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Las fronteras calientes

DAVID UZCÁTEGUI. Hay que agradecer doblemente la buena voluntad de los brasileños para recibir a los venezolanos que deciden probar suerte por allá

  • DAVID UZCÁTEGUI

10/08/2018 05:00 am

La reciente noticia fechada en Brasil, que relata cómo un juez de la vecina nación levantó el cierre de la frontera que compartimos con ellos, vuelve a subir la temperatura en el asunto fronterizo con nuestros dos grandes vecinos. 

Y es que para nadie es ya un secreto el hecho de que los venezolanos vean como una alternativa de crecimiento, superación y progreso la posibilidad de salir por tierra a través de los límites que nos separan de otros países, para intentar en aquellas latitudes la construcción de una vida mejor. 

La magistrada del Tribunal Supremo de Brasil, Rosa Weber, negó un pedido del gobierno del estado de Roraima destinado a cerrar la frontera con Venezuela, la cual ya había sido bloqueada por la policía tras la decisión de un juez federal, de menor rango. El magistrado Helder Girão Barreto ordenó el bloqueo temporal. 

Dicho juez Barreto había determinado suspender temporalmente el ingreso de venezolanos por tierra hasta que hubiera un “equilibrio” entre el número de inmigrantes que ingresa desde nuestro lado, con los que salen a otras ciudades. 

Weber se pronunció respecto a la situación, como consecuencia de un pedido del gobierno de Roraima, que es la principal puerta de entrada de los venezolanos en Brasil. Rechazó el cierre de la frontera al considerar que “va en contra de la Constitución y de los tratados internacionales ratificados por el gigante suramericano”, según reseña la agencia de noticias internacional Efe

Pero el episodio ya tiene antecedentes. En abril de este año, la gobernadora de Roraima, Suely Campos, del conservador Partido Progresista (PP), pidió el cierre temporal de la frontera con Venezuela por la “omisión del Gobierno Federal en cumplir su papel constitucional de control de la frontera, sobrecargando el estado”. 

De inmediato el presidente de Brasil, Michel Temer, criticó el pedido de la mandataria regional y señaló que “cerrar las fronteras del país no era un hábito de Brasil”. 

Roraima es uno de los estados más pobres de la nación y ha recibido unos 50 mil venezolanos, un porcentaje importante de su población, que han elevado significativamente la demanda por los diferentes servicios públicos en la región. 

La gobernación alega no tener capacidad para atender esa demanda. Este es el origen de las delicadas disputas entre distintas instancias gubernamentales al respecto. 

El gobierno de Brasil ha puesto en marcha medidas de asistencia humanitaria para los inmigrantes venezolanos, en las que participan el ejército y organismos internacionales y que incluyen su traslado a otros puntos del país, para descongestionar la comprometida región. 

Este último giro es una gran noticia para los coterráneos que se aventuran a tan difícil viaje para buscar una vida mejor. Y no queda sino agradecer a las autoridades brasileñas, que están maniobrando como mejor pueden para no negarles a los venezolanos que tocan a sus puertas, una oportunidad de salir adelante. 

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) celebró la decisión del Tribunal Federal de la 1 Región de Brasil de mantener abierta la frontera con Venezuela para permitir el ingreso de inmigrantes. 

El texto fue el siguiente: “Acnur celebra la decisión de anoche del Tribunal Supremo brasileño de anular una decisión de un juez federal en el estado fronterizo de Roraima para suspender la admisión de venezolanos al país y cerrar la frontera”, según afirmó en Ginebra el portavoz de dicha agencia de las Naciones Unidas, William Spindler. 

Se trata sin duda, de un tema muy delicado. Y es por eso que hay que agradecer doblemente la buena voluntad de los brasileños para recibir a los venezolanos que deciden probar suerte por allá. 

Por un lado, emigrar es un derecho humano y la movilidad de la gente, por principio, no debería ser obstaculizada. 

Por otro, cuando las emigraciones son colectivas, como está sucediendo ahora, es lógico que se genere inquietud en las naciones receptoras por un eventual colapso de los servicios de las localidades a las cuales arriban. 

Todos sabemos que casos similares se han dado también en las poblaciones fronterizas de la hermana Colombia, donde se han recibido reiteradamente a venezolanos, incluso a muchos que solamente van de paso por el país, ya que han decidido como destino otras tierras como Ecuador, Perú o Chile. 

En resumen, lo que toca es agradecer a los vecinos que tienen la buena voluntad de recibir a los compatriotas que tomaron la decisión de partir. Y entender que hacen un esfuerzo por mostrar una hospitalidad digna no solamente del continente latinoamericano, sino del género humano en general. Con ese buen comienzo, seguramente todo irá bien para nuestros viajeros y podrán encontrar el bienestar que salieron a buscar. 

duzcategui06@gmail.com

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