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Sin etiquetas: el poder de las letras femeninas

Cuatro escritoras –Luna Miguel, Oriette D’Angelo, Gloria Susana Esquivel y Cristina García Morales– hablan del oficio y las dificultades que deben enfrentar por su género

  • DULCE MARÍA RAMOS

11/03/2019 09:53 am

Si bien las mujeres han logrado tener más derechos y oportunidades en comparación con sus madres y sus abuelas, aún no se ha alcanzado la igualdad plena, aún el discurso sigue siendo dominado por los hombres.

Gracias al movimiento #MeToo se ha puesto en la palestra pública los casos de acoso sexual que han sufrido las mujeres que trabajan en el medio del espectáculo; sin embargo el mundo literario no es distinto, existe, es un secreto a voces: editores que le ofrecen a chicas jóvenes publicar a cambio de favores sexuales o escritores que se aprovechan de la influencia y poder de una mujer para participar en eventos literarios de prestigio.

Sumado a esto, tampoco se debe olvidar que cuando se habla de literatura femenina, es una etiqueta utilizada para vender, para segregar y en ocasiones cuestionar la calidad literaria a las escritoras. Luna Miguel (España), Oriette D'Angelo (Venezuela), Gloria Susana Esquivel (Colombia) y Cristina García Morales (España) hablan sin tabúes de sus experiencias.

Luna Miguel
“El mundo literario no escapa del machismo”
Narradora, poeta y editora española. Recientemente publicó con Lumen su primera novela El funeral de Lolita. Ante el tema de que si por el hecho de ser mujer le ha costado más ser escritora dice: “He sentido que me ha costado durante muchos años hacerme valer en el panorama español. Si miras atrás, verás titulares y comentarios de ‘la Lolita de la literatura’, la ‘Hannah Montana de la poesía’, y cosas así. Incluso hoy cuando se reseñan o comentan algunos de mis libros, algunos textos empiezan como ‘a pesar de su exposición en redes’, ‘a pesar de lo millennial’, ‘esta bloguera...’. Ser joven y ser mujer siempre nos ha colocado en una posición de inferioridad. E incluso cuando eso ahora se revierte. Cuando en estos días nuestros nombres salen más en los medios o se nos empieza a publicar más y mejor, hay quien argumenta que ‘es por una moda’ y no porque nuestra literatura lo merezca. A todo esto súmale el acoso sexual que muchas han o hemos sufrido y la experiencia de tantas otras escritoras que por estar fuera del foco ‘joven’ reciben todavía más desprecio. El mundo literario no escapa de la maldad y del machismo del resto de la sociedad. No somos más especiales por leer libros. Reproducimos, todavía más si cabe, estereotipos odiosos. Nos corresponde luchar para cambiarlo”.

Por otra parte, la autora española no cree en las etiquetas sobre literatura femenina y sostiene que más bien el mercado editorial –con una mirada desde lo masculino– lo que ha castigado es la perspectiva femenina. De ahí que Miguel, en estos tiempos que se habla tanto de feminismo, recomienda la lectura Un cuarto propio de Virginia Woolf: “Siento que la respuesta sea tan obvia, pero de verdad que me impresionó y me dejó pensando en todo lo que desconocía y en lo que me quedaba por leer. Porque creo que una de las definiciones que más aprecio de ‘feminismo’ es precisamente la de ser conscientes de que no lo sabemos todo, de que tenemos que seguir aprendiendo de los demás y de sus experiencias ignoradas, ya sea por una cuestión de género, de raza o de clase”.

Oriette D'Angelo
“Sé de escritores que leen a ciertas autoras porque son guapas”
Poeta venezolana que desde que comenzó a participar en talleres de escritura a los diecinueve años, ha sentido que el hecho de ser mujer ha sido una desventaja para empezar una carrera, especialmente desde el punto de vista paternalista y de minimizar a la mujer como un objeto: “Sí, he sentido que me ha costado más moverme en el mundo literario por ser mujer. He tenido que soportar comentarios que asocian mi género con los temas que he escogido trabajar en mi literatura. Comentarios como que mi poesía es demasiado ‘femenina, sentimental e intensa’. Sentí muchas actitudes paternalistas por parte de algunos escritores que buscaban cobijarme bajo sus ‘alas protectoras’ y que insistían en hacerme entender que mis logros literarios solo iban a ser posibles gracias a ellos. En el mundo literario también se objetiviza a la mujer y hay muchas dinámicas que se manejan desde cierta perspectiva de poder. He escuchado a amigos cercanos decir que solo leen a ciertas autoras porque son guapas, o que las invitarán a lecturas de poesía para que haya mujeres disponibles para los escritores que también asistan. Son actitudes que existen y muchos hemos sido testigos de su ocurrencia. He condenado esa actitud y esos amigos escritores me han respondido diciendo que soy ‘muy aburrida’ o que el ‘feminismo’ no representa al mundo real”.

Sin embargo, D'Angelo sostiene que gracias al feminismo las autoras silenciadas son rescatadas y se está tratando de reconfigurar el canon literario que está dominado casi en su totalidad por los hombres, destacando que las escritoras no deberían estar clasificadas por etiquetas porque al igual que los hombres trabajan los mismo temas universales. Ante el tema del feminismo, D'Angelo invita a leer Los hombres me explican cosas de Rebecca Solnit: “Pienso que la lectura de este libro es necesaria para que sepamos identificar esas actitudes que ponen de manifiesto la desigualdad que sigue existiendo entre mujeres y hombres”.

Gloria Susana Esquivel
“A los escritores sólo les interesa medirse el pene entre ellos”
Periodista, escritora, traductora y poeta colombiana. Creció en una familia que se le incentivó la escritura, sin embargo en la escena literaria ha vivido episodios que la han hecho reflexionar sobre la figura de la mujer en las letras: “A mí no me ha costado ser escritora, siempre he escrito y tuve la oportunidad de recibir una educación para serlo. El problema son las dinámicas que se mueven en el mundo literario, pues es un mundo en que lo heteropatriarcal privilegia a los hombres y por eso a las mujeres todo el tiempo les toca abrirse un espacio. Hace un año un grupo de escritoras nos organizamos para denunciar un evento de la Biblioteca Nacional donde solamente estaban hombres, a mí lo que me impacto mucho fue la violencia machista y la misoginia que recibí de mis colegas hombres. Siempre he pensado que son mis colegas y que están interesados en lo que yo hago, y en ese momento supe que a ellos solo les interesa medirse el pene entre ellos. Es un fenómeno que se repite y que muchas mujeres escritoras han vivido, pero por otro lado nos libera y nos permite experimentar más y hacer lo que queramos, así que no importa que pasemos por bajo del radar de ‘estos señores’ a los que solo les interesa sentarse a la diestra de Mario Vargas Llosa”.

Esquivel tampoco cree en la etiqueta literatura femenina; afirma que la grandeza de las obras escritas por mujeres está en el hecho que es una escritura al margen, también una escritura desde la experiencia del cuerpo, desde la experiencia de la violencia.

La autora colombiana recomienda El segundo sexo de Simone de Beauvoir: “Es el primer libro que se atrevió hablar sobre el hecho de ser mujer y la feminidad”.

Cristina García Morales
“Me ha costado escribir lo que me da la gana”
Escritora española y ganadora del Premio Herralde de Novela 2018 con Lectura fácil. García Morales confiesa que siendo mujer y escritora, ha tenido ciertas limitaciones: “Me ha costado escribir lo que me diera la gana y publicarlo, quisiera hacer una distinción entre escribir y publicar. Yo escribo lo que me pide el cuerpo, pero he experimentado que cuando entrego un manuscrito se espera de mí un tipo de temática y tono. Una vez me pasó que mandé una obra y el editor cuando vio que estaba firmado por una mujer, lo remitió directamente a la editora que manejaba la línea femenina”.

García Morales lamenta que las editoriales manejen la etiqueta de literatura femenina como una estrategia de marketing y cree que ningún autor debe ser sometido al corsé de las etiquetas. También cuestiona el adjetivo ‘intimista’ para valorar la escritura de las mujeres.

Sobre el feminismo, la autora invita a leer Ninguna mujer nace para puta, escrito por Sonia Sánchez y María Galindo: “A través del método de entrevistas, se coloca la figura de la puta en el centro del debate feminista, eso es lo innovador del discurso, porque yo estoy convencida, y más desde que leí este libro, que todas somos putas”.

@DulceMRamosR

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