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Fuerza de Dios

FERNANDO CASTRO AGUAYO. La Iglesia, ¡sí! está formada por pecadores. Y la fuerza de Dios se manifiesta por los miles y miles de sacerdotes que llevan y han llevado una vida ejemplar

  • FERNANDO CASTRO AGUAYO

14/09/2018 05:00 am

“Y la fuerza de Dios se manifiesta por los miles y miles de sacerdotes que llevan y han llevado una vida ejemplar.” 

 El Papa quiere atención para todos aquellos que son víctimas de abusos y delitos por parte de clérigos. Pide perdón en nombre de la Iglesia y toma las medidas para que en el futuro estos problemas no se den. Ha establecido “tolerancia cero” para los victimarios. 

Los medios de comunicación resaltan que la “Iglesia católica” tiene en su seno unos delincuentes que han cometido delitos atroces. El Papa no deja de decir que así fuera uno solo el delito, es algo monstruoso y que no debe suceder. No se conforma con estadísticas ni con porcentajes, ciertamente muy bajos en comparación con lo que sucede en otros ambientes, aunque esto no justifica lo sucedido. 

En los informes de EEUU, informes de funcionarios de la Iglesia, y trabajos periodísticos, se revuelve el pasado, incluso lejano, y muchas veces sin suficientes pruebas hay una condena mediática que no la detiene nadie. Hay muchos intereses económicos. 

¿Este árbol podrido es la Iglesia? En primer lugar, hay que decir que la fuerza redentora de Cristo es capaz de transformar la muerte en vida. La Resurrección de Cristo se opera en cada momento, en cada Eucaristía, en cada Reconciliación, en cada gesto de amor al prójimo hecho por Dios. La Iglesia no son los pecados de los hombres. La Iglesia ¡sí!, está formada por pecadores. Y la fuerza de Dios se manifiesta por los miles y miles de sacerdotes que llevan y han llevado una vida ejemplar. Por tanto, el ataque despiadado a la Iglesia católica es como si los seguidores de Cristo fueran Judas, o si por un católico asesino, todos fuéramos asesinos. 

Nunca se justifica el delito y a un culpable hay que condenarlo y reparar el daño. Así la mayoría de los bautizados y de los sacerdotes no se identifican con esos delincuentes porque las obras de servicio, abnegación y caridad, hablan por sí mismas, y en todas partes. 

El Papa es muy humilde y muy firme. Todos nos unimos a él. La fuerza de Dios también se manifiesta allí. 

@monscastro

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