La expansión de la Unión Europea, que ya cuenta con 27 socios, no deja de preocupar a sus miembros originales, en especial a Alemania, Francia, Italia y Reino Unido. Un ingreso de Turquía, en especial, provoca rechazo y desconfianza entre alemanes y franceses.
La crisis financiera que golpeó a Estados Unidos a mediados de 2008 no tardó en hacer mella en Europa. Como piezas de dominó, comenzaron a caer en un abismo aparentemente sin fondo las economías de Irlanda, Grecia y Portugal.
Ahora España. Italia y Francia ponen sus barbas en remojo para seguir su ejemplo.
Los severos planes de austeridad se vieron pronto seguidos por protestas callejeras, exigencias de renovación y de cambio y estallidos sociales.
Los inmigrantes, que hasta mediados de la década del 2000 eran motor en sectores como la agricultura y la construcción, se volvieron a partir de finales de 2008 la "piedra en el zapato". En la medida en la que aumentaba en desempleo, que en países como España es de 21% (45% entre los más jóvenes), comenzaron a sucederse episodios de rechazo a los inmigrantes y a los extranjeros en general.