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La consternación

FERNANDO CASTRO AGUAYO. Estoy bajo el impacto doloroso de la muerte del concejal Fernando Albán, lo conocí como persona honrada, honesta, recta, ciudadana, cristiana; como un buen padre y esposo

  • FERNANDO CASTRO AGUAYO

12/10/2018 05:00 am

“La consternación no tiene la última palabra sino la esperanza en Dios que nos da la sensatez, la fuerza para seguir trabajando y el afán de servicio hacia nuestros conciudadanos y la patria”

 Al momento de escribir este artículo estoy bajo el impacto doloroso de la muerte del concejal Fernando Albán. 

Lo conocí como persona honrada, honesta, recta, ciudadana, cristiana; como un buen padre y esposo. Tantas cosas buenas y normales no pueden escapar de la observación de su entorno. Los testimonios de quienes también lo conocieron coinciden en esa bonhomía e integridad. Hombre de relación amistosa y cercana. 

En cuanto ciudadano, estaba comprometido con muchos emprendimientos en favor de los más necesitados por encima de intereses partidistas. En los diferentes comunicados que se refieren a este hecho se enumeran cantidad de iniciativas en las que estaba involucrado. 

Hombre además religioso y creyente. Este aspecto es una dimensión que se transparenta en la existencia, que hace confiar en Dios y a la vez saber que Él nos da una fuerza y energía para construir el bien, la convivencia, la familia. 

Se atribuye su deceso a un “suicidio”, esta hipótesis no es creíble en unas instalaciones de máxima seguridad. Lo siniestro y tenebroso de su detención, del desarrollo de los acontecimientos más bien reclama una investigación imparcial para esclarecer la verdad. Esa muerte tiene responsables. 

Se padece de una indefensión muy grande, que sumerge a la población y a la gente pensante, a los ciudadanos que amamos la patria, en una gran consternación. 

No obstante, como dice Francisco, “donde hay una persona hay esperanza”. Como Fernando, hay muchos hombres y mujeres deseosos de una patria plural, con instituciones y dirigentes íntegros, que pueda ser el hogar de todos. La consternación no tiene la última palabra sino la esperanza en Dios que nos da la sensatez, la fuerza para seguir trabajando y el afán de servicio hacia nuestros conciudadanos y la patria. 

@monscastro

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