|

Mujer
Ellas tienen su propio mundo
Que si el sexo débil. Que
si cuaimas.
Estas son apenas tres de las maneras (reduccionistas, por
cierto) de abordar
el universo femenino. Pero hay, por fortuna, otros caminos.
Como el de la periodista española Ima Sanchís,
quien entrevistó a 59 mujeres de diferentes nacionalidades
que luchan, cada una desde su particular lugar en el mundo,
por una vida mejor.
Estas mujeres valientes y decididas,
con su acción cifran un modo de entender la vida. Tres
de ellas: Amma, maestra espiritual hindú, asegura que
en el mundo no hay problemas, que éstos están
en nuestro interior:
“Es nuestro ego el que nos
impide sentir compasión por los demás(...).
La felicidad depende del dominio de uno mismo. Estar contenta
depende únicamente de la mente, no de las circunstancias”.
Erica Jong, por su parte, uno de los símbolos de la
revolución sexual femenina de los años 70, afirma
que las mujeres han perdido su miedo a volar, pero que los
hombres no han perdido el miedo a las mujeres. Eso sí,
asegura que a pesar de esto no son enemigos: -Estamos en un
momento
de la historia en que es posible una alianza entre los sexos;
nunca nuestras vidas
se habían acercado tanto-. Otra de las entrevistadas
del libro es la nicaragüense Blanca Rosa Pérez
Mora, quien durante ocho años fue Bianca Jagger -en
1971
se casó con el líder de los Rolling Stone-y,
al divorciarse, decidió entregarse con furia a la lucha
por los derechos humanos. Ella confiesa: -El día
en que terminó
mi matrimonio, fui libre de nuevo-.
Otra publicación que abre
ventanas es Nuestros cuerpos, nuestras vidas:
un libro escrito por mujeres y, lo mejor, para las mujeres,
donde abordan
con franqueza asuntos que aun siendo cruciales hasta entonces
se consideraban tabú. ¿Qué dicen las
autoras?:
"El poder femenino es el poder
sobre nosotras mismas. Si tenemos acceso
a la educación e información, podemos hacer
mucho para mejorar nuestras condiciones de vida".
Ellas reivindican su derecho a
sumar sus voces a la construcción de la democracia;
su derecho a usar sus propias experiencias para comprender
e interpretar su mundo. Defienden sus derechos sexuales y
reproductivos: "el derecho de gozar
del tiempo y el espacio para nuestras necesidades y placer.
Tenemos derecho
a decidir de acuerdo con nuestras necesidades propias, y no
sólo teniendo
en cuenta las de otros. Tenemos derecho a decidir cuándo
queremos y podemos tener hijos y atenderlos como se merecen".
Admiten que si bien la situación
de la mujer ha cambiado mucho, hay todavía mucho por
recorrer, ya que muchas trabajan fuera de casa y todavía
les toca la triple jornada de administrar sus hogares y de
ocuparse de atender las necesidades y emociones de sus familias.
Cabe aquí la inquietud de la autora Ginette París:
"Si hemos tenido un feminismo que nos ha llevado a salir
de casa, ¿no puede haber también un feminismo
que nos lleve de vuelta a ella, de forma que la casa sea un
reflejo de una misma y tenga alma de nuevo?".
Una manera de empezar podría
estar en el compendio de deseos que hace público la
célebre feminista estadounidense Andrea Dworkin, en
el libro Predictions, 30 great minds on the future:
"Que todas las mujeres sean letradas, con vivienda y
alimentos, independientes del hombre, con un sentido de la
integridad de su cuerpo femenino, una nueva clase de soberanía
que hace primaria la voluntad de la mujer. Deseo ver sistemas
legislativos dominados por mujeres en todos los países:
y deseo que las mujeres escriban las historias y la historia.
Deseo tener un sentido del honor en relación con otras
mujeres -y con los hijos. Deseo que las mujeres conquisten
el miedo al castigo masculino; si para ello se tiene que utilizar
la violencia estratégica, que así lo sea. Deseo
ver a mujeres liberando a otras mujeres de las cárceles,
de la esclavitud sexual, de la promiscuidad y de la tortura
doméstica de la vejación y la violación
maritales. Espero ver una resistencia masiva y más
profunda de la mujer en el siguiente siglo; especialmente
en el Tercer Mundo".
En la misma publicación,
Elaine Showalter expresa su deseo por progresos en la detección,
diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama,
y espera que el cáncer de ovario sea curable en el
siglo XXI.
En fin... estas ideas y las que
siguen son una suerte de conjuro; esto es, un deseo organizado,
apasionado, creativo y personal, que se envía al universo
mediante palabras y rituales. Como bien escribió Ethelind
Fearon, "Sse ha hurtado al futuro una hora encantada
y se ha lanzado al regazo del presente, como aperitivo de
lo que tiene que llegar".
|