La falta de credibilidad en el árbitro electoral, la ilegalidad de la candidatura de Ortega y las irregularidades que han antecedido los comicios causan que los nicaragüenses teman un fraude
La polarización e irregularidades electorales privaran para que 3,8 millones de nicaragüenses elijan a su próximo presidente, vicepresidente y reformen su Asamblea Nacional y representación en el Parlamento centroamericano.
En las elecciones nicaragüenses hay tres aspectos fundamentales a destacar: la legalidad y la legitimidad de la reelección del presidente Daniel Ortega, la falta de credibilidad y confianza en el árbitro electoral y la dispersión de la oposición y sus dificultades para presentar un proyecto político alternativo, para disputarle el poder al autoritarismo político de Ortega, explica Carlos Fernando Chamarro, periodista y Director del semanario Confidencial.
Teniendo como antecedente el fraude electoral de 2008 que benefició al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN, oficialismo) en 44 de los 153 municipios del país, la credibilidad del Consejo Supremo Electoral (CSE) disminuye y beneficia el abstencionismo.
Cinco fuerzas políticas luchan por obtener el poder presidencial y el control de la Asamblea Nacional: el político más fuerte es Ortega con 48% de apoyo junto a su partido, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), la alianza del Partido Liberal Independiente (PLI) y Vamos con el candidato Fabio Gadea (postulante más representativo de la oposición y quien recientemente ostenta una popularidad superior al 30%).
En menor importancia dentro de la intención de voto están: la alianza del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) que lidera el ex mandatario Arnoldo Alemán (el político ha disminuido estrepitosamente su influencia popular tras pactar con el actual mandatario para evitar esclarecer tres causas abiertas por la justicia nacional, el Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) con Enrique Quiñónez y el partido minoritario Alianza por la República (APRE) con Róger Guevara como candidato.
Chamorro, sin embargo, destaca que por primera vez Ortega ha captado los votos de los independientes, quienes tradicionalmente han sido antisandinistas y han votado en su contra. Además, hay una tendencia de la oposición hacia el abstencionismo por la desconfianza generada por el CSE.
A pesar de que todas las encuestas perfilen a Ortega como el líder en solitario en la intención de voto nicaragüense, Gadea se aproxima y distancia del resto de los opositores en la medida en que se polarizan los comicios.
El candidato liberal debe desplazar a Alemán de las encuestas, generar esperanza en el electorado y confianza de vencer de que es posible vencer al sandinismo y lograr unificar el voto opositor para captar el respaldo de los independientes que serán quienes definirán la elección.
El oficialismo promueve lograr mayoría en la Asamblea Nacional para permitirle a Ortega hacer cambios constitucionales para modificar el sistema político. Chamorro asegura que, la consolidación a largo plazo del régimen requiere la permanencia del apoyo económico del gobierno venezolano y que, sin el presidente Hugo Chávez no serán sostenibles en el tiempo los programas sociales creados en Nicaragua.
Ortega, encabeza con un 48% la intención de voto para lograr su reelección, una ventaja de 18 puntos Gadea, según una encuesta de Cid Gallup.
El presidente sandinista subió 2,2 puntos respecto a la encuesta anterior de Cid Gallup, divulgada hace un mes, en tanto que Gadea bajó del 33,5% al 30%, según la encuesta publicada por la revista Confidencial. Alemán seguía en un lejano tercer lugar, con un 11% del apoyo electoral.
La ley nicaragüense señala que los comicios serán ganados por el candidato que obtenga un mínimo de 35% de votos válidos, siempre que exista una diferencia mínima de cinco puntos sobre el segundo lugar.
Según Cid Gallup, al menos un 10% de los electores nicaragüenses aún no han definido su voto, y el restante 1% corresponde a preferencias por los otros tres candidatos de oposición, también de derecha.
Del total de encuestados, el 66% dijo estar seguro de acudir a las urnas, de ellos el 87% ya definió su voto, el 3% dijo que podría cambiar de opinión y 10% respondió no saber.
La encuesta, que tiene un margen de error de 2,8%, se realizó entre el 10 y el 17 de octubre pasado con 1.200 personas mayores de 16 años de todos el país que poseen documento de identidad para votar.
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@VeroEgui