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Dividen las opciones y ambiciones

Las ambiciones y opciones tienen dividida a la mayoritaria masa opositora. Generando, como es lógico pensar, incertidumbre, desesperanza y hasta hastío. La visión parcela hace infructuoso el camino...

  • FELIX CORDERO PERAZA

16/06/2019 05:00 am

Conversando con unos amigos, hace algunos días, coincidíamos en que la situación política continúa llena de incertidumbre y desconcierto. ¡Cualquier cosa puede pasar! Varios caminos para el desenlace están en la carretera y hoy cada quien escoge de acuerdo a su libre entender y anhelar. En pocas palabras, se han democratizado las opciones para el esperado cambio de gobierno. ¿Esto es bueno o es malo? Depende de cada perspectiva. Pero, sin embargo, la multiopción es un signo de inseguridad e inestabilidad. Que gasta recursos y grandes esfuerzos en acciones que se evaporan indefectiblemente en la maraña de decisiones infecundas. Es la clásica división que merma las resistencias a la hora de dar la batalla definitiva. Se bifurcan las energías y se enflaquecen las fortalezas y ventajas comparativas. Es como si en la lucha por la independencia, la batalla de Carabobo hubiera tenido varias estrategias y tácticas de combate contra los realistas. O varios jefes supremos únicos y desarticulados y no uno solo: Bolívar. Análogo a un país que ejecuta dos planes de desarrollo, antagónicos, en un mismo territorio y tiempo. 

Gajes del oficio
La otra gran pregunta es ¿quién divide a quién? ¿Las multiopciones generan variadas ambiciones o son estas las que generan muchas opciones? Como es lógico entender ambas son resultados de realidades de naturaleza diferente. Por ejemplo, las opciones obedecen más a condiciones objetivas paradigmáticas, que generan posibilidades y contingencias propensas a producir ciclos capaces de derrocar al gobierno de Maduro. En estas opciones sobresalen: la perspectiva militar de un golpe de Estado; el escenario de una explosión social que encienda, saquee y pueda tumbar al gobierno; el entorno geopolítico en Washington y la probabilidad de ordenar desde la Casa Blanca, una intervención militar en Venezuela. Finalmente, un proceso de diálogo y negociación que termine en un acuerdo para elecciones generales, con árbitro independiente y justo. Mientras, las ambiciones son consecuencia de factores culturales, históricos, psicosociales e incluso intrínsecos en la textura o ADN de la clase política. ¡Gajes del oficio, dirían los apolíticos! 

Poder y gloria
En esta complicada coyuntura de juegos e ingenios influyen también, de manera importante, las maniobras y escaramuzas puestas en práctica por ambos contendores, para engañar y falsear situaciones que dislocan al adversario. Lo cual da como resultado equivocaciones y agotamientos que hacen actuar sin precisión ni pericia. La noticia falsa o fake news, que se desplaza por las redes sociales y medios de comunicación, son dispositivos ordinarios para forjar actitudes erráticas que enmarañan el entramado político. Entonces, la política es una actividad del ser humano que se mueve entre la realidad y la fantasía. Siempre ha tenido significativos rasgos de utopía y delirio. Espejismo y presunción. No obstante, no hay nada más concreto que el poder. Ni más efímero tampoco… El poder es codicia e influencia… “El poder y la gloria los bienes más preciados del hombre”

La ambición que brota incontrolable, desde la voracidad de algunos personajes, hace esfumar objetivos y trayectos. Desvirtúa ideales y encubre principios y valores. La avaricia apolilla inmisericorde los ideales por un mundo mejor y al supremo interés común. La política se viste de farsa y parodia de bufonada teatral. El servicio público y el garbo de ayudar a los demás queda como deuda imperecedera. Y la imagen negativa de algunos chapotea el retrato excelso de una actividad que en su esencia es sinónimo de entrega y amor al prójimo. Cuya misión ha llenado de honra la historia de la humanidad. 

Visión holística
Frente al pensamiento parcela es útil recordar a Aristóteles “El todo es más que la suma de las partes”. Lo correcto en política, como en cada actividad, es percibir las cosas de manera integral o sistémica. Analizar holísticamente el horizonte político. Lo que facilita ver las interrelaciones que se llevan a cabo y los procesos que se generan. Entonces, la dirigencia opositora deberá poner en práctica una visión holística de las fuerzas que integran la realidad política y cómo estas se complementan. En síntesis, las ambiciones y opciones tienen dividida a la mayoritaria masa opositora. Generando, como es lógico pensar, incertidumbre, desesperanza y hasta hastío. La visión parcela hace infructuoso el camino y lo llena de espinas y duelos colectivos irreparables. 

fcordero@eluniversal.com 

efecepe2010@gmail.com 

@efecepe2010

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