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75 años de una leyenda seducida por la comedia

Robert De Niro, que está hoy de cumpleaños, será dirigido por Scorsese en "The Irishman" para Netflix

  • DPA

17/08/2018 08:20 am

Los Ángeles.- Con 75 años a Robert De Niro le queda mucho por hacer como mafioso. Con el cabello engominado y peinado hacia atrás, chaqueta de cuero abierta y dos pistolas en las manos apuntando a su víctima: así aparece en un cartel del thriller The Irishman, la película en la que Martin Scorsese reúne a De Niro, Al Pacino, Joe Pesci y Harvey Keitel. Se trata del noveno largometraje en común del actor y el realizador neoyorquinos tras clásicos como Taxi Driver (1976), Raging Bull (1980), Goodfellas (1990) y Casino (1995)  

De Niro, que el 17 de agosto cumple 75 años, se transforma ahora en el asesino a sueldo Frank "The Irishman" Sheeran. Scorsese rejuvenecerá a los personajes con técnicas digitales en esta cinta, que llegará a las pantallas en 2019.

Pero además de interpretar a mafiosos, De Niro se ha labrado toda una carrera como actor de comedias. En The Big Wedding (2013) hace de un mujeriego envejecido de barba canosa que necesita la ayuda de medicamentos para practicar sexo. En Last Vegas (2013) se va de despedida de soltero con Michael Douglas, Morgan Freeman y Kevin Kline. En Dirty Grandpa (2016) se transforma en un rudo abuelo que se va de viaje con su nieto. Pero, ¿por qué un ganador de dos Óscar como él hace acepta este tipo de papeles?  

En los últimos años ha ganado mucho dinero como estrella de comedia. En la exitosa Analyze This (1999) interpreta a un capo de la mafia maduro que acude a terapia. En Meet the Parents (2000) y sus dos secuelas es el suegro insoportable y en Pasante de Modas (2015) se mete en la piel de un jubilado que se convierte en becario a las órdenes de su joven jefa, interpretada por Anne Hathaway.

"Tengo un poquito de él, yo tampoco puedo imaginar mi vida sin trabajar", dijo De Niro antes de que se estrenara esta cinta. "Pero a mi edad uno se vuelve pensativo. Al fin y al cabo me quedan como mucho 30 años de carrera", bromeó.

Estos papeles están a años luz de las películas que convirtieron a De Niro en leyenda. Las escenas como solitario conductor de taxi por las sombrías calles de Nueva York son historia del cine. 40 años después, la película no ha perdido ni un ápice de su perturbadora contundencia.    

Estos papeles están a años luz de las películas que convirtieron a De Niro en leyenda. Las escenas como solitario conductor de taxi por las sombrías calles de Nueva York son historia del cine. 40 años después, la película no ha perdido ni un ápice de su perturbadora contundencia.

De Niro está considerado desde entonces uno de los grandes actores de Hollywood, un experto a la hora de interpretar a marginados sociales, y los personajes rotos. Meterse completamente en la piel de sus personajes ha sido su mayor característica. Especialmente en sus primeros trabajos se preparaba con mucha meticulosidad. Para Raging Bull, que cuenta la historia del boxeador Jake La Motta, estuvo recibiendo clases de esta disciplina durante casi un año. Y para parecer convincente en la segunda parte de la película, engordó 25 kilos.

El esfuerzo valió la pena: el actor ganó el Óscar como mejor actor protagonista por su interpretación. Era la segunda estatuilla de su carrera, después de la cosechada en 1975 por su papel de Vito Corleone en "El Padrino II", de Francis Ford Coppola, para el que De Niro aprendió durante meses el dialecto sicialiano.

Hijo de una familia de artistas italo-irlandesa, De Niro creció con su madre en el barrio neoyorquino de Little Italy. Allí todos le conocían comoñ"Bobby Milk" debido a su palidez. Con 16 años abandonó la escuela y se dedicó a actuar con grupos de teatro. Se formó en los talleres de Lee Strasberg y Stella Adler.  

De Niro no excluyó ningún género. Con Jane Fonda brilló en el drama romántico Stanley & Iris (1989), con Al Pacino en el thriller de acción Heat (1995), con Dustin Hoffman en la sátira política Wag the Dog (1997).

La última de sus siete nominaciones al Óscar hasta la fecha la recibió en 2013 por su papel secundario como padre de un hijo depresivo en la tragicomedia Silver Linings, aunque la estatuilla finalmente fue para Christoph Waltz por Django Unchained.

Sus éxitos en Hollywood no apartaron a De Niro de su ciudad de origen. El neoyorquino organiza allí con su productora Tribeca el festival homónimo, que comenzó tras los atentados del 11-S para ayudar en la reactivación de la zona del sur de Manhattan más afectada económicamente por los atentados.

El actor, padre de seis hijos, vive en la Gran Manzana con su segunda esposa, la actriz Grace Hightower. A los 68 años volvió a convertirse en padre gracias a un vientre de alquiler que en 2011 trajo al mundo a Helen Grace.

Hace tiempo que de Niro se ha declarado un acérrimo enemigo de Donald Trump. En junio, durante la entrega de los premios Tony insultó públicamente al presidente estadounidense. "Solamente quiero decir una cosa: Fuck Trump! Ya no es suficiente con decir: adiós a Trump. Hay que decir fuck Trump!". En un ataque verbal anterior había hablado de su obligación ciudadana de tomar partido contra "el idota" Trump.  

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