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La encrucijada

El escenario en donde triunfe la presión internacional no es impensable. Sobre todo cuando se suma la permanente amenaza gringa de una intervención armada...

  • NELSON TOTESAUT RANGEL

10/02/2019 05:00 am

El país se encuentra en una encrucijada. Sufre una crisis integral que asfixia el ciudadano. No solo la guerra política ha generado la situación más irregular que hayamos visto en nuestra época republicana. Sino que la situación económica condiciona cada momento y clama por una pronta solución del conflicto. Para ello, se presentan varias opciones. La primera, que Maduro prevalezca en el poder, enfriando el movimiento del adversario y “normalizando” la situación. La segunda, que triunfe la presión internacional (al momento de escribir este artículo van 52 países que reconocen a Guaidó como Presidente Encargado). Y, la tercera, que la inestabilidad económica hable por sí sola y genere un conflicto interno en el país. 

El que 52 países hayan reconocido a Guaidó como Presidente no es poca cosa. No obstante, esa cifra tiene varias lecturas. Es cierto que el gobierno se ha encargado de verla así: el mundo tiene 194 países, de los cuales 52 reconocen a Guaidó, un 26,8%. Sin embargo, eso no es del todo correcto. Hay que empezar diciendo que Venezuela tiene misiones diplomáticas en 93 países, y no en los 194. De esos 93 países, 27 reconocen a Guaidó, es decir, casi el 30%. Pero, nuevamente, esa lectura tampoco es precisa, ya que de los 52 países -casi su totalidad- comparten nuestra cultura occidental. Y, si bien en relaciones internacionales la República de Seychelles, tiene el mismo peso que Estados Unidos de Norteamérica, sabemos que en la práctica esto no es así. Por ende, es fácil concluir que los 52 países que apoyan a Guaidó tienen una importancia cenital para Venezuela. No solo se trata de sus vecinos en el continente, sino también de poderosas potencias con quienes se tienen relaciones bilaterales fuertes. Quedándole a Maduro como aliado imprescindible Rusia y China, con quienes también se ha forzado una relación estrecha en los últimos años. 

Es evidente que por lo antes dicho el escenario en donde triunfe la presión internacional no es impensable. Sobre todo cuando se suma la permanente amenaza gringa de una intervención armada. Al respecto, hace poco impresionaron los comentarios de José “Pepe” Mujica. Él, que es una referencia para la izquierda mundial, ve muy factible una escalada armada con la intervención de EEUU. Por lo que hace un llamado a buscar cualquier mecanismo que solvente la situación, siempre y cuando evite la escalada bélica. Incluso, si de llamar a elecciones se trata. 

Pese a ello, los otros dos puntos no pueden ser descartados. La “normalización” de la situación es bastante factible, siempre y cuando los gringos no se vuelvan locos. Por más absurdo que suene, el venezolano se ha acostumbrado a vivir bajo condiciones insólitas, canalizando su protesta por medio de manifestaciones focalizadas. Si bien hemos tenido escaladas violentas, las mismas no corresponden con la terrible situación económica vivida en el país. Y, a la larga, esta guerra de poderes será resuelta por quien tenga el control fáctico de la situación. Es decir, por quien mande. 

La tercera alternativa podría estar ligada a la segunda. En una entrevista de La Vanguardia al economista Steve Hanke, calcula que la inflación del país roza el 120.000%. Según él, “Venga el gobierno que venga, deberá acabar con esta plaga”. Para luchar contra ello, el experto en inflación, propone dos soluciones. La primera sería aplicar el currency board, que se trata de una tasa de conversión fija entre el bolívar y el dólar. La segunda sería la dolarización propia de la economía, acompañada de la privatización de Pdvsa. Además, el economista agrega: “Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, hay que tener presente de que se trata de una variedad de crudo muy pesado, con muchas impurezas. Su petróleo cotiza a un precio de descuento en los mercados. Sin embargo el problema es otro: Venezuela tiene un ritmo de extracción tan bajo que, de mantenerse constante, se tardaría 400 años en agotar los pozos”. 

Pase lo que pase, la situación no es fácil. Ante ella solo nos queda desear que, en medio de la encrucijada, el camino que se escoja no sea el equivocado. 

@NelsonTRangel 

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