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Violencia se paga con violencia
Max Haines

¿Cómo puede un hogar sobrevivir cuando el padre somete
a maltratos a su mujer e hijos?

La bella Marie de Lourdes Rodrigues tenía 20 años cuando conoció a Richard Jahnke en Santurce, Puerto Rico. Marie se sentía vulnerable ante las atenciones del confiado americano. Ella vivía sola en un apartamento muy poco cómodo y, como operadora de la compañía local telefónica, sólo ganaba un salario como para vivir al día.
Por otra parte, el ambicioso y serio Richard era un hombre de carrera militar. En realidad, tan sólo era un recluta, pero tenía un buen trabajo de contabilidad en Fort Brooke. Además, al oír a Richard hablar del tema, el trabajo de contabilidad no era más que el principio.
Marie estaba completamente entusiasmada. Ella y Richard eran inseparables. Había una cosa que a veces molestaba a Marie, pero al mismo tiempo era una forma de sentirse honrada: Richard era extremadamente celoso. En algunas ocasiones, sus celos causaban escenas, como la vez que le pegó un empujón a un hombre por haberle echado una mirada de admiración a Marie en un autobús.
El 6 de junio de 1964, Marie y Richard se casaron. Nueve meses más tarde, Marie dio a luz a su primer hijo, una niña, a la que bautizaron con el nombre de Deborah. Ese otoño, Marie quedó de nuevo embarazada. El embarazo coincidió con el nuevo destino de Richard en Ford Ord, California. Sus tres años en la armada habían terminado. Richard se enroló seis años más. El 27 de junio de 1966, nació Richard John. Jahnke estaba muy feliz de tener un hijo. Cinco meses más tarde el orgulloso padre, fue enviado a Corea del Sur, donde pasó trece meses antes de regresar con su mujer y sus dos niños.
Ahora ya era el sargento Jahnke. La armada trasladó a la familia una vez más, esta vez a Fort Benjamin Harrison en Indianápolis.
Ambos niños eran pequeños y muy activos; en fin, se comportaban como cualquier menor normal. Por razones sólo conocidas por él mismo, Richard les consideraba muy ruidosos y mal educados. A causa de ello los azotaba muy a menudo. Marie objetaba, pero era acallada por su dominante marido, quien la acusaba de malcriar a los niños.
Una vez, cuando ella se opuso insistentemente, Richard le llegó a pegar un puñetazo en la cara. Marie amenazó con llamar a la policía militar de la base, pero Richard le aseguró que no le creerían. Le pegó de nuevo y empezó a insultarla. Por primera vez en su matrimonio, Marie se dio cuenta de que su apuesto marido de carrera militar había estado escondiendo su verdadera personalidad, la de violento padre y esposo abusador.
Los Jahnkes, una típica familia militar, se trasladó a menudo en los siguientes años. Un destino en Alemania podría haber sido una verdadera aventura, si no hubieran tenido que sufrir las palizas que Richard les propinaba. Raramente pasaba una semana sin que pegara una buena paliza a uno o a los dos niños. Pronto su esposa Marie aprendió las reglas. Las mangas largas escondían las marcas de los pequeños.
También tenían días buenos, cuando Richard se comportaba como un padre normal, pero al poco tiempo la violencia volvía a hacer de las suyas.
Después de los seis años, Richard abandonó la armada para siempre y obtuvo un puesto en Cheyenne, Wyoming, como investigador del Servicio Interno de Impuestos. Richard sentía afinidad hacia las pistolas, y en esa época siempre llevaba una. Cada vez que le apetecía, adquiría una nueva. Guardaba un gran número de ellas en su hogar, en el 8736 de Cowpoke Dr.
Los hijos de Jahnke crecieron con miedo hacia su padre. Pasaron los meses y los años y el abuso físico y verbal continuaba. Richard y Deborah aprendieron a vivir con el abuso, pero odiaban escuchar los insultos que el padre propinaba a la madre antes de lanzarle un golpe en la cara.
El joven Richard se unió a un programa militar en la Central High School, donde demostró ser uno de los mejores cadetes y se hizo amigo de Robert Vegvary, el comandante del programa local. En mayo de 1982, Richard fue gravemente golpeado por su padre y decidió, por primera vez en su vida, comentarlo con alguien de afuera de su casa. Habló con su oficial superior. Vegvary sugirió que Richard informara del incidente a las autoridades.
Con desagrado, Richard hizo lo que le habían aconsejado. Le fotografiaron sus rasguños y golpes. Consultaron a su padre y madre, pero al final el incidente fue considerado "un hecho aislado". Richard Jahnke, padre, trató todo el asunto como un chiste.
Durante la noche del 16 noviembre de 1982, la vida de la familia cambiaría para siempre. Era el aniversario de Marie y Richard. Ellos se habían conocido en Puerto Rico exactamente 20 años antes.
Para celebrarlo, Richard llevó a Marie a cenar. Ese mismo día, por la mañana, Richard había peleado con su hijo e hija. Marie mencionó el tema de ir a un consejero familiar. Sugirió que les podría hacer bien. Richard estuvo de acuerdo en dar una oportunidad a la terapia, pero dijo que todo el asunto no tenía remedio. Sus hijos eran unos malcriados, y eso era todo.
Al volver a la casa en Cowpoke Dr., Richard Jahnke, de 15 años, esperaba a que sus padres regresaran de la cena. Estaba muy bien equipado. Estaba recostado en el auto de la familia con un arma en sus manos. Un revólver Wesson de calibre .357 Magnum. Richard también tenía un cuchillo de caza. Estaba preparado para la lucha.
Dentro, Deborah, actuando como su compañera de batalla, sujetaba nerviosamente una pistola carbine de calibre M-1 .30. Esperaba a que la acción comenzara.
Marie y Richard entraron en el garaje. Richard salió de su Volkswagen y fue recibido por dos sonoros disparos que provenían de la escopeta. Ya no volvería a pegar a ningún miembro de la familia. Marie corrió a su lado; después, entró en la casa y llamó por teléfono pidiendo ayuda.
Por suerte, uno de los oficiales que apareció primero en la escena del crimen había tomado parte en el caso de Richard y su padre meses antes. Tan pronto llegó a la casa, sospechó de lo que se trataba.
Dentro de la casa, los policías encontraron armas en la mesita de noche del dormitorio, cerca de una ventana abierta. Parecía que el atacante había desaparecido por la ventana. Una inspección detallada de la casa de los Jahnke descubrió unos 14 rifles, 12 pistolas y 17 armas de cañón recortado -33 armas en total-. Muchas de ellas estaban cargadas. Uno siempre se pregunta cómo alguien no resultó muerto más pronto.
El joven Richard había salido por la ventana abierta. Tras pasear durante varias horas por la fría noche de noviembre, se fue a la casa de Donna Haese. El no conocía muy bien a Donna, pero tenía que hablar con alguien.
Además, hacía mucho frío. El padrastro de Donna, Clarence Ketcham, abrió la puerta a Richard, le hizo entrar, y escuchó todo lo que el chico contó: "Le pegué un tiro a mi padre". El señor Ketcham llamó a la policía. A la mañana siguiente, Deborah fue recogida en un parque cercano.
La herencia de Richard Jahnke, padre, subía a medio millón de dólares. Marie usó algo del dinero para defender a sus hijos. Sus abogados no tuvieron suerte para lograr que sus hijos fueran juzgados en un tribunal de menores.
A Richard le juzgaron primero, dos años después de haber matado a su padre. Fue declarado culpable de asesinato involuntario. Deborah, que fue juzgada separadamente, fue declarada culpable por "ayudar en el asesinato".
Richard fue sentenciado a no menos de cinco años y no más de 15 en prisión. Sus abogados apelaron y ganaron su puesta en libertad pagando una fianza de 5.000 dólares. La Corte Suprema de Wyoming mantuvo la sentencia. Sin embargo, el gobernador del estado, Ed Herschler, más tarde conmutó la sentencia, haciendo posible que Richard consiguiera su libertad el 9 de septiembre de 1985.
Deborah fue sentenciada de tres a ocho años de cárcel en un centro de mujeres. Fue liberada con una fianza de 25.000 dólares que pagó su madre. Una vez más intervino el gobernador Herschler, conmutando su sentencia a un año de libertad provisional.
Cinco días más tarde, los dos hijos de Marie recobraron su libertad. Marie Jahnke se casó con John Bruce. Su hija Deborah, de 20 años, y su hijo Richard, de19 años, asistieron a la ceremonia. l

Ilustraciones: David Marquez

 
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