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Anarquía y gobierno

Insistir en unas elecciones presidenciales, acordar las condiciones con sus aliados internacionales, y hacer conocer esa agenda antes de negociar

  • JOSÉ ANTONIO GIL YEPES

04/07/2019 05:00 am

Una situación anárquica no sólo se trata de falta de gobierno sino también de otras instituciones o normativas y de quien las respete. 

La anarquización de Venezuela ha tenido como simientes la mezcla inconclusa de razas y la disparidad entre los fines propuestos por las dirigencias y la insuficiencia de medios para alcanzarlos. De allí los empleos informales, sueldos que no alcanzan, abstención electoral y la búsqueda de mesías que nos salven de la incoherencia entre un país rico y ser pobre. 

El último mesías fue Chávez: la gente estaba harta, pero no sabía que el remedio sería peor que la enfermedad. Chávez agravó la anarquía mediante la polarización y el odio de clases, bajo un manto de seda: el reparto de la riqueza evitando reducir la pobreza. Desaparecido el autócrata, aparece Maduro, sustituto preferido por intereses extranjeros por encima del sucesor natural y mediante dos elecciones cuestionadas por sus contendores, Capriles y Falcón. El amortiguador del caos, se acabó por la destrucción de la producción privada, la caída de los precios petroleros, la aceleración de la corrupción y la tozudez del gobierno en no cambiar sus políticas. Los resultados son tan catastróficos que un 80,2% de los venezolanos aspira a que este año cambie el gobierno. Pululan las protestas y 54 países reconocen a Juan Guaidó como Presidente Interino, teniendo el país tres poderes públicos duplicados. 

Pero la anarquía alcanza también a la oposición ya que su enfoque por llegar al poder, en vez de acompañar a la gente, y sus divisiones internas no le han permitido aprovechar las debilidades del gobierno para cambiarlo; optando por la Ayuda Humanitaria y el 30/04/19, se perdió la oportunidad de concentrarse en las elecciones (sin negociaciones) exigidas por el Comité Internacional de Apoyo en 90 días. 

Ante una nueva negociación, el 57% desconfía de esa vía. Pero un demócrata no debe descartarla a priori, debiendo ser asertivo en sus intereses: Insistir en unas elecciones presidenciales, acordar las condiciones con sus aliados internacionales, y hacer conocer esa agenda antes de negociar. 

@joseagilyepes

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