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Se busca una oposición

DANIEL ASUAJE. Los dos bandos opositores imputan al otro el fracaso en la salida de la crisis por lo que uno y otro se acusan de colaboracionistas y juntos contribuyen a ello al estar divididos

  • DANIEL ASUAJE

10/10/2018 05:00 am

En el lado opositor no existe una línea de acción que aglutine al sector mayoritario que adversa al gobierno, de hecho los adversarios se dividen en opositores al gobierno y opositores a los otros opositores y tan hondo es el encono entre algunos que luchan entre sí más fuertemente que cómo lo hacen frente al régimen. Hoy día los enfrentamientos entre las partes giran en torno a la participación o abstención en las venideras elecciones para concejales y en una eventual consulta nacional para aprobar o improbar la nueva constitución. La virulencia del desencuentro es tan fuerte que corremos el riesgo de una virtual guerra civil verbal opositora. Este cuadro no es fruto del azar, obedece a la frustración de haber ensayado casi todo: calle pacífica o violenta, abstención y participación electoral, hasta brotes de rebeldía abierta y al final el resultado ha sido la frustración. 

Los dos bandos opositores imputan al otro el fracaso en la salida de la crisis por lo que uno y otro se acusan de colaboracionistas y juntos contribuyen a ello al estar divididos y enfrentados. Los abstencionistas argumentan que participar legitima al régimen y conspira contra los esfuerzos de la comunidad internacional, olvidando que la lucha de la CI contra el régimen no es por su ilegitimidad sino por sus violaciones a los DDHH, las acusaciones de narcotráfico, corrupción y conexiones con el terrorismo internacional. Esgrimen además que tal participación bloquearía una eventual invasión liberadora, perdiendo de vista que si bien EEUU afirma manejar todas las posibilidades los signos más notorios sugieren que sus esperanzas están más en un pronunciamiento militar interno en lugar de una acción militar extranjera. Pero si Brasil se decanta por Bolsonaro una intervención militar podría tener mayor espacio por una combinación Trump_Bolsonaro. Buscar un salvador externo revela la desconfianza en el liderazgo interno. 

Los abstencionistas afirman que dictadura no sale con votos (desconociendo evidencia contraria existente). Sostienen que sin condiciones mínimas no se debe participar desdiciendo a la oposición anti Pinochet que así lo hizo y la cubana que se apresta a votar eventualmente sobre el proyecto de nueva constitución en el 2019. 

Del lado electoralista se oyen también acusaciones a los abstencionistas de haber permitido que Maduro y su CNE urdieran el fraude electoral porque la evidencia que manejan es que cuando la participación es masiva la trampa no es posible. La verdad es que la culpa de la abstención la tiene también el liderazgo convocante a la participación por no tener una mejor narrativa, más motivadora que el discurso de quienes llaman a la no participación. 

La estrategia del gobierno es no meterse directamente por ahora en la candela electoral, dejar que los opositores se acuchillen y promover la creación de esperanzas colectivas en los efectos benéficos de su programa de recuperación económica. Pulsa el “tempo” para ver cuándo es la oportunidad y lanzar la convocatoria para la sanción ciudadana de su proyecto de constitución. Si gana holgadamente las municipales entonces hará su jugada. El gobierno sabe que una victoria no contundente en medio de una abstención notoria también sería perturbadora de las bases del gobierno pero le sería manejable. Lo realmente demoledor sería una votación masiva en contra, sería un terremoto político en estos momentos y no sería fácil de ocultar a pesar de todo el andamiaje del cual disponen. 

Maduro lucha contra aguas muy encrespadas. En el frente interno oficialista cada vez toma más cuerpo un posible relevo suyo. Para terror de no pocos Lacava es uno de los que suena en este sentido. Los maduristas juegan a la economía tratando de correr cuanto pueden la arruga pero la cobija no da para más: el crecimiento del déficit fiscal y del dinero inorgánico, la hiperinflación, el colapso de Pdvsa, la displicencia de sus aliados quienes le niegan lo que les pide, el ahogo financiero, los juicios ante la justicia internacional, desdicen la muy buena propaganda oficial que inicialmente a fuerza de repetir las mentiras crean amplias expectativas que luego se evaporan ante el impacto de la cruda realidad. Lo único que lo salva es la aparente unidad persistente en la cúpula y la ausencia de un frente interno opositor poderoso que termine de fracturarla. 

Las elecciones son una oportunidad muy conveniente para movilizar coherentemente a la ciudadanía. Ciertamente la evidencia indica que el dispositivo electoral del régimen no funciona si la votación es masiva. Valdría la pena recordarle a Alfredo Ramos, MCM, Ledezma que ellos fueron elegidos sin las garantías que hoy piden con el mismo CNE, el mismo Plan República, puntos rojos, REP, marco jurídico y las mismas máquinas que hoy “no sirven”. El problema no es el dispositivo electoral madurista, lo es nuestra dirigencia incoherente. No se comprende tal incapacidad para ponerse de acuerdo y conducir al clamor nacional. 

dh.asuaje@gmail.com
@signosysenales 

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