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Miguel Ferrari: "El cine debe conectar con las emociones"

El actor y realizador, actualmente en Venezuela, define "La noche de las dos lunas" como "una historia de interrogantes sobre el nuevo modelo de familia y los avances de la ingeniería genética"

  • Diario El Universal

06/10/2019 01:00 am

PEDRO ANTONUCCIO SANÓ

El segundo largometraje del actor y realizador venezolano Miguel Ferrari, La noche de las dos lunas, es todo un dilema contemporáneo que toca apenas una de las aristas más emblemáticas del antagonismo biología-afectos. "Es una historia de interrogantes sobre el nuevo modelo de familia, los avances de la ingeniería genética y la necesidad de los seres humanos de dejar una huella en el mundo a través de la descendencia", dice el cineasta, quien se encuentra en el país para asistir al estreno nacional de su filme, el 25 de octubre. 

La Academia de las Ciencias y Artes Cinematográficas de Venezuela seleccionó la obra para representar al país en la edición 2020 de los Premios Goya, que otorga su homóloga española, como aspirante al trofeo de Mejor Película Iberoamericana, que el propio Ferrari ganó en 2013 por Azul y no tan rosa, su ópera prima. 

La aventura de estas dos disímiles lunas comenzó con el fortuito vistazo que Ferrari dio a una noticia que detallaba cómo una clínica de fertilización in vitro intercambió por error los embriones de dos parejas. Lo que llamó poderosamente la atención del cineasta fue que en la historia, una de las parejas perdió el bebé y la otra madre decidió seguir adelante con su embarazo con la idea de quedarse el niño a pesar de que genéticamente no fuera suyo. 

"Las leyes, muy envejecidas en esta materia, la amparaban. La legislación prevé, en la mayoría de los países, que la madre es la que da a luz. Me pareció un excelente punto de partida para crear una historia (muy cinematográfica) que se centrara básicamente en la parte emocional de las personas involucradas en el hecho y cómo esta situación límite hace aflorar en cada uno de ellos su lado más oscuro", apunta Ferrari, quien hace hincapié en que su filme no hace un juicio de valor, pues a él solo le interesa explorar el cosmos íntimo de los protagonistas frente a este conflicto y las motivaciones que los acompañan. 

Para Ferrari, la contribución al guion de la dramaturga Lupe Gehrenbeck fue esencial porque aportó el toque femenino a una historia concebida y reescrita sucesivamente por él durante seis meses. "Me centré en el mundo interior de los personajes y en sus propias experiencias de vida. Y aunque no es una película moralista, plantea dilemas morales y éticos en torno a estas nuevas técnicas de reproducción asistida", dice el realizador, cuya cinta formó parte de la Selección Oficial del Festival de Cine de Málaga. 

Asegura el cineasta que su mayor interés está en las temáticas que abordan lo esencial del ser humano, su naturaleza. En especial, siente la necesidad de entender cómo varían las motivaciones de las personas según sus propias realidades y vivencias. "La literatura y el teatro han inspirado muchas películas. Lo que cambia en lo audiovisual es el lenguaje. La descripción en la literatura y la palabra en el teatro son sustituidas en el cine por la imagen. Es una cuestión de lenguaje narrativo. A partir de allí, hay un mundo infinito por explorar", precisa plenamente convencido de que la maternidad será siempre una fuente inagotable de inspiración. 

Ferrari es categórico al afirmar que cuando trabaja como actor e interpreta a un personaje, nunca lo juzga. "Simplemente lo interpreto y me pongo en sus zapatos para entender por qué acciona de determinada manera. Lo mismo hago cuando desarrollo mi trabajo como director. Nada es blanco o negro. Me gustan los diversos matices y colores que hay detrás de cada historia. Los juicios de valor y los posicionamientos se los dejo a los espectadores". 

Si bien Ferrari admite no estar muy empapado sobre el contexto actual de la televisión venezolana, opina que ésta ha retrocedido mucho… en cantidad y calidad. "Es una pena, tomando en cuenta que llegamos a ser un referente mundial en producciones dramáticas. Espero que en un futuro haya un resurgimiento, pero costará esfuerzo y talento". 

Enmarca los desafíos de la cinematografía nacional dentro de la complejidad global que acarrea terminar un filme. "Hacer una película no es nada sencillo en Venezuela ni en ninguna otra parte. Siempre hay obstáculos. La situación venezolana es tan dramática que las dificultades son aún mayores, pero los cineastas deben aprovechar las crisis para explorar nuevos caminos y no detenerse, trabajando para dar lo mejor creativamente", afirma. 

Prakriti Maduro, Mariaca Semprún, María Barranco, Luis Gerónimo Abreu, Albi De Abreu, Juan Jesús Valverde, María Cristina Lozada, Héctor Manrique, Aminta de Lara, Nohely Arteaga, Sócrates Serrano, Orlando Delgado, Hilda Abrahamz, Carolina Torres y Claudia La Gatta conforman el extenso cast de La noche de las dos lunas

Sobre aquellos que dan su cuerpo y su alma a los personajes, dice Ferrari: "Cada actor es diferente y tiene sus propias vivencias que dependen de la edad o la cultura de donde provienen. Un director simplemente les señala el camino por donde deben cabalgar algo tan abstracto como una emoción. Lo único que necesita un actor es que quien lo dirija, tenga claro hacia dónde va y lo guíe como un lazarillo a un ciego". 

Miguel Ferrari asegura sentirse identificado con el cine europeo, sobre todo con el español y el italiano. "Intento aprender cada día no solo de los grandes maestros, sino también de los nuevos cineastas. Todos los directores tenemos referentes. Yo sigo el trabajo de muchos con los que conecto por su estética y su punto de vista. Lo importante es contar las historias que deseas, sin complejos y con visión propia", dice. 

-¿Haría lo que hacen realizadores como Woody Allen y Clint Eastwood: actuar y dirigir al mismo tiempo? 
-Nunca me lo he planteado y creo que no es una fórmula que vaya a utilizar a futuro. Aunque nunca se sabe. Todo depende del proyecto y las circunstancias. Por los momentos, prefiero no mezclar estos roles y poder disfrutar a tope de mi trabajo, bien sea dirigiendo o actuando. 

-¿Qué anhela Miguel Ferrari con el cine? 
-El cine tiene ciertas reglas que deben tomarse en cuenta para mantener el interés del espectador. La poesía no es un género literario que yo lea con regularidad. Prefiero el teatro. Sin embargo, se puede hacer cine y utilizar un lenguaje visual que conceptualmente sea poético. Son dos cosas diferentes, pero ambas movilizan las emociones. De eso se trata. El cine debe conectar con las emociones.

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