CARACAS, miércoles 23 de septiembre, 2009 | Actualizado hace
La sonrisa de Ronaldo de Assis Moreira, la más famosa del fútbol durante los últimos años, encontró en el Mundial Sub 20 un escenario para comenzar a mostrarse.
Brasil se quedó en los cuartos de final de Nigeria 1999, pero Ronaldinho comenzó a ascender a una velocidad meteórica con sus únicos malabarismos con el balón, su desequilibrio y, por supuesto, sus goles. Ganó la Copa América de ese año, dio el salto desde el Gremio brasileño al Paris Saint-Germain y, de allí, ir a uno de los grandes de Europa era, simplemente, cuestión de tiempo.
El Barcelona fue su destino. Ya con los azulgranas, ganó dos ligas españolas, una Champions y se llevó en dos ocasiones el Balón de Oro y el FIFA World Player.
Su espectáculo particular también encontró en la canarinha un sitio para desplegarse. Integró el equipo de súper estrellas que conquistó el pentacampeonato mundial para Brasil en Corea-Japón 2002 y ganó una Copa Confederaciones (2005).
Hoy en el AC Milan ha perdido preponderancia en medio de constantes polémicas sobre fiestas y demás placeres nocturnos; sin embargo, a un tipo con la calidad de Ronaldinho nunca puede dársele por muerto.