- Sofía Coppola, íntima como un susurro.
- El monitor se pasea por la televisión.
- La sala de arte.

 CRONICA
- Una mujer en vía de divorcio
- El ABC del ciclismo
- El bueno de Sean
- 21 fotógrafas venezolanas
BELLEZA
- Olores bajo control
NUTRICIÓN
- Cómo comer por dos
SALUD
- Alivie los dolores luego del ejercicio
COCINA
- El perejil
MASCOTAS
- Algo más que caprichos
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
 

Cómo comer por dos

Una visión más clara sobre lo que las mujeres embarazadas deberían comer.
Lucy Atkins

Estoy embarazada por tercera vez. Ustedes pensarán que ya sé lo que debo comer y tomar. Sin embargo, al parecer, ya transgredí las leyes de la nutrición prenatal más de una vez. Ingerí alcohol y sushi en cantidades sustanciales, luego que la primera prueba de embarazo que me hizo el médico resultara negativa por error. No tomé complementos de ácido fólico (el embarazo no fue planificado). Se me olvidó que el maní puede hacer que el bebé sufra de alergias. No recordé que el queso azul puede ser portador de listeria, una bacteria que causa abortos. Olvidé que el jamón Parma no está cocido y podría presentar el mismo problema.
Aun las cosas que pensé que podrían hacerme sentir orgullosa resultaron ser potencialmente perjudiciales. A mi partera no le gustó que le dijera que había tomado un multivitamínico el día antes de saber que estaba embarazada (ese día diligentemente me cambié a una marca prenatal): pude haber ingerido una sobredosis de vitamina A, lo que puede causar defectos genéticos, me dijo. Perdónenme, entonces, si considero que será un milagro si el bebé no está ya acribillado con males mortales.
Obviamente, es casi seguro que sea completamente sano. Sin embargo, parece ser que yo no estoy sola en mi confusión, culpa y ansiedad sobre todas estas reglas. Un estudio dado a conocer recientemente reveló que las mujeres embarazadas no tienen claro qué alimentos deben evitar. De hecho, la encuesta, realizada a 500 mujeres, sugiere que incluso podemos estar poniendo "en riesgo" a nuestros bebés por suprimir alimentos que son beneficiosos debido a la creencia errada de que están prohibidos. Un ejemplo es el requesón: una fuente de calcio beneficiosa y baja en grasas. Sin embargo, muchas mujeres, aparentemente, lo evitan durante el embarazo al pensar que es un queso "blando" y, por lo tanto, prohibido.
Nuestra paranoia es comprensible. Para empezar, las reglas del juego están en constante cambio. Cuando estaba esperando mi primer hijo (hace cinco años), me atiborré de atún, ya que me habían dicho que era una excelente fuente de ácidos grasos, proteínas y vitaminas. Esta vez, sin embargo, sólo me permiten un par de latas medianas por semana, porque contiene demasiado mercurio y daña el sistema nervioso del bebé. El pez espada, el pez aguja y el tiburón están ahora oficialmente fuera de la lista de comestibles por las mismas razones.
Phil Baker, profesor de salud fetal y maternal en St. Mary's Hospital en Manchester, Inglaterra, "entiende claramente por qué la gente se confunde". Hay "una idea cada vez más generalizada de que el entorno fetal afecta la salud humana". De hecho, existe "toda una nueva área de la ciencia que se está formando alrededor de los orígenes fetales de enfermedades que se padecen en la adultez". Constantemente están surgiendo nuevos estudios; algunos llegan incluso a vincular el peso al nacer con un futuro riesgo de enfermedades cardíacas, además del coeficiente de inteligencia del adulto. Sin embargo, hay todavía muchos datos en conflicto, entre otras razones debido a que gran parte de la información existente procede de estudios con animales que se han extrapolado a los seres humanos.
Hay algunas cosas, dice Baker, que no sabemos a ciencia cierta. "Demasiada vitamina A (que se encuentra en alimentos como el hígado) puede causar malformación del feto y aumentar el riesgo de defectos congénitos. Hay muchas pruebas de que el ácido fólico puede brindar una protección contra los efectos de la columna vertebral (por ejemplo, espina bífida) y hay evidencias menos sólidas de que puede incluso proteger contra la posibilidad de que la placenta no funcione bien, lo que puede provocar preeclampsia, que el niño nazca muerto o que tenga problemas de crecimiento". Baker también señala que hay pruebas de que el calcio y el hierro son importantes para el crecimiento del bebé. (Las madres anémicas pueden tener niños de bajo peso al nacer).
Sin embargo, otros estudios sobre la nutrición y el embarazo son complicados debido a "variables confusas". Es posible que una madre que ha tenido una nutrición extremadamente deficitaria, por ejemplo, no disponga de un acceso adecuado a los centros de salud; además, quizás fuma o toma bebidas alcohólicas en exceso. Por lo tanto, es difícil limitar los factores hasta llegar a una simple relación de causa y efecto con respecto a la alimentación.
El café es un buen ejemplo de ello. Muchas de nosotras reducimos obsesiva y completamente el café con leche cuando estamos en estado, dado que creemos que incluso una taza podría provocar un aborto. Las evidencias reales son mucho menos concretas. Incluso la agencia de normas alimentarias del Reino Unido (FSA) no indica que se deba reducir por completo, sino que aconsejan limitar el consumo a no más de tres tazas de café al día.
En cuanto al alcohol, una vez ordené una copa de vino en Nueva York cuando mi embarazo era visible y el barman me recomendó que no la tomara, señalando un cartel que decía: "Las mujeres embarazadas no deben tomar bebidas alcohólicas". No hay dudas de que la ingesta excesiva de alcohol es un problema, dice Baker, quien ha tratado a muchos niños con síndrome de alcoholismo fetal. "Sin embargo, basándome en mis propias lecturas sobre el tema, no les pediría a todas las mujeres que se abstengan por completo de ingerir alcohol". La FSA coincide con Baker, y nos aconseja reducir el consumo de alcohol a una o dos copas pequeñas de vino a la semana. Ante tal idea las francesas probablemente se caerían de los taburetes de los bares: muchas toman durante el embarazo casi la misma cantidad de alcohol que consumen regularmente.
Obviamente hay evidencias sensatas de que ciertos alimentos deberían realmente evitarse en el embarazo. En su mayoría son los que pueden causar intoxicación alimentaria, que según los estudios pueden perjudicar al feto o causar un aborto (los quesos suaves, no pasteurizados o los madurados, las carnes y los huevos crudos o no bien cocidos y los patés son los principales causantes de problemas). Sin embargo, en términos generales una vez que se ha aceptado esta lista relativamente corta de alimentos prohibidos, la mayoría de los doctores dicen que deberíamos tener una dieta normal durante el embarazo. La mala noticia es que sólo se necesitan unas 300 calorías adicionales al día.
La mayoría de nosotras aprende sobre la nutrición durante el embarazo leyendo libros sorprendentemente fascistas. "Antes de meterse en la boca una cucharada de alimentos, piense si ésta es la mejor comida que puede darle a su bebé", dice uno de los libros que más detesto. "Si sólo beneficiará su amor a los dulces o apaciguará su apetito, no lo coma".
Es necesario que veamos estas cosas desde una perspectiva más amplia, señala Baker. "Veo a tantas mujeres que se culpan por tener un aborto o porque el niño haya nacido muerto, cuando usualmente no habrían podido hacer absolutamente nada para evitarlo". Es "importante tener una dieta básicamente balanceada, que incluya vegetales, proteínas, carbohidratos, grasas y vitaminas", enfatiza. No obstante, hay muchos factores que complican el asunto de la dieta y el resultado del embarazo, y mucho depende de dónde esté exactamente el desequilibrio. Efectivamente, su cuerpo puede tener muy buen almacenamiento de ciertos nutrientes, que la ayudarán para que todo salga bien incluso si no consume una cantidad suficiente de ellos en un momento dado durante el embarazo. Esto podría explicar el porqué las mujeres con agudas náuseas matutinas, que no pueden mantener nada en el estómago, pueden aún así tener bebés grandes y saludables.
Baker considera que, en general, la mayoría de las mujeres adultas que "usan la moderación en todos los aspectos, y que no tienen un fanatismo en particular hacia la comida ni beben en exceso", están haciendo todo lo que es necesario, en cuanto a la nutrición, para tener bebés perfectamente sanos. l

Qué comer durante el embarazo
Se recomienda abstenerse de:
l Quesos blandos madurados con hongos, tales como el camembert, el brie y el queso azul, debido al riesgo que representa la listeria.
l El paté, incluyendo el de vegetales, dado que puede contener salmonela.
l Huevos crudos o parcialmente cocidos, por la misma razón.
l Carne cruda o poco cocida, o las comidas listas para consumir, por el mismo motivo.
l Tenga especial precaución con las salsas y la carne picada en pequeños trozos.
l Pez espada, tiburón y pez aguja, debido a los altos niveles de mercurio que pueden dañar el sistema nervioso del feto.

Se sugiere disfrutar de:
l Cambures, naranjas y otras frutas frescas, al igual que duraznos secos y ciruelas pasas.
l Salmón y otros pescados grasos.
l Pan y arroz integrales.
l Legumbres y lentejas.
l Cereales enriquecidos.


 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso