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Las lecciones del Mundial

DAVID UZCÁTEGUI. El Mundial logró su cometido. Desde la convocatoria inclusiva del deporte, le puso la vara aún más alta a la humanidad entera, en términos de avance y de inclusión

  • DAVID UZCÁTEGUI

20/07/2018 05:00 am

Bien dicen por allí que el deporte es la mejor metáfora de la vida. Y este recién finalizado Mundial de Rusia 2018, nos deja un complejo, apasionante y enriquecedor retrato de la humanidad en el momento histórico que actualmente atravesamos.

Comenzaremos hablando de los ganadores, de Francia. A muchos les llamó la atención -y no es para menos- la diversidad étnica y cultural de la oncena. 

Afirmamos que esto habla maravillosamente de Francia. A través del retrato que dio al mundo entero su representación deportiva, inferimos la integración de quienes llegan a esa nación. Tocar a sus fronteras significa que los mejores pueden tener la oportunidad de progresar y crecer en sus tierras, así como de alcanzar sus más altas aspiraciones. 

Esa Europa que sigue siendo una referencia para el mundo civilizado actual, se la está viendo difícil con la crisis de migración que actualmente padece, y que nos ha mostrado ingratos episodios en los últimos tiempos. 

Pero en contrapartida, pudimos ver en la esperada final la otra cara de la moneda. Una cara de triunfo y de sueños posibles, de metas logradas, de motivación a seguir adelante. Hechos reconfortantes, que por fin se contraponen a los testimonios desgarradores que nos han golpeado en otros momentos. 

Lo vivido en esa final habla al mundo muy bien de la Francia de hoy, la misma de la histórica revolución asociada a su nombre en 1789 y de aquel lema que se conoce en el mundo entero: “Libertad, Igualdad, Fraternidad”. Al menos en la cancha, lo pudimos ver materializado. Y es algo ejemplar: el testimonio de que una nación ponga en hechos lo que primero puso en palabras. No todos lo hacen. 

Lamentablemente, algunos se regodearon en criticar la característica diversa de los representantes de Francia. Desde nuestro punto de vista, se trata de gente que no entiende hacia dónde marcha el género humano, que no termina de enterrar prejuicios que han debido quedarse en el siglo pasado y que serán finalmente callados por hechos como el desenlace de esta motivadora competencia deportiva, que ganó la atención de todos. 

Mención aparte merece el presidente francés, Emmanuel Macron. Este político, filósofo y economista de 40 años, es de una nueva generación que rompe con el acartonamiento predecesor. 

Su entusiasmo al apoyar a los representantes deportivos de su país también generó titulares e imágenes que le dieron la vuelta al mundo, tanto como su calidez y cercanía al felicitar a los ganadores. Macron se baja del pedestal sin perder la majestad de su relevante cargo. Un ejemplo que quedará para la historia. 

Otro de los aspectos que más conmovió a todos los seguidores del evento alrededor del mundo, fue la participación de Croacia. Unos subcampeones con una trayectoria que merece ser conocida. 

Esta pequeña nación europea de turbulenta historia, luchó duramente hasta apenas ayer por su independencia e identidad. Recién con la llegada del siglo XXI es cuando alcanza la democracia y su ingreso a la Unión Europea. 

Discretamente y con perseverancia ejemplar, este pueblo ha alcanzado su estabilidad y su paz. La llegada al Mundial Rusia 2018 y su estelar papel para adueñarse del segundo lugar, son apenas algunos síntomas de la paz y el progreso que han alcanzado como colectividad, tras haber cerrado las puertas definitivamente a uno de los procesos históricos más crueles de la historia europea. 

Su presidenta, Kolinda Grabar-Kitarovic , también logró que los focos se posaran sobre ella. El gesto de sencillez y humildad de viajar a a apoyar a sus jugadores en una aerolínea comercial, amén de pagar el pasaje de su bolsillo, nos habló de una administración austera, propia de un país que viene de recomponerse de dolores y privaciones y conoce por sus padecimientos el valor de las cosas. 

Al igual que Macron, la señora Grabar-Kitarovic fue especialmente cálida cuando le tocó reconocer el esfuerzo de ambos equipos en el campo de juego. Los dos mandatarios ofrecieron al planeta el perfil de lo que serán los presidentes de las naciones en los años por venir. Y por ello, despertaron entusiasmo y simpatías, de una manera reservada a muy pocos políticos en el mundo y en la historia. 

En resumen, creemos que el Mundial logró su cometido. Desde la convocatoria inclusiva del deporte, le puso la vara aún más alta a la humanidad entera, en términos de avance y de inclusión. 

Todos los protagonistas señalaron cuál es el rumbo a seguir de aquí en adelante. Dentro de tanta noticia amarga que nos colma todos los días, nos permitimos un rato de optimismo por lo que vimos en Rusia. Cosas buenas quedaron sembradas y tendrán su repercusión en los más inimaginables rincones del mundo. Gracias a todos ellos por el buen ejemplo.

duzcategui06@gmail.com
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