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Caracas no llegaba al millón
de habitantes, y "el suplemento ameno" del diario El Universal
nacía como una alternativa de nuevo periodismo para la sencilla sociedad
venezolana. Desde aquella época -octubre de 1953- la fuerza de los
personajes marcaba la revista. En su interior se podía respirar el
aire de los tiempos: arte, literatura, política, reseñas sociales,
moda, viajes, salud, belleza, cocina... era un suplemento moderno, pero
sin grandes pretensiones. Una publicación dominical entendida como
cultura, entretenimiento y actualidad. Las firmas periodísticas noveles,
los ilustradores y la fotografía -que comenzaba a despuntar con fuerza
como forma de expresión artística- encontraron en las páginas
de Estampas su medio natural. Se forjaba un espacio para contemplar la realidad
y el mundo. Ese mundo soñado y atroz, esa realidad próxima
y, a veces, un poco lejana. Estampas le puso imagen y gesto a un país.
Y palabra. Estampas fue y es palabra. Fue y es imagen. Por Estampas ha pasado
todo. Medio siglo en sus páginas. 18.250 días de historias
vistos de una manera particular. En esta edición aniversario hacemos
memoria, recorremos los hechos que reflejó la revista, miramos hacia
atrás con ingenio, con humor, con inteligencia. Y desde el presente,
nos inspiramos en la moda para crear imágenes únicas con la
ayuda del fotógrafo Fran Beaufrand, en honor a los infinitos editoriales
que, en esta materia, ha publicado Estampas. Hoy reconocemos a todos los
que han formado parte de este extraordinario proyecto editorial, sin precedentes
en Venezuela, y también saludamos a los que vendrán. El equipo
actual -joven y entusiasmado- se siente como esos niños de buenísimas
familias, con una enorme responsabilidad en las espaldas: aprovechar lo
que fuimos y lo que somos; recogiendo el pasado, pero escribiendo el presente.
En fin, se sienten bien estos 50 años, por lo que significan y por
lo que son: 2.600 números. Y eso es mucha consistencia.
-MARIO ARANAGA |