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Hiperinflación y reconversión monetaria

FÉLIX CORDERO PERAZA. El pueblo, que no entiende de economía y mucho menos monetaria, concentra su preocupación en cómo quedarán los ingresos y su relación con los precios de los alimentos y medicinas

  • FELIX CORDERO PERAZA

19/08/2018 05:00 am

Un día antes de la aplicación de las políticas anunciadas por el gobierno, la expectativa e incertidumbre de la población, sobre lo que puede pasar, se encuentran al rojo vivo. La ansiedad y el miedo ocupan gran parte del estado anímico y sentimientos de las personas. Las nuevas medidas no han sido explicadas pedagógicas y didácticamente. Pareciera que la confusión y el desconcierto fueran una misma y planeada estrategia puesta en práctica por el propio gobierno. Las emociones encontradas imperan y el desasosiego campea en toda la estructura social de la nación. Aquí, nada es improvisado. Todo es inducido. Las conductas y las actitudes de la población en general están bajo el monitoreo de quienes gobiernan. La información y la contrainformación han jugado un papel fundamental. La gente sabe lo que le interesa al gobierno. Cadenas, ruedas de prensa y declaraciones solo contienen el contenido sobre las políticas y medidas del gobierno. Nunca habíamos estado tan subinformados. 

Una oposición sin integralidad
De contraparte, la oposición, enredada también, informa parcial, individualistamente y desagregada. Con falta de integralidad y visión a corto, mediano y largo plazo. Carente de un proyecto alterno que abra el panorama realista y estratégico. Provea de argumentos convincentes y entendibles. Y que expliquen sencillamente los objetivos y las consecuencias de las medidas económicas, financieras y monetarias puestas en práctica por el gobierno. Los análisis son individuales, básicamente, para alcanzar espacios y tiempo en los medios de comunicación. En busca de pantalla, improvisan y echan a andar los egos y las aspiraciones personales de impaciencias concluyentes, ausentes de profundidad, comparación histórica y latinoamericana. Compitiendo entre los de un mismo bando en forma desarticulada y hasta contrapuesta. Es el interés del grupo lo que importa y sus mensajes van dirigidos a los de ellos. Cada segmento del liderazgo con su pequeña parcela y su clientela cautiva. Para ellos trabajan y discursean. 

El pueblo no entiende de economía
El pueblo, que no entiende de economía, política financiera y mucho menos monetaria, concentra su preocupación en cómo quedarán los ingresos y su relación con los precios de los alimentos y medicinas. Saben que le bajarán sueldos y pensiones, pero duda de la baja de los precios. Ya conoce de los especuladores y de la arbitraria subida que hacen a diario de precios y costos. Saben también de la incompetencia del gobierno para controlar los precios. Está informado de las mafias que existen para bachaquear y bajar de la mula a los comerciantes. Necesita tiempo para comprender lo que pasará y seguramente, como es lo usual, entenderá con la práctica y la realidad del comportamiento de la economía y con el ejemplo de su misma experiencia. Mientras tanto, el desconcierto se expresará en sus conversaciones y pláticas con familiares y amigos. ¿Qué comprarán los pensionados con 42,00 bolívares mensuales? ¿A cuanto subirá la gasolina y los servicios públicos? ¿La carne, los granos, la harina precocida, el pollo, el aceite y los huevos? 

Por otro lado, continúa la diáspora hacia América y Europa, en busca de trabajo y mejor calidad de vida. Son millones de personas que se han ido ya. Y otro tanto hace gestiones para hacerlo. El país perdiendo recurso humano de calidad, muchos de los cuales ya han obtenido importantes cargos académicos, profesionales y gerenciales. Una verdadera sangría del más importante de los recursos para el desarrollo de un país. Costará muchos años para recuperar esa riqueza insustituible. Médicos, ingenieros, profesores universitarios, abogados, administradores y un sinnúmero de profesiones han emigrado a otras latitudes. El gobierno displicente les crítica y sentencia. En una actitud arrogante y despreciable. 

¡Amanecerá y veremos!
Solo en el patio, el gobierno hace y deshace a su libre entender y saber. Sin contrapeso ni alternativa. Mientras, la población desorientada deambula atrapada entre las medidas y resoluciones del gobierno. La inseguridad aumenta y la delincuencia toma las calles de las ciudades y las carreteras. Si las medidas económicas que se supone tomarán mañana, no tienen efecto en la baja de la inflación o control de la hiperinflación, vendrá otro fracaso. Y posiblemente la gente se hundirá de nuevo en un marasmo de incertidumbre e impotencia. La situación es difícil y solo Dios sabe qué puede pasar. ¡Amanecerá y veremos!

fcordero@eluniversal.com 

efecepe2010@gmail.com 

@efecepe2010

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