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La literatura venezolana batea poco

¿Por qué el deporte más popular del país está ausente de sus letras?

  • DULCE MARÍA RAMOS

10/02/2019 01:00 am

El deporte más popular en Venezuela es, sin lugar a dudas, el béisbol. Desde octubre hasta febrero los fanáticos viven con pasión una disciplina que ha dejado bien parado en el exterior el nombre de Venezuela. Andrés Galarraga, Omar Vizquel, Luis Aparicio, David Concepción, Oswaldo Guillén son algunos astros de una extensa lista de peloteros que viven en la memoria popular. Sin embargo en las letras la ausencia de estos héroes del diamante es notable.

"No es el único asunto de gran popularidad que, por irónico que parezca, ha sido poco explotado en nuestra literatura. Algo similar podría decirse de las reinas de belleza: ambos forman parte de nuestra marca país, son lugares comunes de exportación, salidos de nuestra cultura popular. Y aunque la cultura popular ha trascendido a nuestra literatura, eso no implica que todo lo que fascina a las multitudes sea un filón anecdótico atractivo para nuestros escritores. No es un asunto de elitismo, sino de decantarse por temas que los intriguen o que sean congruentes con su proyecto narrativo particular. Y eso que no pocos son fanáticos confesos de equipos criollos", explica la escritora Ana García Julio.

Si bien, una novela como Campeones de Guillermo Meneses es el antecedente de la presencia del béisbol en la literatura venezolana, Mario Morenza señala: "Ocurre un eco similar al problema planteado en La novela del petróleo en Venezuela, libro de Gustavo Luis Carrera: con notable desconcierto miramos un inventario de nuestra narrativa en la que el tema del petróleo presenta una insólita escasez: su producción ha sido mínima, tanto como la narrativa, digamos, beisbolera".

Morenza coincide de alguna manera con lo planteado por García Julio sobre el manejo de la cultura popular: "Tanto el béisbol como el petróleo, íconos que cifran nuestra idiosincrasia como país, han sido raramente tratados. ¿Quizá esto se deba a su insistente presencia en nuestra sociedad? ¿O la narrativa criolla le teme a narrar lo que se encuentra ante nosotros? Se le rehúye y el escritor, antes de narrarnos el mundo hípico, el baloncesto, las bolas criollas o peleas de gallo, prefiere continuar en la línea del realismo social que trazamos desde Peonía".

Un hecho notable es que un deporte como el fútbol sí goza de amplia recepción en las letras. García Julio entiende el fenómeno por una razón muy sencilla: el deporte rey está más globalizado y de alguna manera eso impacta en el imaginario tanto del escritor como del lector.

"Ambas disciplinas son muy apreciadas en Venezuela, y no sólo en el ámbito profesional: en cualquier parte puedes ver a adultos o a niños organizando una caimanera; es algo que apasiona. Pero con el béisbol tampoco podemos generalizar: no todo el mundo está familiarizado con sus reglas ni ansía la experiencia de ir al estadio a ver un partido. Por eso el fútbol se cuela con más facilidad. Para saber por qué no contamos con más literatura al respecto, habría que considerar la extracción social, los intereses particulares y las elecciones estéticas de nuestros escritores, o la mayor presencia que otros deportes tienen en las escuelas", explica.

Sobre el tema, Morenza aclara que si bien es notable el número de libros dedicados al fútbol, insiste que cualquier aspecto es susceptible a ser objeto literario. "Nick Hornby o Juan Villoro, que ya forman parte de una tradición literario-futbolera entre tantos otros autores, coinciden en narrarnos no un partido de fútbol, sino las derrotas y pírricos triunfos de sus personajes, su humanidad goleada. De igual manera, aquellos que emprendan la construcción de una historia cuyo argumento gire alrededor de un inquieto segunda base o un solitario left field, nos narrará los desafíos interiores de su psique, mientras que para ponernos al tanto sobre la calidad de sus fildeos, se encargarán los narradores deportivos ante el micrófono. Sea cual sea la disciplina deportiva del personaje, el escritor optará por sus mundos interiores, más que las estadísticas o el gol average".

Así que más allá de reclamar las ausencias, recomendamos disfrutar de algunos textos de autores que sí se atrevieron a plasmar el béisbol en sus manuscritos y, como diría nuestro recordado José Visconti, con su lectura ¡vamos a sacarla de jonrón!: El último viaje del tiburón Arcaya de Rodrigo Blanco Calderón; El eterno y fugaz retorno de Juan Carlos Méndez Guédez; Grandeliga de Salvador Fleján; Solo un shortstop de Luis Felipe Castillo, y Un extraño héroe de Hensli Rahn.

@DulceMRamosR

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