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La agricultura que viene

PEDRO E. PIÑATE B. Nuestra seguridad alimentaria sin pretender la autarquía, debe basarse mayormente en la agricultura que viene, ya en camino

  • PEDRO E. PIÑATE B.

12/07/2018 05:00 am

Sin duda alguna desde los últimos puestos del Tercer Mundo a donde han retrocedido y se encuentra ahora Venezuela, los venezolanos tenemos que plantearnos nuevos paradigmas hasta retomar la autopista del progreso y bienestar. En ese cometido incluidos como primeras prioridades del desarrollo nacional, el agro y la cría no serán más relegados por ser esenciales a la seguridad alimentaria, la ocupación productiva del territorio nacional y la protección del ambiente. De allí que la agricultura que viene será el puntal de una nueva era dirigida a la inserción más definitiva del país al mundo global, en la cual con libertad, propiedad, seguridad y mercado, Venezuela se transforme en país desarrollado. 

Del cómo lograrlo corresponderá tanto al liderazgo emergente político como al agroempresarial y agrotécnico, trabajar concertadamente en las directrices, planes y programas de corto, mediano y largo plazo que impulsen nuestra agricultura con visión de futuro. Así el país asegurará su alimentación para nunca más pasar escasez y hambre como penosamente pasa hoy y seguirá pasando hasta despedir con boleto de ida y sin retorno, “la revolución” y “los revolucionarios” que nos hambrean.

Requiriendo la agricultura que viene de grandes inversiones en infraestructura, equipamiento y tecnología, la empresarización del campo venezolano no esperará más. Así los productores sean pequeños, medianos o grandes podrán igualmente operar en la economía dolarizada que la devaluación del bolívar “Fuerte” (BsF) a la cuatro millonésima parte de un dólar (US$) obliga ya en la práctica. Pensando y trabajando en dólares, y no en devaluados bolívares “Fuertes”, los productores se insertarán rápidamente en el mundo global. Para ello la agricultura que viene además de producir para el mercado interno debe plantearse y abrirse a la exportación. De está manera el país diversificará sus ingresos de divisas duras, y los productores contarán con ingresos externos para importar los agroinsumos y obtener beneficios en dólares. 

Observando que según el comportamiento del mercado global, las importaciones agrícolas son susceptibles a variaciones de oferta y alzas de precios, nuestra seguridad alimentaria sin pretender la autarquía, debe basarse mayormente en la agricultura que viene, ya en camino. 

ppinate@gmail.com

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