La Unión Europea (UE) surge a partir de la ampliación de los tratados constitutivos de las Comunidades Europeas fundadas a mediados del siglo XX y de las subsiguientes adhesiones de Estados, hasta llegar hasta los 27 miembros de hoy en día.
En el Consejo Europeo de 1993, celebrado en la ciudad de Copenhague, se acordó que todo país que desee adherirse a la Unión debe cumplir con una serie de requisitos de índole político y económico. A dichas exigencias se les conoce con el nombre de Criterios de Copenhague. Estos incluyen, entre otros puntos, que el Estado candidato debe ser europeo, tener una democracia estable, con instituciones sólidas, estado de derecho y fiel respeto a los derechos humanos.
Igualmente, debe tener un modelo económico compatible con la Unión, y con capacidad para competir dentro del mercado europeo y poder afrontar la adhesión desde el punto de vista no sólo económico, sino político y monetario.
En 1989 se creó el programa Phare, con el objetivo de dar apoyo financiero a los países candidatos y que pudieran alcanzar la consecución de los Criterios de Copenhague.
En 1995, en el Consejo Europeo de Madrid, se determinó que para la incorporación de nuevos Estados estos deben adaptar sus estructuras administrativas y jurídicas a la legislación europea. El Tratado de Niza, en 2003, incorporó nuevas normas comunitarias referentes a las instituciones de la UE, su funcionamiento, el número de representantes de los Estados miembros en éstas y las mayorías cualificadas necesarias para la toma de decisiones.
Actualmente son cinco los países que son candidatos oficiales para ingresar a la UE: Turquía, Croacia, Islandia, la República de Macedonia y Montenegro.
TURQUÍA
Desde los años 60 Turquía ha manifestado su deseo de adherirse a la Unión Europea. A partir de 1999, en el Consejo de Helsinki, le fue otorgado a la nación otomana el estatus de candidato oficial a integrar la Unión, para lo cual el primer paso era el cumplimiento de los llamados "Criterios Políticos de Copenhague".
En diciembre de 2004 se llevó a cabo una reunión del Consejo Europeo en el que se decidió que las negociaciones para integrar a Turquía en la UE comenzarían el 3 de octubre de 2005. El proceso ya se vaticinaba difícil y se estimaba que podría llevar más de 10 años.
Seis años después, Turquía aún tiene varios desafíos por delante para lograr su adhesión. Los aspectos que inquietan abarcan los ámbitos geográfico, político, económico, cultural y religioso.
Al ingresar la nación turca a la UE, lo estarían haciendo alrededor de 70 millones de personas, en su mayoría musulmanes. Sería el primer país islámico en ingresar a la Unión.
A pesar de que el principio constitucional de laicidad ha sido característica fundamental del sistema político turco, existe la preocupación por el integrismo islámico y por las dificultades que puedan generarse del convivir entre el Islam y la democracia.
La compatibilidad entre Islam y el sistema democrático ha sido objeto de debate. En Turquía, actualmente, se combina la vida política entre un partido islamita, el Partido Justicia y Desarrollo (AKP), en el poder desde 2002, y las instituciones democráticas; aunque ello no significa que el proceso democratizador en este país se haya desarrollado sin dificultades. La laicidad turca está en la Constitución de esta nación y una reforma es un aspecto que no puede ni siquiera proponerse. Su implantación se concretó como un instrumento para evitar la islamización del orden jurídico.
A partir del Consejo Europeo de Helsinki, en 1999, Turquía inició un proceso de reformas a su sistema. Sin embargo, el proceso democratizador se ha ralentizado. Para entrar en la UE Turquía debe resolver algunos aspectos vinculados a los derechos humanos, la libertad de expresión, la relación con Chipre y el problema kurdo.
Otro aspecto que preocupa a los países miembros de la UE es la participación de las fuerzas militares en el sistema turco. Su influencia en la política le permite interferir en los asuntos del Gobierno.
En cuanto a los aspectos geográficos y culturales, quienes se oponen a la integración turca a la UE sostienen que este país está más del lado de Asia que de Europa.
La adhesión de Turquía a la UE pasa por la superación de varias barreras que van desde lo religioso, político y cultural. Un aspecto positivo de la negociación es que ha traído al debate el tema de la adecuación del Islam a la democracia.
Un aspecto en contra es que se considera que la democracia europea se ve amenazada por el islamismo turco. Pero, por otro lado, quienes están de acuerdo ven en la adhesión de Turquía un punto de interés para la UE, puesto que desde este país se puede desarrollar la lucha contra el terrorismo islámico. Además, serviría como puente para la integración de las culturas occidental e islámica.
Otro punto a favor lo constituye el hecho que los lazos de Turquía con los Estados Unidos e Israel, pueden favorecer a la estabilidad en Medio Oriente y podría traer buenos réditos para el conflicto árabe-israelí.
CROACIA
Croacia será el segundo país de los Balcanes en ingresar a la Unión Europea, tras hacerlo Eslovenia en 2004. Las negociaciones de adhesión comenzaron en octubre de 2005.
La mejoría para un país que enfrenta una difícil situación económica es una de las motivaciones fundamentales para solicitar la incorporación. Pero primero, Croacia debe lograr la estabilidad de sus instituciones democráticas y superar escollos referentes a los derechos humanos.
Reformas en la justicia y la lucha contra la corrupción son también dos aspectos clave.
En los últimos años se han aprobado en este país varias leyes que han representado avances en cuanto a derechos humanos, pero existen problemas en su implementación.
Croacia también enfrenta fuertes críticas referentes a que no apoya mecanismos de transición democrática profundos, y que no hace un intento por abordar el problema de los más de 15.000 desaparecidos durante la guerra de los Balcanes.
Tras las trabas que surgieron en el proceso de ampliación de la UE por el rechazo al Tratado de Lisboa, las negociaciones sufrieron una paralización. No obstante, luego de superadas las dudas y posterior entrada en vigor de este tratado en 2009, la adhesión de Croacia ha seguido fluyendo y se espera que comience a formar parte de la Unión en julio de 2013.
MONTENEGRO
Montenegro es otro de los países de los Balcanes Occidentales que logrado conseguir el estatus de candidato a ingresar en la Unión Europea. En principio, la nación ha conseguido progresos en su camino por cumplir con los Críterios de Copenhagen. La UE ha pedido reformas en el campo judicial, electoral y la administración pública. Asimismo, se le han solicitado reformas en la justicia, la libertad de prensa y el papel del Parlamento.
La UE ha solicitado al gobierno de Montenegro que enfrente la lucha contra la corrupción y el crimen organizado, que "representan serios retos" y que ofrezcan "resultados contundentes en las investigaciones y las persecuciones". Igualmente, es un requisito reforzar la libertad de los medios de comunicación.
Montenegro proclamó su independencia tras un referendo en el año 2006, rompiendo la federación que formó con Serbia después de la desintegración de Yugoslavia.
MACEDONIA
La Antigua República Yugoslava de Macedonia es candidata a ingresar a la UE desde el año 2005. Esta nación balcánica tiene grandes retos políticos y económicos que superar. En principio, debe solucionar el largo litigio con Grecia por el nombre de Macedonia. El país helénico considera que se trata de un término de tradición griega y teme además que, en un futuro, se haga un reclamo territorial por su región del mismo nombre ubicada al norte del país.
Ya en 2008, Grecia bloqueó la entrada de Macedonia a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Luego, en noviembre de ese mismo año, Macedonia denunció a Grecia ante la Corte Internacional de La Haya por violación del Acuerdo Interino negociado por Naciones Unidas entre ambos países en 1995, que daba a Macedonia el nombre provisional de "Antigua República Yugoslava de Macedonia".
Tras un punto muerto en las conversaciones y luego de la llegada de Gioreorge Papandreu al gobierno griego, lo que fue visto como una oportunidad tanto por los macedónicos como por las autoridades europeas, la Comisión Europea recomendó la apertura de las negociaciones de adhesión, destacando los logros alcanzados en varias áreas clave.
El visto bueno a la Antigua República Yugoslava de Macedonia fue otorgado inmediatamente después de que hubiesen despejado el horizonte sobre las perspectivas financieras, en un país donde el desempleo alcanza más del 33%.
ISLANDIA
Para Europa es un reto negociar con Islandia, un país que a pesar de ser pequeño tiene una economía muy eficiente. Islandia se ha resistido a entrar en la UE porque teme perder su independencia económica y el control de sus recursos. Tanto los sectores ligados al gobierno como a la oposición, así como los sectores productivos, se han pronunciado a favor y en contra de la adhesión.
Islandia es parte de la OTAN, del Espacio Económico Europeo y del Acuerdo de Schengen.
Hay quienes consideran que el Acuerdo del Espacio Económico Europeo ha traído suficientes beneficios económicos para Islandia, por lo que no creen que eso deba cambiar. Al integrarse Islandia a la UE tendría que abandonar el Espacio Económico Europeo.
Por otra parte, hay quienes creen que Islandia debe buscar la unidad nacional para la integración.
El sector agrario, que juega un papel importante en lo político, teme que el país pase a depender del exterior una vez entren a formar parte de la Unión. Creen que la Política Agraria Común (Pac), que gestiona la producción agrícola en la UE, acabe por debilitar el empleo y la agricultura en general.
El sector pesquero, que también ha manifestado objeciones, aporta el 40% de los ingresos totales por exportaciones y emplea el 7% de la fuerza de trabajo.
Islandia fue una de las naciones más golpeadas por el colapso financiero de 2008, tras lo cual, vieron en la adhesión a la UE una oportunidad para buscar estabilidad.