Austeridad, esa es la consigna. La palabra contrasta con la buena calidad de vida que en estos tiempos de crisis ha sido golpeada por recortes en casi todas las áreas, y que afecta el Estado de Bienestar, una de las principales metas de la Unión Europea.
La contratación pública, las pensiones, la educación e incluso la salud han resultado afectadas por los recortes presupuestarios que los gobiernos deben hacer para mantenerse a flote. Los ciudadanos no están contentos, los gobernantes han perdido popularidad y la economía no acaba de repuntar. Para Europa la época de las vacas flacas ha llegado y estas son algunas medidas que han tomado para apretarse el cinturón:
Sector público
Con el objetivo de reducir el déficit, las naciones se han visto en la necesidad de hacer recortes en sus plantillas públicas, aumentado la tasa de desempleo en los países de la UE. Los siguientes son algunos ejemplos de países que han debido hacer recortes.
La canciller alemana, Angela Merkel, se vio en la obligación de eliminar 10.000 puestos de trabajo públicos hasta el año 2014, a los que quedan se les bajó el sueldo en un 2,5%. La semana pasada el gobierno italiano, acosado por los mercados, hizo un recorte de 54.000 puestos de trabajo públicos. Esto apenas se puede comparar con el duro tijerazo de David Cameron en Reino Unido, quien eliminó 500.000 puestos públicos.
En España, el gobierno socialista se ha negado a hacer recortes significativos en la cantidad de empleados, mas si congeló los sueldos de estos y con las elecciones en puerta no se descarta una aproximación diferente al problema del gasto público. En Grecia se congeló el sueldo de los empleados durante tres años y se les redujo en 16%.
Jubilaciones
Una de las medidas más polémicas ha sido la de extender la edad para la jubilación de las personas. Por un lado, se reduce el número de pensionados que entran al sistema en un año, en contraste se satura el ya escaso mercado laboral, lo que no permitiría la entrada de los jóvenes al sistema y aumentaría el desempleo.
En Francia la situación cobró un tono más elevado que en las otras naciones de la Unión, ya que los galos, por tradición, han defendido su sistema de jubilación y pensiones a capa y espada. En 2010, Nicolas Sarkozy decidió elevar la edad de retiro con pensión máxima de 60 (mujeres) y 62 (hombres), a 65 y 67 respectivamente. Por varios días los sindicatos, los trabajadores y los estudiantes protagonizaron huelgas y manifestaciones, la decisión no pudo ser revertida.
Educación
Los disturbios de agosto en Reino Unido -calificados por el gobierno y los medios como una ola de vandalismo juvenil- hicieron que los británicos olvidaran las protestas sociales ocurridas entre diciembre y enero de 2010 y 2011, en su mayoría protagonizadas por jóvenes que demandaban un costo justo para la educación universitaria.
En 2010, los diputados aprobaron un aumento a 9.000 libras (casi 10.500 euros) de la matricula por un año de universidad. Una medida que consideraban necesaria para mantener el elevado nivel de la educación británica, pero que al mismo tiempo desató la ira de los jóvenes que salieron a las calles a manifestarse, en oportunidades de forma violenta.
Salud
El sector de la salud pública, quizás el más delicado a la hora de hacer recortes, también se ha visto disminuido por los efectos de la crisis. El reciente plan de ajustes italiano contempla el regreso de la llamada salud cofinanciada. Los ciudadanos deberán pagar 10 euros por consulta y 25 por emergencias, este sistema ya se pone en práctica en países como Alemania y Francia, mientras que los españoles lo siguen descartando.
En Grecia, varios hospitales públicos han debido fusionarse, mientras que en Reino Unido se hizo un recorte que pretende lograr el ahorro de 23.000 millones de euros para el 2015.
El Estado de Bienestar, uno de los principales objetivos de la Unión Europea, ha sido tambaleado por la crisis. Los recortes cada vez golpean más cerca de casa a los ciudadanos de Europa y sus consecuencias son impredecibles: pueden contribuir al fin de la crisis o pueden sentar un precedente que de paso a una cultura de mayor ahorro y moderación.