Japón nunca ha faltado a una Copa del Mundo organizada por la FIFA desde 2005, cuando quedaron entre los mejores cuatro, y en Ravena no será la excepción.
Hace seis años el cuadro que alcanzó las semifinales estaba dirigido por Ruy Ramos, quien vuelve a estar en el banquillo nipón con la misión de repetir la fórmula ganadora. Además de Ramos, algunos jugadores que estuvieron en la hazaña de Rio de Janeiro repiten en este certamen mundialista.
Los nipones basarán su juego en la técnica y velocidad, armas con la que lograron el campeonato en la eliminatoria de su zona, para intentar amarrar uno de los dos boletos que los lleve a la siguiente ronda en el difícil grupo D.