Espacio publicitario

Malena González: "El desnudo es parte de un personaje"

Después de participar en la película Muerte en Berruecos, de Caupolicán Ovalles, comenzó 2018 protagonizando con Francisco Denis, El conejo, filme original de Carla Forte

  • YOLIMER OBELMEJÍAS

24/02/2018 11:19 am

Después de participar en la película Muerte en Berruecos, de Caupolicán Ovalles, Malena González comenzó 2018 protagonizando con Francisco Denis El conejo, filme original de Carla Forte, en el que da vida a una actriz que audiciona para una obra de teatro en la que buscan a un personaje masculino.

Después de engancharse con la historia de la cineasta, la venezolana agarró sus maletas y viajó por primera vez a La Habana, Cuba, para darle vida a esta actriz dispuesta a todo con tal de tener una oportunidad en la pantalla grande. González, con 13 años de trayectoria en teatro, cine y televisión, confiesa que este personaje no sólo implicó para ella desdoblarse psicológica y emocionalmente sino también vencer el temor a desnudarse ante la cámara.

"En El conejo, aunque la protagonista se presenta a una audición para un obra de teatro en la que buscan a un actor, el director la escoge, pero las reglas son claras: deberá vivir con él mientras dure el montaje y estar en personaje las 24 horas del día, sin ningún contacto con sus familiares y afectos", adelanta González.

-¿Cómo se llama su personaje y qué fue lo que más le llamó la atención de él?

-La directora Carla Forte decidió no ponerle nombre a mi personaje. Mi pareja en el filme se llama Édgar (Édgar Remis), pero el mío es sólo La Actriz y el de Francisco (Denis) sólo El Director. Lo que más me llamó la atención del papel fue que esta chica estaba decidida a obtener el papel aún si eso conllevaba cumplir con los requerimientos del director y llevarse por delante a las personas más queridas de su vida e incluso a ella misma. La película plantea una situación extrema con la que puede identificarse cualquier persona que entrega demasiado a su trabajo sin darse cuenta que deja de lado a las personas más importantes de su vida.

El Director hará pasar a La Actriz por situaciones extremas para que aflore el personaje, dice. "La historia está llena de planteamientos filosóficos y existenciales que buscan confrontarnos con las máscaras que usamos".

-¿Cómo transcurrió el rodaje de El conejo?

-Se sentía una especie de magia en el set. Todo el elenco hizo un gran esfuerzo para mantenerse dentro del concepto de Carla, que tenía muy claro y definido lo que quería. Además de eso, nunca antes había ido a Cuba. Fue difícil estar lejos de casa y desconectada de mi familia. En la isla, Internet es bastante limitado, pero al final, resultó ser una bendición porque pude enfocarme en los ensayos y me di cuenta que hacen falta momentos en los que uno pueda desconectarse de las redes y de toda la información que recibimos día a día.

-¿Cuál fue el reto más difícil que enfrentó para interpretar a La Actriz?

-Armar este personaje con la mayor verdad posible y entrar en el mundo de este director que le exige cosas extremas a La Actriz para que viva en carne propia lo que es ser un "conejo". Esto fue para mí uno de los retos más grandes que he tenido en mi carrera, pero estoy segura de que los resultados sobrepasarán lo esperado. 

-¿Qué tal su química con Francisco Denis?

-Maravillosa. Francisco es un actor impecable y además, un director estupendo. Su trabajo tiene una profundidad, complejidad y un brillo que van a sorprender a muchos. Estoy muy contenta de haber compartido con él.

-Hizo su primer desnudo para el cine. ¿En algún momento tuvo miedo?

-Me desnudé en Los secuestrados de Altona, de Jean Paul Sartre, la primera obra de teatro que hice después de culminar mis estudios de actuación en la Universidad de Boston. La dirigió Aníbal Grunn en la sala Horacio Peterson del Ateneo de Caracas. En ese momento, no le presté mucha atención a la escena y fue muy fácil para mí hacerla. Venía con mucha energía y ganas de hacer buen teatro y para mí el hecho artístico era lo más importante, pero mi familia no pensó lo mismo. Para mi papá y mi tío fue muy difícil ver esa obra (risas). Hasta ahora no había hecho otro personaje que requiriera escenas de ese tipo. El teatro es distinto al cine, hay un público y la "cuarta pared" mantiene la ilusión de lo que está pasando sobre el escenario. Además, ese desnudo era muy puntual y pasaba rápido (risas). En cambio, el cine es para la posteridad. Sin embargo, no tuve problema de hacerla porque el desnudo es parte del desarrollo del personaje. Estaba muy nerviosa, pero lo hablé mucho con la directora y con su esposo Alexey Tarán, el director de Fotografía, y ambos me hicieron sentir confiada sobre cómo serían tratados los desnudos a nivel estético y de iluminación. La escena se grabó con equipo mínimo y el resultado fue muy artístico.