CARACAS, miércoles 23 de septiembre, 2009 | Actualizado hace
"El Príncipe" era un jugador especial, exquisito con el balón y letal en el área rival, capaz de ofrecer un fútbol de auténtico lujo a lo largo de dos décadas.
El Mundial Sub 20 le tuvo con el dorsal 10 de Uruguay en la edición de Australia 1981, a la que la selección celeste llegó como campeona del Suramericano de la categoría. Todo ello sirvió como la carta de presentación para el talento de un magnífico futbolista que brilló con 198 goles con los clubes Montevideo Wanderers (Uruguay), River Plate (Argentina) en dos etapas –la última para marcar su retiro-, Racing Matra y Olympique de Marsella (Francia) y Cagliari y Torino (Italia).
Y donde estuvo, su juego enamoró. Un ejemplo es el impacto que tuvo sobre un astro como el francés Zinedine Zidane, cuyo primer hijo lleva el nombre de Enzo en honor al uruguayo, un ídolo para él a su paso por Marsella.
Así como sucedió en el caso de Zidane, miles de aficionados en todo el planeta jamás podrán olvidar a Francescoli. Era uno de esos elegidos que transformaba cada balón que tocaba en una obra de arte.
Jugó con la selección de Uruguay dos Copas del Mundo, México 1986 e Italia 1990, y ganó tres veces la Copa América en 1983, 1987 y 1995.