La selección nacional de fútbol playa compite por primera vez en una Copa del Mundo de la disciplina, tras lograr el tercer lugar en el Suramericano de Rio de Janeiro. Desde el 1 hasta el 11 de septiembre todo el país vuelve a teñirse de vinotinto para apoyar a los 12 guerreros que se encuentran en Ravena (Italia), sede del torneo.
La selección nacional de fútbol playa aseguró un cupo entre los 16 mejores equipos del mundo en Rio de Janeiro (Brasil) para brindarle al país su tercera representación en los mundiales de la FIFA, tras las gestas de la selección Sub 20 en Egipto 2009 y el combinado femenino Sub 17 en Trinidad y Tobago, el año pasado.
Lo que hace 12 años comenzó como un proyecto del técnico Roby Cavallo, los jugadores Edgar Quintero y Carlos Longa, asi como del directivo Tomás Cópola, hoy es una realidad. Los 12 guerreros vinotinto se llevaron a Ravena (Italia), donde se disputará el torneo desde el 1 hasta el 11 de septiembre, la ilusión de una nación, que espera celebrar como lo hizo con el cuarto lugar de la vinotinto absoluta en la Copa América Argentina 2011.
Cabe destacar, que la vinotinto de playa concretó un sueño que en las eliminatorias de 2007 y 2008 fue frustrado en el último momento. A los muchachos del técnico Cavallo no le han regalado nada, más bien todo el camino hacia el tan anhelado boleto mundialista ha sido cuesta arriba.
Sin embargo, la constancia y el no desmayar en los momentos más difíciles han sido clave para unos venezolanos que antes de su gesta en las playas de Copacabana se encontraban bajo la sombra del anonimato. Ahora, la atención mediática es mayor.
Y es que sin duda las vidas de César Vásquez, Gian Luca Cardone, José Centeno, Ronald Pérez, Pablo Ferreira, Kevin Camargo, Edgar Quintero, Francisco Landaeta, Marcos Monsalve, Pedro Romero, Carlos Longa, César Fermín y el técnico Cavallo entraron en una nueva dimensión. Ahora sus teléfonos suenan para entrevistas, firman autógrafos, se toman fotos y son reconocidos como héroes vinotinto.
El reto apenas comienza y la tarea de ondear la bandera de Venezuela en lo más alto es su principal misión, como lo expresó una y otra vez el capitán del combinado, Quintero, antes de emprender la travesía a suelo italiano.