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Panfletos contra Castro

JIMENO HERNÁNDEZ. En todos estos escritos se acumulan violentos ataques sobre los defectos de la personalidad del Cabito que resaltan su ineptitud para dirigir los destinos de la República.

  • JIMENO JOSÉ HERNÁNDEZ DROULERS

11/07/2018 05:00 am

Inmensa es la torre de los panfletos que se publicaron en contra de la figura de Cipriano Castro durante los años de su hegemonía. Miles de páginas fueron escritas en el destierro por importantes figuras como César Zumeta, Rufino Blanco Fombona, Pedro César Dominici y Jacinto López, antiguos amigos del caudillo andino posteriormente convertidos en íntimos enemigos de su régimen. Otro célebre personaje que dedicó sus días en el exilio a publicar libros, folletos y hojas sin dar un instante de tregua a esta nueva dictadura fue el General Antonio Paredes. 

En todos estos escritos se acumulan violentos ataques sobre los defectos de la personalidad del Cabito que resaltan su ineptitud para dirigir los destinos de la República. Lo tildan de bárbaro, ignorante, terco, bruto, cobarde, ambicioso, hablador de tonterías, ebrio, bufón y hasta acusan al “Monito de Los Andes” de ser dueño de un muy mal carácter. Imagine usted. 

Todas estas acometas fueron redactadas durante los terribles años de la dictadura castrista. Es por ello que resulta singular un folleto que data al mes de junio de 1897, cuando el General Joaquín Crespo se debatía en escoger un sucesor para la Presidencia de la República y Cipriano Castro se encontraba exiliado en Colombia. 

El siguiente panfleto fue publicado por Manuel Chávez González en Cúcuta, ciudad más próxima a donde Castro vivía en su hacienda “Buena Vista”, bajo el título “Vida y milagros del General Cipriano Castro”. Este resalta entre los previamente mencionados pues constituye una verdadera curiosidad bibliográfica que revela ciertos aspectos de la vida y personalidad del caudillo que llegaría al poder al mando de la “Revolución Liberal Restauradora” en octubre de 1899. 

En este dice el autor: 

Si no le es infiel la memoria del General Cipriano Castro, recordará que empezó su carrera política en la fila de los lagartijos hoy monederos falsos, de esas fieras, salvajes, seres desnaturalizados sin pequeños rasgos humanitarios, religiosos ni sociales, que escandalizan, atacan a una sociedad, a una familia; y a quien sale implorando justicia se le hiere, se trata de asesino y por último como complemento, se le forma por los mismos agresores una causa de lo más negro que puede imaginarse, se le reduce a una oscura prisión, negándole todo derecho, mientras que el verdadero criminal se pasea ufano disponiendo de honras y haciendas. 

En la revolución de 1892 cuando sostuvo el continuismo de Andueza Palacio, la ambición lo llevó a acometer la peor de las infamias, la traición; pues para apoyar la dictadura de ese beodo que quiso perpetrarse en el poder, tuvo que traicionar a los que le debe lo poco que vale, a los que inculcaron en él las primeras nociones de libertad e hicieron esfuerzos por levantarlo a un lugar más alto que el de la esfera a que pertenecía, a los que le dieron cabida en sus filas para llevarlo a recuperar lo que había perdido: Patria y Hogar. Tan inaudita traición lo hizo Jefe; y con glorias usurpadas comenzó su jefatura puesto que las glorias del combate, no son a él quien pertenecen, ya que se le quitan al General González y Coronel Bello quienes dispusieron y sostuvieron el combate hasta el fin, que fue cuando Castro llegó; así pues las glorias de Colón no le pertenecen al tan cacareado General sino a quienes dispusieron del combate y sacrificaron sus vidas… 

Táriba; he aquí donde se libró otro combate en el cual tantas glorias se le atribuyen a Castro, glorias que como las anteriores puesto que el día 14 de mayo cuando a la sazón estaba combatiendo el valeroso General Francisco Croce quien disponía el combate en esa ciudad, el General Cipriano Castro se encontraba en San Cristóbal, a una legua de distancia del sitio de combate, y al siguiente día se decidió el triunfo de este, no fue debido a los dotes militares del referido General sino a la ineptitud del General Morales, el que tiene las glorias de salir siempre vencido. 

Luego de cuestionar la valentía y las hazañas militares que se atribuye el caudillo en sus pomposos discursos y proclamas, continúa Chávez González narrando los inicios políticos del Cabito claramente ofuscado por las pasiones que despertaban tan controversial personaje. 

Estas son las proezas, de “ese que se tienta y no se encuentra”; si se ha calificado así también ¿De donde pues viene tanto nombre? ¿Dónde están esos combates, esas maniobras militares, en que como jefe se haya distinguido? Nadie, absolutamente nadie podrá responder porque no existen. 

Según Chávez González, Castro tiene sobre sus espaldas un oscuro cúmulo de traiciones: La primera hecha a sus compañeros lagartijo; la segunda a los señores Carlos Rangel Garbiras, su protector, y al General Juan Bautista Araujo, su jefe; tercera, la que le hizo al Dr. Leopoldo Baptista quien le contó un secreto que le juró guardar bajo palabra de honor y divulgó enseguida faltando a su palabra y los sagrados deberes de la amistad; y cuarta la que le hizo a su Patria vendiendo al Dr. Andueza sus convicciones por un puñado de monedas. 

Jimenojose.hernandezd@gmail.com 
@jjmhd           

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