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Prevenir ante todo
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l Para
que no se entretenga
con lo que no debe, déle
siempre sus juguetes.
l Existen
juguetes para cada mascota en las tiendas especializadas.
Para los caninos hay huesos de goma, pelotas de diversos tamaños,
discos
de colores para atraparlos
en el aire, cuerdas para
morder y halar.
l Cuando
cuentan con sus
propios juguetes y además
los llevan a pasear y ejercitarse cada día, sus energías
están bien canalizadas y llegan
a casa sin deseos de hacer
travesuras.
l Si
una conducta se torna
muy latosa o incluso peligrosa tanto para la mascota como
para los humanos, es preciso acudir al veterinario.
l Adicionalmente,
puede
buscar la asesoría de un
especialista en adiestramiento canino.
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Un poco de disciplina
Hacer lo que le venga en gana no es algo
saludable. Es preciso entrenar a la mascota para que tenga buen
comportamiento. Marilin Pino A.
Hay perros con un carácter bastante
imponente. A pesar de las órdenes de sus amos continúan
subiéndose a los muebles, mordisqueando las medias o los
zapatos y husmeando en el baño, por mencionar algunos. También
hay casos en los que el perro no ha recibido una verdadera educación,
pero esto tiene remedio.
Muchas personas recurren a las palmadas, los
encierros, los insultos, cuando el animal se comporta de manera
indebida o indeseable. Sin embargo, pocas veces esto surte efecto,
además son poco recomendables pues con agresiones no se logran
resultados positivos.
Al igual que ocurre con la educación
de los niños humanos, en el caso de los animales se deben
aplicar los castigos con firmeza, por su propio bien.
Recomendación del especialista.
Se trata de una lección
que nunca olvidará: la indiferencia. Cuando el perro corre
hasta donde se encuentran las personas, alzándose sobre ellas
como para abrazarlas pero de forma insistente y descontrolada, lo
mejor es hacer como si no ocurre nada. Al poco tiempo se retirará
como decepcionado y quizás estará mirando un rato
desde el rincón. Volverá a intentarlo pero al no encontrar
respuesta, desistirá.
Cuando lo descubra en la habitación, con ese par de zapatos
que tanto le gustan, no lo grite, ni lo regañe. Ignórelo
por completo, no le hable en todo el día y si lo hace, no
muestre mucho entusiasmo. Lo ideal es castigarlo al momento y mantenerse
firme en su actitud. Esto puede ser duro al principio, pues el can
comenzará con sus ruegos y súplicas.
Un detalle importante es que todo el
grupo familiar debe colaborar y estar al tanto del castigo que se
está aplicando. Porque basta que un sólo miembro de
la familia -sobre todo los niños- le hagan una caricia para
que todo el tratamiento se venga al piso. Eso sí, esta medida
disciplinaria solo se recomienda cuando se han agotado otros recursos
como levantar la voz, zarandearlo, o darle una orden enérgicamente.
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Si desea que su mascota ilustre la seccion
galeria, envie su foto con una historia corta al correo: galeriademascotas@eluniversal.com
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