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Entre dictaduras

ELIDES J. ROJAS L. Puro cuento de camino, puro blablá, pura bailadera y cadenas. Y ni obras ni propuesta ni seguridad. Al contrario. Destrucción total. Y cientos de obras comenzadas sin terminar. Eso sí. Plata perdida y mal ganada por sacos.

  • ELIDES J. ROJAS L.

16/05/2018 05:00 am

La dictadura de Marcos Pérez Jiménez fue una de las más duras de la historia reciente del país, aunque no la más brutal. Persecuciones, libertad de expresión liquidada, libertad de pensamiento fusilada, muertes y torturas. Cárcel y exilio. Lo usual cuando hay un monstruo en la silla. Esquema repetido cuando hay un carnicero en el poder.

Elecciones amañadas, poderes del Estado en manos del dictador, tribunales a la orden de la fiera, manejo de los recursos públicos como bien quiera el dinosaurio. Y, como es natural, una buena fuerza represora al servicio del tirano. El mandato formal del militar duró seis años hasta que huyó cargado de dólares en el avión famoso aquel 23 de enero.

Pero hay que destacar que tiene tantos detractores como partidarios. Mucho señor de cierta edad habla bien de las ejecutorias del dictador andino. Que se podía dormir con la puerta abierta, que mientras no se metiera en política no tendría problemas, que lo importante era el progreso, que los malandros sí pagaban sus fechorías, que la economía estaba sana y sólida. Por algo el equipo de propaganda del régimen ideó varios preceptos para mover los respaldos de las masas: El nuevo ideal nacional, la transformación del medio físico o Venezuela digna, próspera y fuerte.

Esta dictadura en seis años levantó una serie de obras que todavía en este siglo sirven de sustento a los regímenes más recientes, especialmente la era Chávez-Maduro a la que llaman los tiempos del nada de nada. Puro cuento de camino, puro blablá, pura bailadera y cadenas. Y ni obras ni propuesta ni seguridad. Al contrario. Destrucción total. Y cientos de obras comenzadas sin terminar. Eso sí. Plata perdida y mal ganada por sacos. Con solo mencionar la destrucción de Pdvsa se tendrá una idea del régimen que ha sufrido Venezuela en los últimos 19 años. Y quieren más.

Veamos, muy por encima, el balance en obras de la dictadura del también militar Marcos Pérez Jiménez. Ahí vamos.

Primero. El ferrocarril Barquisimeto-Puerto Cabello como parte de un gran proyecto que seguía con el Caracas-Puerto Cabello y el Barquisimeto-San Cristóbal. No le dio tiempo. Lo tumbaron. Arrancó una etapa de cuarenta años que también construyó lo suyo para beneficio de los venezolanos.

Segundo. La autopista Caracas-La Guaira. Antes de esta obra el viaje a Vargas podía tomar una hora y media. Ni hablar de la carga y alimentos.

Tercero. El teleférico Caracas-Cerro Avila-Hotel Humboldt-Litoral.

Cuarto. Un rosario de avenidas tanto en Caracas como en el interior del país. Iconos de la Capital son la avenida Bolívar, la Sucre, la Urdaneta, la San Martín, la Fuerzas Armadas o la Baralt.

Quinto. La Ciudad Universitaria, ni más ni menos.

Sexto. Los dos grandes estadios de Caracas. El Olímpico y el Universitario.

Séptimo. La Ciudad Vacacional de los Trabajadores en Los Caracas.

Octavo. El Paseo Los Próceres, donde el chavismo hace sus desfiles con sus militares cada vez que la fecha suena a patrioterismo.

Noveno. El Teleférico Mérida-Pico Espejo. El chavismo lo restauró recientemente y, claro está, le cambió el nombre.

Décima. Cientos de urbanizaciones populares en todo el país. En Caracas destacan el 23 de Enero (el dictador la llamó 2 de Diciembre), la Simón Rodríguez, Pedro Camejo. No eran misiones vivienda chinas o turcas. Hoy siguen siendo grandes complejos urbanísticos.

Décima primera. El complejo petroquímico de Morón, hoy casi destruido.

Décima segunda. La represa de Guárico.

Décima tercera. La Escuela o Academia Militar de Caracas. Donde se graduaron los dueños del país desde 1998 hasta nuestros días.

Décima cuarta. El Centro Simón Bolívar.

Décima quinta. Grandes instituciones educativas emblemáticas en todo el país. Miles de kilómetros de carreteras y autopistas.


Ojo. Ni se le ocurra comparar. No tiene el más absoluto sentido. Y si metemos los cuarenta años de democracia la pela será mayúscula. Eso sí, hablando tonterías en cadena nadie les gana.

Recordatorio: el próximo domingo 20 de mayo hay elecciones presidenciales. No decimos más nada.

erojas@eluniversal.com

Twitter: @ejrl

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