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Para allá vamos

SOLEDAD MORILLO BELLOSO. La treta gubernamental estriba en dejar que las cosas se pongan tan horrorosas que cualquier programa sea visto con alivio a la asfixia

  • SOLEDAD MORILLO BELLOSO

11/08/2018 05:00 am

Difícil hacer análisis político y escribir cada semana en un país donde el gobierno miente incesantemente y con descaro y desparpajo, frivoliza lo trascendente y pretende hacer importante lo irrelevante. Mientras Maduro gasta el tiempo en mirarse el ombligo, la situación en Venezuela se agrava. Nada mejora. Todo empeora. Al gobierno no puede importarle menos la severidad de los sufrimientos que padece la población, la huida de millones (pido encarecidamente al país que dejemos de ponerle tono romántico a la espantosa emigración), la putrefacción del estado, la cada vez más creciente corrupción y el colapso inminente de lo poco que aún funciona. El país cruje, se cae a pedazos. Esto no es casual. La treta gubernamental estriba en dejar que las cosas se pongan tan horrorosas que cualquier programa sea visto con alivio a la asfixia. En Miraflores, los cuarteles y las oficinas y lujosas casa de los enchufados huele a azufre. Los que allí están recuerdan a los nazis y su accionar contra los judíos. De hecho, busque el lector las traducciones de discursos de Hitler y sus secuaces y va a encontrar frases enteras de los que estamos escuchando en cadena nacional. En su ausencia de creatividad, la verborrea también adosa palabrería de Fidel Castro, de Manuel Antonio Noriega y otros salvajes. Pero el pueblo llano no sabe eso. Cree que este discurso barbárico es de factura nacional. Le aburre y en realidad escucha poco, pero se siente indefenso, incapaz para la más elemental defensa. Y la clase media, cada vez más disminuida, está en modo de desconexión de la realidad y apenas viendo cómo mantiene ciertas formas que le permitan engañarse con la frase de "a esto le queda poco". 

¿Podemos hablar a calzón quita’o? Maduro -y más todavía luego de la mamarrachada del "atentado de magnicidio en grado de frustración", episodio sobre el cual las declaraciones oficiales han lucido como capítulo del programa "Joselo"- se atornilla. Va directo y sin escalas camino a convertirse en un tirano liberal, a saber, un tirano que está montando una estrategia que haga viable un país que parezca próspero al fomentar que los dineros mal habidos de los enchufados se inviertan en negocios muy rentables. Eso hará que se genere una burbuja, que puede durar unos cuantos años pero que derive en una nueva crisis. Ya los enchufados están moviendo sus piezas, comparando aquí y allá, importando libre de aranceles, manejando el cambio de su muchos millones dólares sucios, metiendo plata en bienes raíces comprados a precio de gallina flaca. Un esquema ya probado en Nicaragua que creó una ficción de mejora, permitió entrar en su economía capitales lavados que fueron invertidos en una suerte de paraíso de controles amañados. En realidad, el grueso de las clases medias que habían emigrado no retornaron al país y una nueva clase media enchufada las sustituyó. Los pobres, por cierto, siguieron siendo pobres aunque vieron aumentada su posición socio económica en términos relativos porcentuales. Si alguien gana 2 dólares y pasa a ganar 6 dólares el aumento porcentual es gigantesco, pero en realidad sigue siendo pobre. Y veamos la Nicaragua de hoy, con espacios en lo que se nota un lujo envidiable, con una clase media enchufada que se amigó con los Ortega y unos pobres que recién ahora despiertan de la narcolepsia para entender que en realidad no ha habido progreso para ellos. Es cierto que Nicaragua tiene una élite pensante que no abandonó el país y que lleva años luchando por valores serios, hasta ahora sin mayor éxito. Son esos por cierto quienes están hoy empecinados en lograr que en Nicaragua al fin se instaure un sistema democrático, prudente, sensato, honesto, progresista que acabe de una vez por todas con la ineptocracia hoy en hegemonía. ¿Triunfarán? Está por verse. 

No deseo para Venezuela una historia como la de Nicaragua. Pero siento, tristemente, que para allá vamos.

Soledadmorillobelloso@gmail.com 

@solmorillob

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