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Los venezolanos escalan la categoría de “balseros”

No hay crisis humanitaria ni hechos como el de la embarcación de venezolanos que partió de Güiria hacia Trinidad con 33 desesperados a bordo que conmuevan a Rodríguez, a Arreaza, a Delcy o a Maduro

  • FRANCISCO OLIVARES

27/04/2019 05:00 am

Hace 20 años ningún venezolano podía imaginar que leeríamos una noticia que describiría que 33 personas, con mujeres y niños desaparecerían en las aguas al naufragar la embarcación en la que intentaban huir hacia Trinidad para escapar del hambre y la miseria a la que estaban sometidos en la tierra del chavismo.

Al salir de una reunión en Miraflores, justo hace 20 años, el entonces electo presidente Hugo Chávez Frías, le comentó a los periodistas, a quienes entonces todavía se les permitía la entrada libre a Miraflores, que él no sería un Presidente como los anteriores que entregaban el poder a los cinco años. Que él sería distinto.

Algunos tomaron sus palabras a broma y otros trataron de indagar el alcance de la amenaza. Hoy con 20 años del chavismo manejando a Venezuela a su antojo, la mitad de ellos por vía de facto, es de recordar que Chávez llegó al poder al ser convertido en héroe tras darle un golpe armado a la democracia. Su campaña electoral fue respaldada por importantes medios de comunicación que hoy están cerrados o expropiados; su campaña fue financiada por importantes grupos económicos, nacionales y multinacionales, cuyos dueños hoy están en el exilio, ahora ostentan otra nacionalidad y sus empresas están asentadas en países vecinos.

Durante los primeros diez años ese “gobierno” contó con recursos económicos inimaginables, que todavía generaban las empresas construidas por la democracia, como Pdvsa con más de tres millones de barriles al día, una fuerte industria petroquímica y un plan de desarrollo que llegaría a 6 millones de barriles. Las empresas básicas que generaban una importante producción de hierro y aluminio y una industria privada que exportaba alimentos. Una industria eléctrica sólida y un sistema de embalses en todo el país.

Bastaron otros diez años de chavismo, seis de ellos conducidos por Nicolás Maduro, el heredero puesto por Cuba, para destruir lo que había costado 50 años en desarrollar. En estos días un vocero, analista del chavismo, decía que todavía quedaban empresas por expropiar para poder implantar el socialismo en su totalidad.

Hoy los venezolanos son los balseros de la Cuba de la década de los sesenta y setenta, encarnan el éxodo de los marielitos de 1980 y constituyen el dolor de cabeza de los gobierno vecinos que no se dan abasto para albergar a 4 millones de migrantes, que aún con las fronteras cerradas, buscan escapar del hambre por las rendijas que dejan miles de kilómetros de fronteras terrestres y un amplio océano que ofrece un mundo mejor para una familia al borde de la desesperación en el que el riego de la muerte es una apuesta que vale la pena.

No hay crisis humanitaria ni hechos como el de la embarcación de venezolanos que partió de Güiria hacia Trinidad con 33 desesperados a bordo que conmuevan a Rodríguez, a Arreaza, a Delcy o a Maduro, que los haga reflexionar. Ya nadie espera una reflexión. No son solo un Gobierno. Es un sector que se apoderó de un país junto a una cúpula militar. Es un grupo que tiene recursos personales, que maneja fortunas y las familias protegidas o en el exterior.

No están solos. Forman parte de una alianza internacional que opera en contra de la democracia. Allí están Rusia, Turquía e Irán, entre otros. Cuentan con los recursos y el apoyo de China, un aliado circunstancial. También tienen aliados en el continente y en Europa a quienes han financiado campañas electorales, partidos políticos y negocios ilegales. De allí que no es solo una crisis que viven los venezolanos sino un enfrentamiento geopolítico que busca la primacía económica en el mundo a costa de la libertad y las leyes.

De allí que esta etapa en la que se imponen severas medidas económicas y se coloca a más de 80 figuras de la política venezolana en la lista de sancionados del departamento del tesoro estadounidense, forma parte de un proceso, en el que la salida de Maduro del poder, es vital para el mundo democrático occidental.

Twitter : @folivares10

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