|

Bienestar
En un mundo más bello y saludable
Ese antiguo y eterno anhelo llamado “felicidad”.
Como señala la etimología de esta palabra, su
origen es concreto y fecundo. Significa “fertilidad”,
y como explica el autor español José Antonio
Marina, en su libro Diccionario de los sentimientos, se suele
asociar con el gozo, la alegría, la placidez o la dicha.
Esta última significa “suerte feliz”, y
hace alusión a ese estado de ánimo de la persona
a la que le acaba de suceder una cosa muy buena, o que tiene
lo que desea.
La sabiduría popular dice
que quien tiene salud lo tiene todo. Que la salud es el mayor
regalo, en un mundo donde el cáncer, la diabetes y
las enfermedades cardiovasculares, entre otras, ocupan o,
más bien, preocupan a la comunidad científica;
esto sin hablar de las llamadas dolencias contemporáneas
—la mayor de ellas, el estrés— que amenazan
la calidad de vida de todos. En esta discusión, la
niñez es punto focal. No es gratuito que una de las
siete metas establecidas por la Organización de las
Naciones Unidas, haya sido la de reducir la mortalidad infantil
en dos tercios entre 1990 y 2015.
Una de las esperanzas está
cifradas en el desarrollo de la ciencia. El científico
French Anderson vaticina que para el año 2030, la terapia
basada en los genes habrá revolucionado la práctica
de la medicina con tratamientos basados en los genes para
cada enfermedad. Esto, no obstante, representa todo un reto:
“Es nuestra responsabilidad entrar en la era de la ingeniería
genética humana de la manera más responsable
posible. Lo anterior significa que sólo debemos usar
la terapia
genética para el tratamiento de enfermedades serias,
sin importar lo tentador que sería tratar de mejorarnos
a nosotros mismos.
El avance que desea el investigador
Paul Nurse, es el entendimiento completo del funcionamiento
de la célula. “Esto nos daría la visión
real de la naturaleza de la vida, y podríamos entender
muchas enfermedades, algunas de ellas tan inmensamente complejas
como el cáncer. Es solamente a través de ese
nuevo entendimiento que se podrán desarrollar tratamientos
nuevos y mejores”.
Mientras se está a la espera
de estos tratamientos, el hombre también anda por otros
caminos, heredados de distintas tradiciones y culturas, que
conducen al bienestar. Todos comparten un objetivo común,
el de alcanzar el equilibrio entre mente, cuerpo y espíritu.
El maestro hindú Patanjali
convoca a hacer una profunda exploración interna de
la experiencia de la respiración. Hace casi cuatro
mil años, en las montañas de China, el maestro
taoísta Lao-tse propuso serenar el flujo de pensamientos,
para
de ese modo ser conscientes de la naturaleza completa y más
profunda de la vida. Cien años después de Lao-tse
nació Siddharta Gautama —Buda— cuyas enseñanzas
alientan a aceptar la vida tal como es, en lugar de juzgar
al mundo y al hombre: “Mira en tu interior y siéntete
en paz; libre de temores y ataduras. Conoce el dulce gozo
del camino...”. Las enseñanzas de otro maestro,
Jesús, invitan a centrarse en el centro del corazón
para rebosar de amor en todas las relaciones; aquí
el amor es el epicentro de toda vida espiritual. Por su parte,
el gran don que Mahoma aportó a la cultura islámica
fue la certeza de que existe un poder espiritual infinito
que es bondadoso y clemente: “Mi corazón está
abierto para recibir la ayuda curativa de Dios”. Otra
figura de gran influencia, George Ivanovitch Gurdjieff, maestro
sufí de danzas sagradas, asegura que la clave está
en ser más conscientes en el momento presente: “Estar
aquí y ahora en estado de dicha”.
Que estas maneras de construirse
el bienestar hayan cobrado apogeo no es gratuito. Ira Matathia
y Marian Salzman, en su libro, Tendencias. Estilos de vida
para el nuevo milenio, reflexionan sobre el auge de lo que
ambos llaman ritos de purificación del cuerpo y del
alma: “En este principio del siglo XXI la purificación
es sinónimo de desintoxicación. Los enfoques
varían, pero de lo que se trata es de devolver al individuo
un estado más natural y puro”. Son los años
del yoga, y el tai chi, de la New Age, el feng shui y la astrología;
los años del furor por las terapias alternativas -acupuntura,
homeopatía, y todo lo que termine en el vocablo “terapia”:
aromaterapia, músicoterapia, fitoterapia... la lista
es casi infinita.
El anhelo es el de experimentar
la dicha. Y hay recetas... como bien podrá advertir
el lector en este apartado, en el que varias voces sugieren
maneras de acercarnos a la felicidad. La alegría embellece
las cosas, y la belleza alegra el ánimo. Haciendo caso
a lo sugerido por el poeta venezolano Eugenio Montejo, nos
dejamos seducir por el encanto que reside en la sencillez:
“Relata el sueño de tu vida con las lentas vocales
de las nubes que van y vienen dibujando el mundo sin añadir
ni una línea más de sombra a su misterio natural”.
|