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Carlos Luis Zambrano Alzamora

MIRADA EXPUESTA || Al maestro Gerry Weil

El joven fotógrafo caraqueño, residenciado en Barquisimeto, capturó en 2016 algunos momentos de un ensayo de sonido del Gerry Weil Trío

  • JUAN ANTONIO GONZÁLEZ

25/11/2018 01:00 am

El país empobrecido, deprimido, desestimulado recibe la Navidad con la sensación de que las emociones propias de la época ya no son las mismas que se experimentaban en el pasado, antes de que la sensación de vivir en un no-país se instalara en la consciencia de cada venezolano.



Aun así, la tradición persiste. Quizás ya no sin la abundancia de otros años, pero con la misma intención de no terminar de desprenderse de aquello que nos ha definido. En Venezuela, la Navidad suena a gaita. Sabe a hallacas, pan de jamón y Ponche Crema. Huele a alegría. A reencuentro familiar. La de este año estará particularmente atravesada por las ausencias de esos seres queridos que han decidido, legítimamente, emigrar para labrarse un futuro más digno al que la realidad de acá puede ofrecerles.



Pero no hay tristeza. Tampoco resignación. Hay, eso sí, el ánimo para no dejarse llevar por el pesimismo. En la medida en que se pueda, los centros comerciales lucirán sus arreglos navideños, las tiendas exhibirán sus ofertas de temporada y no faltará uno que otro comprador que pasee con placer los bultos de sus compras.



Pero como el ambiente comercial es tan solo parte del eco general de la Navidad –la que más afectada se verá, por supuesto–, tampoco faltará quien en este estado de resiliencia en que vivimos, saque a lucir unos viejos patines, o cuelgue en la puerta de casa una corona navideña o pongan en sus equipos de sonido los viejos aguinaldos venezolanos.



Y vendrán los Cascanueces, el de Nebrada o el de cualquier otra compañía de danza, y los recitales de música navideña. También estará presente ese músico venido de Austria a esta Tierra de Gracia en 1957, y cuya venezolanidad no es la del extranjero que ancló su vida aquí, sino la del hombre, el artista, al que Venezuela enamoró de tal forma que jamás pudo abandonarla. Me refiero a Gerry Weil, el maestro del jazz venezolano que, como de costumbre, presentará el 15 de diciembre en el Centro Cultural BOD, de La Castellana, su Navijazz, concierto en el que mezcla las sonoridades de la música nacida en Estados Unidos a finales del siglo XIX y el repertorio de villancicos y aguinaldos tradicionales venezolanos.



Estas fotografías, realizada por el joven caraqueño residenciado en Barquisimeto, Carlos Luis Zambrano Alzamora (1978), fueron tomadas en el Auditorio "Ambrosio Oropeza" de la Universidad Centroccidental "Lisandro Alvarado" (UCLA), el 4 de junio de 2016, durante una prueba de sonido de Gerry Weil Trío, a propósito del concierto de gala del 5to Ciclo de Jazz Música Oculta, celebrado en homenaje a Weil. Son también una forma de agradecer al músico venido de la fría Viena su persistencia para hacer que el espíritu de la temporada siga sonando aun en las condiciones más adversas. Las tradiciones resisten, la música resiste, la Navidad resiste, el país resiste, Gerry Weil resiste.

mirada.expuesta@gmail.com 

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