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El chavismo no pasa de puras consignas

Ración de patria, le dicen a cada apagón programado o sorpresivo. Para el gobierno esto es normal

  • ELIDES J. ROJAS L.

09/10/2019 05:00 am

Reuniones aquí y allá. Que si Rusia, China, Corea del Norte, Vietnam. Lo más lejos posible del imperio y sus aliados. Qué hablan los chavistas por ahí. Básicamente andan buscando plata, buscando financiamiento, préstamos, ofreciendo pozos de petróleo y minas de lo que sea. Buscando alimentos para las cajas Clap o cambures si fuera el caso. Pero lo más importante de esas costosas y lejanas giras es otra cosa.

Se trata de amalgamar acuerdos de apoyo contra el imperio. Por eso los viajes siempre tienen al avión apuntado a países ubicados en la acera de enfrente de Estados Unidos. Por ahí, por esas tierras, es fácil conseguir respaldo para diálogos choretos, apoyos para mantenerse en el poder, compra de armas y herramientas para reprimir y muchas declaraciones públicas de mandatarios y altos funcionarios amenazando a quien se meta con el chavismo. Esa es la médula. Del bienestar de la gente, nada de nada. Eso no importa.

Por eso el país anda metido siempre en una onda de alta política que implica dos y hasta tres pedazos trabajando, unos más cerca del régimen y otros muy lejos, para tratar de alcanzar alguna cuota de poder. O el poder completo. Y así iniciar transformaciones que finalmente lleguen a la gente y al cambio final del oscurantismo presente y, como van las cosas, del futuro también. Un espacio negro en el que viven los venezolanos que todavía quedan encerrados en el territorio propiedad de los cubanos. Ya veremos, dice la gente. Aquí estamos, aguantando la pela, dice la mayoría. El régimen, por su parte, se limita a la consigna, al grito de guerra. Todo lo resuelve con un grito en coro, a voces. No importa que sean civiles o militares. Es un gobierno de palabrejas, de discursos armados, manoseados, y de consignas muy soviéticas, cubanoides, casi religiosas. Veamos algo.

El sistema eléctrico nacional está colapsado. El interior del país sobrevive en medio de un feroz racionamiento. Especialmente la zona occidental. Caracas es la reina. Barquisimeto tiene un promedio de ocho horas sin luz diarias, sin importar que sea en la mañana, al mediodía o en la noche. Ración de patria, le dicen a cada apagón programado o sorpresivo. Para el gobierno esto es normal. Es parte de una lucha fantástica contra el sabotaje del imperio que se reduce a este grito histérico: Patria, socialismo o muerte. O vida, maquillaje de última hora que le aplicaron a la consigna cubana después de que se supo que el comandante intergaláctico estaba a punto de cumplir el mandato original. ¡Muerte!

El mandato mínimo al que está obligado el régimen, o cualquier gobierno del mundo, en materia de agua potable y aguas servidas, está también con la etiqueta de eficiencia socialista entre pecho y espalda. Es decir, no funciona, no hay. Y la poca que hay llega sucia o hedionda. O las dos cosas. Pero para el gobierno chavista esta situación es parte fundamental de la lucha épica contra la derecha mundial. Hay que resistir por dos cosas básicamente: mantener a la cúpula chavista en el poder y para que ese grupito siga disfrutando de los beneficios de ser ricos en medio de tanta pobreza. Y así siguen viajando por todo el mundo sin problemas ni angustias mundanas. Para eso aplica la consiga ¡venceremos!, bien gritada y si es en televisión mejor.

La chorrera de problemas supera el entendimiento humano. Inseguridad, hambre, desempleo, suciedad, destrucción general, aniquilamiento de la educación, hiperinflación, muerte del Seguro Social, de la economía, desintegración de la red hospitalaria nacional. Hasta a Pdvsa la quebraron.

Para este desmadre nacional, el chavismo aplica, una de sus consignas favoritas: ¡leales siempre, traidores nunca!

Es lo que hay. No hay más nada.

elidesr@gmail.com
Twitter: @ejrl  

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