había tomado un multivitamínico
el día antes de saber que estaba embarazada (ese día
diligentemente me cambié a una marca prenatal): pude haber
ingerido una sobredosis de vitamina A, lo que puede causar defectos
genéticos, me dijo. Perdónenme, entonces, si considero
que será un milagro si el bebé no está ya acribillado
con males mortales.
Obviamente, es casi seguro que sea completamente sano. Sin embargo,
parece ser que yo no estoy sola en mi confusión, culpa y
ansiedad sobre todas estas reglas. Un estudio dado a conocer recientemente
reveló que las mujeres embarazadas no tienen claro qué
alimentos deben evitar. De hecho, la encuesta, realizada a 500 mujeres,
sugiere que incluso podemos estar poniendo "en riesgo"
a nuestros bebés por suprimir alimentos que son beneficiosos
debido a la creencia errada de que están prohibidos. Un ejemplo
es el requesón: una fuente de calcio beneficiosa y baja en
grasas. Sin embargo, muchas mujeres, aparentemente, lo evitan durante
el embarazo al pensar que es un queso "blando" y, por
lo tanto, prohibido.
Nuestra paranoia es comprensible. Para empezar, las reglas del juego
están en constante cambio. Cuando estaba esperando mi primer
hijo (hace cinco años), me atiborré de atún,
ya que me habían dicho que era una excelente fuente de ácidos
grasos, proteínas y vitaminas. Esta vez, sin embargo, sólo
me permiten un par de latas medianas por semana, porque contiene
demasiado mercurio y daña el sistema nervioso del bebé.
El pez espada, el pez aguja y el tiburón están ahora
oficialmente fuera de la lista de comestibles por las mismas razones.
Phil Baker, profesor de salud fetal y maternal en St. Mary's Hospital
en Manchester, Inglaterra, "entiende claramente por qué
la gente se confunde". Hay "una idea cada vez más
generalizada de que el entorno fetal afecta la salud humana".
De hecho, existe "toda una nueva área de la ciencia
que se está formando alrededor de los orígenes fetales
de enfermedades que se padecen en la adultez". Constantemente
están surgiendo nuevos estudios; algunos llegan incluso a
vincular el peso al nacer con un futuro riesgo de enfermedades cardíacas,
además del coeficiente de inteligencia del adulto. Sin embargo,
hay todavía muchos datos en conflicto, entre otras razones
debido a que gran parte de la información existente procede
de estudios con animales que se han extrapolado a los seres humanos.
Hay algunas cosas, dice Baker, que no sabemos a ciencia cierta.
"Demasiada vitamina A (que se encuentra en alimentos como el
hígado) puede causar malformación del feto y aumentar
el riesgo de defectos congénitos. Hay muchas pruebas de que
el ácido fólico puede brindar una protección
contra los efectos de la columna vertebral (por ejemplo, espina
bífida) y hay evidencias menos sólidas de que puede
incluso proteger contra la posibilidad de que la placenta no funcione
bien, lo que puede provocar preeclampsia, que el niño nazca
muerto o que tenga problemas de crecimiento". Baker también
señala que hay pruebas de que el calcio y el hierro son importantes
para el crecimiento del bebé. (Las madres anémicas
pueden tener niños de bajo peso al nacer).
Sin embargo, otros estudios sobre la nutrición y el embarazo
son complicados debido a "variables confusas". Es posible
que una madre que ha tenido una nutrición extremadamente
deficitaria, por ejemplo, no disponga de un acceso adecuado a los
centros de salud; además, quizás fuma o toma bebidas
alcohólicas en exceso. Por lo tanto, es difícil limitar
los factores hasta llegar a una simple relación de causa
y efecto con respecto a la alimentación.
El café es un buen ejemplo de ello. Muchas de nosotras reducimos
obsesiva y completamente el café con leche cuando estamos
en estado, dado que creemos que incluso una taza podría provocar
un aborto. Las evidencias reales son mucho menos concretas. Incluso
la agencia de normas alimentarias del Reino Unido (FSA) no indica
que se deba reducir por completo, sino que aconsejan limitar el
consumo a no más de tres tazas de café al día.
En cuanto al alcohol, una vez ordené una copa de vino en
Nueva York cuando mi embarazo era visible y el barman me recomendó
que no la tomara, señalando un cartel que decía: "Las
mujeres embarazadas no deben tomar bebidas alcohólicas".
No hay dudas de que la ingesta excesiva de alcohol es un problema,
dice Baker, quien ha tratado a muchos niños con síndrome
de alcoholismo fetal. "Sin embargo, basándome en mis
propias lecturas sobre el tema, no les pediría a todas las
mujeres que se abstengan por completo de ingerir alcohol".
La FSA coincide con Baker, y nos aconseja reducir el consumo de
alcohol a una o dos copas pequeñas de vino a la semana. Ante
tal idea las francesas probablemente se caerían de los taburetes
de los bares: muchas toman durante el embarazo casi la misma cantidad
de alcohol que consumen regularmente.
Obviamente hay evidencias sensatas de que ciertos alimentos deberían
realmente evitarse en el embarazo. En su mayoría son los
que pueden causar intoxicación alimentaria, que según
los estudios pueden perjudicar al feto o causar un aborto (los quesos
suaves, no pasteurizados o los madurados, las carnes y los huevos
crudos o no bien cocidos y los patés son los principales
causantes de problemas). Sin embargo, en términos generales
una vez que se ha aceptado esta lista relativamente corta de alimentos
prohibidos, la mayoría de los doctores dicen que deberíamos
tener una dieta normal durante el embarazo. La mala noticia es que
sólo se necesitan unas 300 calorías adicionales al
día.
La mayoría de nosotras aprende sobre la nutrición
durante el embarazo leyendo libros sorprendentemente fascistas.
"Antes de meterse en la boca una cucharada de alimentos, piense
si ésta es la mejor comida que puede darle a su bebé",
dice uno de los libros que más detesto. "Si sólo
beneficiará su amor a los dulces o apaciguará su apetito,
no lo coma".
Es necesario que veamos estas cosas desde una perspectiva más
amplia, señala Baker. "Veo a tantas mujeres que se culpan
por tener un aborto o porque el niño haya nacido muerto,
cuando usualmente no habrían podido hacer absolutamente nada
para evitarlo". Es "importante tener una dieta básicamente
balanceada, que incluya vegetales, proteínas, carbohidratos,
grasas y vitaminas", enfatiza. No obstante, hay muchos factores
que complican el asunto de la dieta y el resultado del embarazo,
y mucho depende de dónde esté exactamente el desequilibrio.
Efectivamente, su cuerpo puede tener muy buen almacenamiento de
ciertos nutrientes, que la ayudarán para que todo salga bien
incluso si no consume una cantidad suficiente de ellos en un momento
dado durante el embarazo. Esto podría explicar el porqué
las mujeres con agudas náuseas matutinas, que no pueden mantener
nada en el estómago, pueden aún así tener bebés
grandes y saludables.
Baker considera que, en general, la mayoría de las mujeres
adultas que "usan la moderación en todos los aspectos,
y que no tienen un fanatismo en particular hacia la comida ni beben
en exceso", están haciendo todo lo que es necesario,
en cuanto a la nutrición, para tener bebés perfectamente
sanos. l
| Qué comer durante
el embarazo |
Se recomienda
abstenerse de:
l
Quesos blandos madurados con hongos, tales como el camembert,
el brie y el queso azul, debido al riesgo que representa la
listeria.
l
El paté, incluyendo el de vegetales, dado que puede contener
salmonela.
l
Huevos crudos o parcialmente cocidos, por la misma razón.
l
Carne cruda o poco cocida, o las comidas listas para consumir,
por el mismo motivo.
l
Tenga especial precaución con las salsas y la carne picada
en pequeños trozos.
l
Pez espada, tiburón y pez aguja, debido a los altos niveles
de mercurio que pueden dañar el sistema nervioso del
feto.
Se sugiere disfrutar de:
l Cambures, naranjas y otras
frutas frescas, al igual que duraznos secos y ciruelas pasas.
l Salmón y otros pescados
grasos.
l Pan y arroz integrales.
l Legumbres y lentejas.
l Cereales enriquecidos.
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