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Capacitaciones durante la pandemia

No pretenda que, participando en unos cursos, talleres y hasta diplomados, en cuestión de meses ya va a ser un especialista en bioseguridad, gestión de pandemias y crisis

  • ALFREDO YUNCOZA

26/10/2020 05:00 am

Una de las actividades que se ha visto especialmente dinamizada por efectos directos e indirectos de la pandemia, es la capacitación. Vemos como desde aproximadamente 15 días después de haberse iniciado las cuarentenas, se generó lo que llamo “un tsunami de ofertas en seguridad y protección” el cual, a la fecha aún se mantiene.

Indudablemente, es una manifestación de como las oportunidades son capitalizadas por algunos, aún en plenas crisis.

Dentro de las ofertas hemos identificado propuestas de alta calidad, pero lamentablemente también aquellas engañosas, es decir, las que su contenido no está alineado con el título y terminan siendo sesiones de ventas. Así mismo, se encuentran los que crean necesidades, se enfocan en aquellas personas u organizaciones que desconocen un tema específico y en especial sus implicaciones legales. Diseñan un discurso alarmista y se presentan como la solución eficaz, casi mágica, para resolver sus problemas mediante cursos y talleres. Por supuesto, no podían faltar los multi gurús, aquellos que saben de todo a una profundidad casi divina y sino, lo inventan cuando se trata de hacer negocios.

Comparto con ustedes unos tips que sugiero tengan presentes para hacer de la capacitación una experiencia enriquecedora aún en plena pandemia.

No se hacen especialistas en unos días. Dicho en términos más coloquiales “zapatero a sus zapatos”. No pretenda que, participando en unos cursos, talleres y hasta diplomados, en cuestión de meses ya va a ser un especialista en bioseguridad, gestión de pandemias y crisis. Llegar a obtener los conocimientos y experiencia necesarios para dominar una materia también es cuestión de tiempo. Tenga especial cuidado en las ofertas que le garantizan ser “experto” si participa en sus actividades.

Obsolescencia, frecuencia y velocidad. En una reunión un empresario de seguridad “de la vieja escuela” manifestaba su indignación por tener que, nuevamente, revisar los contenidos programáticos para las capacitaciones de su personal, los cuales “apenas hace 3 años habían diseñado con el considerable gasto que eso representaba”. Ya la modernidad líquida nos venía advirtiendo de la necesidad de adecuar los conocimientos a tiempos donde todo ocurre y cambia cada vez más rápido. La pandemia como a otras actividades humanas, lo que hizo fue acelerar bruscamente la toma de decisiones. La realidad es que lo que hoy es muy oportuno ya mañana puede ser inútil. La capacitación debería ser vista en las organizaciones como una valiosa inversión en el recurso humano. Es incoherente leer que en los principios y valores la atención al recurso humano es prioridad, pero su capacitación es catalogada como gasto. Seguir pretendiendo que lo que hoy incremente nuestras habilidades van a tener una larga vida útil, puede llevarlo a un doloroso encuentro con la realidad.

Selección inteligente. Si mencionamos que la capacitación es una inversión, la ejecución de los recursos disponibles debe obedecer a un plan, en el que los requerimientos estén plenamente definidos. No se trata de ir cursando cuanto tema se atraviese por delante por muy confiables que sean los proveedores del servicio. Debe determinarse previamente, cuáles son las actividades profesionales que se desarrollan actualmente, y cuáles se estiman se llevarán a cabo en el futuro. Llenarse de capacitaciones improvisadas, que no están alineadas con unos objetivos claros va a generar resultados dispersos e ineficientes. No hay una lista de temas preconcebidos ni una única ruta establecida. Si bien es cierto que existen conocimientos básicos que todo profesional de la seguridad debe dominar, en algún momento del camino se le van a presentar diversas alternativas que implican mayor especialización y donde las particularidades de cada uno entran en juego.

Opciones innovadoras. Quienes se han paralizado a la espera de las capacitaciones tradicionales en un aula, es decir, totalmente presenciales deben abrirse a nuevas opciones. Los aprendizajes virtuales hoy en día son una abrumadora mayoría y todo parece indicar que es una tendencia que se mantendrá por un largo tiempo. Como toda actividad tiene sus aspectos positivos y negativos, pero a éstos últimos el reto es buscarles una alternativa. Moverse con soltura en el mundo virtual también es una manera de adaptarse a los cambios y crecer como profesional.

En los actuales momentos, donde la pandemia nos cierra espacios y limita la movilidad física, dedicarnos a enriquecer y ampliar lo que sabemos es una probada opción para hacer crecer nuestro mundo y ser mejores personas.

Si hay algo que raya en la complicidad criminal, es creer que ya se sabe todo lo necesario, que no requiere de más, sobre todo, cuando se es responsable en la protección de personas. Las opciones son muchas y varían, pero creo que hay algo que se mantiene a pesar de los cambios: si usted no actualiza sus conocimientos profesionales de forma eficiente, está decretando por anticipado su fallecimiento profesional.

ayuncoza@gmail.com

Twitter e Instagram: @alfredoyuncoza

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