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ANÁLISIS DE ENTORNO

Retomar el camino de la concordia y la integración

  • Diario El Universal

25/08/2019 05:30 am

BENJAMÍN TRIPIER

Cuando se segmenta el grupo de relaciones políticas críticas en un triangulo, cuyos vértices son el chavismo, la oposición de Guaidó y el gobierno de EEUU, no hay que dejar de lado que su superficie está constituida por todo el pueblo venezolano en sus dimensiones, social y económica. Por eso, mientras el spot ligth se sigue colocado en el tema político, la realidad socio económica del pueblo venezolano continúa en un acelerado deterioro, quitándole legitimidad política a los llamados del gobierno a apoyarlo, considerando que ya no puede proteger a su propia gente, y que se la transfiere a otros gobiernos, por su incapacidad de hacerlo ellos, como les correspondería. 

 ¿Por qué quieren mantenerse entonces? Hay un abanico de opciones y razones que van desde la mezquindad de la expoliación de los menguantes recursos, el temor a las persecuciones y el resentimiento de clases, hasta, en el otro extremo, tener la percepción de estar defendiendo el espacio histórico de una izquierda que arrancó Fidel Castro en una pequeña y pobre isla del Caribe, y que universalizó el Che Guevara, con su figura en una T-shirt que simbolizaba, y aun lo hace, la rebeldía inmadura de la adolescencia y primera juventud. 

¿Será que las figuras del chavismo aspiran a poner sus caras en las T-shirts del futuro? Estamos en la temporada de compra de útiles escolares y uniformes, y también de revisar si se puede seguir enviando al colegio a los hijos y nietos, porque ahora son un equipo, padres y abuelos, para contribuir en el acompañamiento en la crianza de los chicos, en el más amplio sentido de la palabra. Qué se le enseña, cómo se justifica esta barbarie, que cada vez es más difícil de admitir, para los unos y para los otros.

 Cuando todo lo anterior se ve en conjunto con una caída sostenida de la producción petrolera hasta los 400 mil barriles que se esperan para septiembre, y en general llevando a la tercera economía de Latinoamérica en 1998, a una del tamaño de Guatemala, y cuando la justicia del mundo persigue y encarcela ex funcionarios y sus cómplices, por corrupción masiva, pereciera que hay razones para pedirle a la dirigencia chavista que, en un acto histórico de profundo patriotismo, dé un paso al costado y permita que Venezuela retome el camino de la concordia y la integración, pues deben aceptar que esta etapa de su gobierno, ya se agotó, y que pueden intentar buscarla nuevamente en el futuro, pero que ya está bien. Que ya es suficiente. 

 SOCIAL 
Parece contradictorio, porque la sociedad sigue funcionando, la TV y los medios, los supermercados con sus cajeros, encargados y acomodadores, los transportes, los edificios de oficina con sus luces y aires acondicionados, y sus gerentes y empleados, la policía en la calle manteniendo el orden, las clínicas y hospitales con médicos y pacientes, las universidades con profesores y alumnos, con internet y con conocimiento de punta, con emprendedores que hacen cosas novedosas, y empresarios y banqueros buscando la manera de seguir con hojas de ruta y refrescamientos de sus estrategias; y los cines y teatros, y los centros comerciales con gente buscando esparcimiento. 

Claro que ya somos el 20% del tamaño que teníamos en 2013, que los que trabajan, lo hacen “con las uñas”, y que faltan cosas elementales para sostenernos. Pero esa es la resistencia homeostática que nos lleva a ir transformándonos en algo diferente, que ya no tiene retroceso posible, pero que nos prepara para encarar el futuro con el criterio de que quejarse no sirve de nada, y que hay que buscar y lograr soluciones. 

 POLÍTICA 
Se reactivó la relación del gobierno de EEUU, con el gobierno bolivariano. Aun no está claro de qué se trata, ni en qué consiste, pero si los medios lo reseñan, y los actores lo convalidan, algo hay. Y el escepticismo es genuino, porque en las guerras epistemológicas, como la que estamos viviendo, dar señales falsas es parte de la estrategia. Esta relación no tiene nada que ver ni con la que los norteamericanos tienen con la oposición, ni con la que estos últimos tienen con el chavismo. 

 Si ya las dos puntas hicieron “click”, podemos anticipar que Trump ya sabe que Maduro no va a entregarse, y este último sabe que no cejarán hasta sacarlo del poder, a él y a la revolución. Ahora es entre ellos dos, y el más fuerte, casi siempre gana. Tal vez no de la manera que se espera, pero alguno ganará y el otro perderá…y el que gane impondrá sus reglas a las otras dos relaciones del triángulo. 

ECONÓMICO  

De ahora en adelante, lo más difícil de cambiar va a ser la mentalidad de la gente, empresarios incluidos, de que ya no hay mas “renta”, ni petrolera ni de nada, y que el estado va a tener que financiarse con impuestos propiamente dichos, y con emisión inflacionaria, y que habrá que trabajar y capitalizar, para ganarse el sustento. 

Por más liberalización de mercados que se produzca, el déficit estructural y crónico le dará oxígeno a la inflación, la cual nos arrojará, cada vez con más fuerza, a una crisis económica de una envergadura tal, que resulta difícil de imaginar. El tiempo que dure esta situación va a ser complicado.   


@btripier
 btripier@ntn-consultres.com 
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