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Hábitos contra el sudor
l Evite las comidas picantes y consuma las que actúan como desodorantes naturales: perejil, lechuga, remolacha o rábanos.
l Disminuya el consumo de cafeína,
refrescos y chocolates y otras comidas y bebidas con cafeína que vuelven más activas las glándulas apocrinas.
l Tome una dieta equilibrada con más frutas y verduras y beba dos litros de agua diarios. El agua mantiene las glándulas ecrinas activas para diluir el olor corporal. Controle sus nervios, está comprobado que el estrés y la ansiedad alteran las glándulas sudoríparas.
l No use ropa ajustada ni de fibras sintéticas, prefiera el algodón y el lino para el día y la seda para la noche. Si hace mucho calor, evite prendas de color negro y tenga cuidado con los tejidos que destiñen: incrementan el mal olor. Cuando adquiera una prenda nueva, enjuáguela antes de usar; alguien con problemas de mal olor la pudo probar y usted puede sufrir las consecuencias.
l Cambie de ropa (tanto la ropa interior, como la general) todos los días, aunque parezcan limpias a la vista, están impregnadas por la transpiración del día y despedirán mal olor en el momento que se vuelva a humedecer con un nuevo sudor.

Olores bajo control

Suprimir la transpiración es difícil, pero controlarla y evitar olores desagradables es posible con una protección antisudoral efectiva. Carolina Quintero

El sudor sorprende en cualquier momento: trabajando, en la casa, haciendo ejercicios, bailando, en alguna reunión importante, y hasta en los momentos más íntimos. No hay quien escape a esta manifestación del organismo cuya función primordial es regular y reducir la temperatura del cuerpo y desechar algunas toxinas. Pero lo embarazoso no es sudar, sino las manchas de sudor en la ropa y el mal olor que surge pasadas unas horas. Aunque curiosamente el sudor en sí no huele, es inodoro, la flora bacteriana de la piel es la que al degradarlo produce las sustancias volátiles causantes del mal olor. De cómo el sudor se manifiesta también tiene su origen. Existen en el organismo dos tipos de glándulas sudoríparas: las ecrinas, que producen unas secreciones fluidas y claras y que reaccionan con el calor externo (situación ambiental) o por el calor interno que se produce cuando se hace ejercicio o deporte; y las apocrinas, que responden a estímulos emocionales (estrés o nervios) y cuya secreción es grasosa y espesa. Las axilas son la zona más crítica, ya que allí confluyen, en tan sólo un uno por ciento, los dos tipos de glándulas sudoríparas, lo que genera la humedad y el mal olor cuando no hay una atención especial de esa zona.
Lo importante es conocer bien el cuerpo y saber cuánto se transpira diariamente para saber cuál es el desodorante o antitranspirante que más conviene utilizar. Si esto no responde, se debe consultar a un dermatólogo, para averiguar la causa, ya que puede ser un cambio hormonal, nervios, problemas de aseo, entre otros factores.

Protegidos y seguros
La primera arma contra el mal olor es mantener una buena higiene personal. Tomar un baño diario, o dos, en caso de que sea necesario, elimina la suciedad, la grasa de la piel y reduce las bacterias que producen el mal olor. Se recomienda usar un gel o pastilla de jabón ligeramente perfumada, que resultan muy agradables. Acto seguido es fundamental usar desodorante o antitranspirante. ¿La diferencia? El primero, evita el mal olor, mientras el segundo controla la humedad. Los desodorantes contienen agentes antibacteriales con base en alcohol, que impiden la proliferación de las bacterias responsables del mal olor, pero sin impedir la transpiración natural. Al ser formulaciones alcohólicas se pueden enriquecer con aromas de perfumes. Existen también sin alcohol o hipoalergénicos para quienes tienen problemas de alergia. En el caso de los antitranspirantes, además de combatir el mal olor también reducen notablemente la aparición de sudor, ya que contienen sales de aluminio, un ingrediente activo que inhibe la acción de las glándulas sudoríparas. Este se disuelve al contacto con el sudor y la humedad y forma una especie de gel sobre las glándulas sudoríparas que se encarga de regular la cantidad de sudor que segregan, y mantiene la axila seca por más tiempo. Es recomendable que aquellos que padezcan problemas serios de sudoración deberían utilizar un antitranspirante por la noche y un desodorante por la mañana, aunque cada vez existen más fórmulas que tienen ambos efectos. Existen en el mercado una gran cantidad de desodorantes y antitranspirantes en las más variadas presentaciones: en barra, en crema, en gel, con aplicación de bolita o roll-on y en spray o atomizador. Muchos incluyen talco para evitar la humedad. Los que vienen en crema son ideales para las pieles sensibles y recién depiladas. La alternativa del atomizador permite ser usado no sólo debajo de los brazos, sino también en las manos y en los pies. Una buena opción para proteger todo el cuerpo y sentirse protegidos todo el día. Considerando que la zona de la axila es una de las más delicadas del cuerpo y con un pH más elevado (tiene 6.5 del 5.5 del resto del cuerpo) las últimas novedades contienen fórmulas muy suaves y con menos posibilidades de crear irritaciones o reacciones indeseables. Cualquiera que sea su elección, debe vigilar ciertas normas de uso: al aplicarlo debe hacerlo sobre la piel limpia y nunca después de haberse depilado las axilas o sobre alguna herida. Para la playa o cuando se vaya a exponer al sol, opte por los que son libres de alcohol, así evitará manchas en la piel.

La cirugía, último recurso
Cuando la sudoración se convierte en hiperhidrosis -exceso de sudor- afectando las zonas de las axilas, palmas de las manos y plantas de los pies, algunos expertos coinciden en que debe recurrirse a tratamientos más complejos: Botox: consiste en la inyección de toxina botulínica en la zona a tratar para bloquear la estimulación de los receptores que controlan la función de las glándulas sudoríparas. Iontofóresis: Transmite a través de electrodos una corriente iónica capaz de bloquear las glándulas sudoríparas. Se realiza nivel local, sin aplicar anestesia. Cirugía: Intervención que interrumpe la vía nerviosa simpática a nivel del tórax, impidiendo, de forma irreversible, el funcionamiento de las glándulas sudoríparas. l

caroquint@hotmail.com

Máximo cuidado

Lady Speed Stick
Mennen
En presentación de Roll-on, con aloe vera y suave
fragancia a morning breeze (brisa de la mañana)

Rexona Aerosol
Regula el exceso de transpiración y reduce el nivel de bacterias que causan el mal olor.
Es hipoalergénico y libre
de alcohol

Aquamarine
Revlon
Desodorante en loción crema,
que ofrece suave y segura protección a toda la familia. Viene en nuevas fragancias de talco y brisa

Laboratoires
Vichy
Regula la transpiración, reduciendo la hiperactividad de las glándulas sudoríparas. Eficacia comprobada semana a semana. Hipoalergénico y sin alcohol

 
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