Vivimos en una nueva civilización desde hace varias décadas: la Sociedad del Conocimiento. Vamos evolucionando de la sociedad de masas a la sociedad en redes; de unas economías basadas en la posesión de recursos naturales y de capital financiero, a otras cuyos vectores son la información y el conocimiento; de un mundo "ancho, ajeno y lejano" a un mundo que cabe en las potencialidades de un i-Phone.
En esta nueva civilización, la escuela o la educación formal perdió desde hace décadas el rol hegemónico para trasmitir información y modelar valores. La educación formal sigue siendo un espacio necesario, pero ya no puede aislarse, sino imbricarse inteligentemente con el nuevo mundo mediático, digital, informático, que la penetra y condiciona.
En 1994, en Caracas, el 97 por ciento de todos los hogares tenía televisión. Para ese entonces, un adolescente venezolano había tenido, entre los 5 y los 15 años, 9.000 horas acumuladas de actividades escolares (si había ocurrido el milagro que no hubiese perdido días de clase) y 14.600 horas acumuladas frente a la televisión. Para el 2011, en Venezuela existen 9 millones de usuarios de Internet y el 70 por ciento de ellos son personas de los sectores socioeconómicos D y E.