La crisis económica en Europa amenaza a la divisa europea, por lo que los países de la eurozona han debido enfrentar políticas controversiales como el fondo de ayudas o los eurobonos
En el transcurso de los últimos tres años, miles de ciudadanos europeos se han transformado en expertos analistas económicos. El movimiento de los mercados, los programas de recortes, el fondo de ayudas comunitario y la tasa de desempleo son temas del día para miles de los que hacen vida en algún país miembro de la Unión Europea y más aún para los que forman parte de la Eurozona -el grupo de 17 naciones que han asumido el euro como su moneda- y no es para menos; desde que en 2009 se dio a conocer la realidad de las finanzas griegas, la divisa europea enfrenta un crisis que ha forzado bruscos cambios en la forma de vida dentro del grupo de los 27, hasta el punto de abrirle la puerta a debates que hubiesen sido evitados hace algunos años, siendo la gobernanza económica el mejor ejemplo.
Los eurobonos -títulos de deuda europea- son la nueva manzana de la discordia dentro de la unión monetaria. Alemania y Francia se oponen a ellos por motivos proteccionistas, mientras que la Comisión Europea y los inversionistas los califican como la solución para estabilizar la moneda. Pero este es sólo el último capítulo de un complejo drama que empezó en 2009 y ha incluido: la creación de fondos de rescate, la lucha contra la especulación, el debate sobe el proteccionismo y la promoción de una política fiscal común.
Arde Grecia
Tras la explosión de la burbuja inmobiliaria estadounidense en 2007-2008 empezaron a correr rumores sobre la incapacidad de Grecia para cumplir con el pago de su deuda. En 2009 el socialista Giorgos Papandreu asume el mando de la nación helénica y destapa lo que ya era un secreto a voces: el mal manejo por parte del gobierno anterior ha puesto al país al borde del incumplimiento de pagos. Casi de inmediato las tres agencias evaluadoras Fitch, Standard and Poor´s y Moody´s bajaron la calificación del país a BBB+, disminuyendo la inversión.
El nuevo régimen intentó controlar la situación con un estricto plan de austeridad pero los sindicatos protestaron, lo que aumentó la desconfianza de los inversionistas he hizo que el euro se viniera a pique. Los otros países de la UE no sabían que hacer, la crisis no tenía precedente dentro del grupo y la única salida posible parecía ser un rescate financiero, que no estaba contemplado en las normativas de la Unión y al que Alemania se oponía.
Los 17 también padecieron la embestida de los especuladores. Posiciones cortas o ventas cortas eran términos temidos por los gobiernos de Europa.
El procedimiento consiste en tomar prestados títulos de deuda para luego venderlos ya que se presume que irán a la baja y cuando esto ocurra podrán ser readquiridos y devueltos a su dueño generando una ganancia para quien hizo el trámite. Lo maquiavélico del proceso está en que son los propios especuladores quienes hacen que el valor de los papeles caiga a través de rumores -muchas veces falsos- sobre la crisis real de los países.
Ante este panorama, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Central Europeo (BCE) presionaron a Alemania para que aceptara participar en el plan de rescate con el que todos los otros países estaban de acuerdo. Los germanos debían aportar la cuota más grande, hecho que desanimaba a los electores y hacía temer a la canciller alemana Angela Merkel, quien se encontraba en pleno período electoral.
Al final todas las peleas fueron en vano. El siete de mayo de 2010 se aprobó el paquete para ayudar a Grecia y el 10 de mayo, los ministros de economía crearon un mecanismo de estabilización que incluía la entrega de 750.000 millones de euros en caso de dificultad (500.000 millones los aporta la Unión Europea y 250.000 millones del FMI). Hasta el día de hoy han sido beneficiados Grecia, Irlanda y Portugal.
Buscando la unión
La crisis de la Zona Euro puso en manifiesto las debilidades de una unión económica que por años fue considerada perfecta. La falta de una convergencia fiscal era uno de los puntos más criticados. También se puso en tela de juicio la eficiencia de la Comisión Europea para supervisar el estado de las finanzas griegas.
Esta situación ha abierto la puerta para la discusión de reformas dentro del grupo con el objetivo de mejorar la gobernanza económica. Entre ellas se destacan el equilibrio presupuestario, la creación de un gobierno económico para toda la Eurozona y la puesta en práctica de políticas fiscales conjuntas, además de la emisión de los polémicos eurobonos. Durante la reciente reunión entre Angela Merkel y el presidente francés Nicolas Sarkozy, se plantearon varias propuestas en este sentido.
En primer lugar, se planteó como objetivo que los países de la Zona Euro adopten antes de finales de 2012 un acuerdo sobre políticas fiscales común que les permita llegar a un déficit de cero. También se propuso la creación de un gobierno único para la Eurozona; este estaría bajo la presidencia permanente del Consejo Europeo y por los jefes de Estado que se reunirían dos veces al año. De la misma manea se propuso una tasa sobre las transacciones financieras para de esta manera detener los bombardeos de la especulación contra los países.
El tema de los eurobonos fue el gran ignorado. No entró en la agenda oficial y las únicas referencias que se hicieron al respecto por parte de Alemania fueron para rechazarlo completamente.