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Diez discos imprescindibles de 2018

Una línea delgada entre lo latino y lo anglosajón en un resumen para todos los gustos

  • WILLIAM PADRÓN

24/12/2018 01:00 am

Latino y anglo, dos mundos que se topan en conteos, resúmenes y tendencias. El primero celebra su mayor exposición en el mercado global; el segundo cede maravillado. Un año marcado por la presencia femenina, donde lo urbano y el trap fueron las constantes ante un rock que sigue dando estocadas sublimes y un pop que se fusiona con elementos de la vanguardia musical.

La emocionalidad sigue siendo la fuente de alimentación aunque sean las redes sociales las que se roban el protagonismo de las carteleras y sea, además, la medida para todos los géneros.

Aquí un resumen referencial de diez discos para disfrutar y mirar en retrospectiva el año 2018. Desde Cardi B hasta Draco Rosa, Paul McCartney, Rosalía y Artic Monkeys, pasando por Kali Uchis, Janelle Monáe, J Balvin, Mon Laferte y Parquet Courts... ¡qué no se diga que no hay para todos los gustos!

Del resumen se puede extraer algunas conclusiones. La primera de ellas es que la música hecha en el continente ha logrado ubicarse entre las grandes estrellas mundiales de la música. La segunda es que cada vez con mayor insistencia, los géneros musicales se permean y se fusionan para concebir las sonoridades de estos tiempos, siempre eclécticos.

Sin pretender sentar aquí un listado inamovible, la selección se ha hecho sobre la base de los aportes musicales de los artistas escogidos.

Invasion of Privacy. Cardi B. Honesta, directa, sarcástica y hasta divertida, la cantante neoyorquina Cardi B cuenta su historia a su manera sin dejar de lado aspectos como el feminismo, la violencia, el éxito, la convivencia con la fama, el sexo y esa forma de aglutinarlo todo en un hip hop que se alimenta del R&B, que suena a un trap que abraza lo latino. Además, cuenta con una lista de invitados de lujo: Migos, J Balvin, Bad Bunny, Chance The Rapper y SZA.




Monte sagrado. Draco Rosa. Uno de los mejores discos de su carrera. Hard rock transformado en blues nostálgico y psicodelia tribal. Draco fue al infierno a decirles a sus demonios que sobrevivió. Álbum de celebración, gratitud, introspección y liberación. Grunge boleristico que se embarra con líneas de bajo jazzísticas y un prog-rock visceral. Se evidencia la ansiedad por hacer un disco de rock donde el gruñido de la bestia volátil de la industria marca su destino.




Egypt Station. Paul McCartney. El ex Beatle reafirma que es uno de los compositores más creativos de la historia, uno de los pocos que quedan vivos de su generación. Su elegancia, precisión y combinación de un pop atemporal y un rock and roll sofisticado, le dan una particularidad al disco. McCartney sabe que hizo un gran disco y toma parte de la nueva cultura expositiva para pavonearse con un álbum lleno de hits, como quien saborea el triunfo de un cancionero moderno.




El malquerer. Rosalía. Enmarcada en una relación tóxica como premisa de este álbum conceptual, la joven española usa su voz de soprano para darle un nuevo aire al flamenco que mezcla con el soul, R&B, coquetea con el hip hop y ante su conexión con el art-pop le da una refrescante impronta a la suma de sus influencia primarias. Su atrevimiento personal le da cohesión a este álbum. Una artista a la que no hay que quitarle la vista de encima.




Tranquility Base Hotel & Casino. Arctic Monkeys. Un álbum orientado hacia el loungue pop, con guitarras distorsionadas suaves y melodiosas identificando aspectos jazzísticos. Turner hace las veces de un crooner alimentado por compositores franceses como Serge Gainsbourg y François de Roubaix y referencias al cine neo-noir más allá de Alphaville, Point Blank y The Long Goodbye. La comparación con Father John Misty, David Bowie, Leonard Cohen y The Beach Boys es inevitable.




Isolation. Kali Uchis. La colombiana criada en Estados Unidos da un salto grande con esta producción que realza la mezcla de raíces latinas, influencias anglosajonas y guiños a la cultura negra. Aunque su centro es el pop, el despliegue de géneros como el new soul, R&B, funk, hip hop o reggaetón se hace presente. Colaboraciones sólidas que van desde Gorillaz, Jorja Smith, Tyler The Creator, Bootsy Collins, Reykon o Steve Lacy dan amplitud a su radar sonoro.




Dirty Computer. Janelle Monáe. Insistente y determinada. Este tercer trabajo magnifica la labor musical que Janelle viene haciendo. Lo suyo va por la senda del pop, funk, hip hop, R&B y neo-soul. Es un homenaje a la mujer y a la identidad sexual. Cuenta con invitados como Brian Wilson, Zoë Kravitz, Grimes y Pharrell Williams. A ratos lleva un sonido casi nostálgico que se empareja con la actitud vanguardista de su creadora.



Vibras. J Balvin. Que J Balvin abra el disco con la cantautora pop mexicana Carla Morrison es una declaración de principios, un mensaje de apertura. Es un reggaetón que se decanta por el dance hall y R&B, ambicioso, bailable y con una lírica honesta en su mensaje. Se la juega con invitados como Willy Williams, Zion & Lennox, Rosalía, Anita, Wisin y Yandel. En un momento en el que el propio género se acerca hacia un fade out, Balvin encuentra la manera de mantenerlo a flote como una pieza para mirar en retrospectiva.




Norma. Mon Laferte. La chilena siempre se las arregla para impresionar con su música. Esta vez se reunió con Omar Rodríguez-López (Mars Volta), en la producción, y con el ingeniero Bruce Botnick (The Doors), para grabar el disco en una sola toma junto a 13 músicos. Un trabajo conceptual que retrata varias etapas amorosas entre cumbia, bolero, mambo y salsa, hasta empaquetarse en un pop latino que da cuenta de sus estados emocionales amorosos. Cada canción cuenta con un video.




Wide Awake! Parquet Courts. El sexto álbum de los americanos, más que un nuevo esfuerzo indie rock, es un viaje punk, un revival sonoro en el que lo social juega un papel importante. Su cohesión sonora, el ímpetu de sus riffs, además de melodías, hacen el juego perfecto a los momentos de agitación global con una sintonía sonora inquietante. Su discurso provocativo tiene una motivación acorde con los tiempos que se viven y, en ese sentido, la comparación a The Clash cabe en el contexto.



@williampadron

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