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INSIDE TELECOM

Operación Verdad: vigilantes y vigilados en la Internet es la isla caribeña

VÍCTOR SUÁREZ |  EL UNIVERSAL
domingo 24 de febrero de 2013  12:00 AM
Vigilia en La Habana
En febrero de 2008 Ricardo Alarcón, de familia acomodada que se entroniza en la burocracia durante 50 años, queda en ridículo ante los estudiantes de la Universidad de las Ciencias Informáticas (música de Los Orishas que son de los laos de La Habana). Eliécer Ávila Cicilia, entonces estudiante avanzado pero con poco más de 20 años, le pregunta por qué no puede cualquiera viajar al exterior y Ño Ricardo responde que si eso se permitiera se congestionaría el cielo ("La trabazón que habría en los aires del planeta sería enorme"). Con la reforma migratoria, cinco años después, el primer disidente en salir al exterior es Eliécer, rumbo a Estocolmo. Habrá de visitar unas 12 grandes ciudades europeas antes de partir a Miami en mayo. La semana pasada logró viajar la bloguera Yoani Sánchez, con cara de madre teresa y una maletica solemne. Visitará 12 países, empezando por Brasil.

En 2007 el Oscar a la mejor película extranjera recae sobre La Vida de los Otros, que trata de la decepción de un agente de la seguridad del estado (Stasi) de la antigua República Democrática Alemana (RDA) en el ambiente de 1984, a quien debe vigilar a una importante pareja del mundo cultural (autor y actriz de teatro) a los que se cree sospechosos de asociación disidente. Los elementos que usa para el espionaje a domicilio son: cables de par telefónico, micrófonos, una centralita ubicada en el ático del edificio, un par de teléfonos, un par de audífonos y un inmenso magnetófono con rollos de doce pulgadas. Gran parte de la película transcurre con el agente con los cascos puestos en interminables jornadas de escucha y reporte. Quién entra y sale, qué dicen los dueños de casa y los visitantes. En la medida que va sorbiendo del pensamiento de los objetos de su trabajo, su piel refracta. Los principios (mutados en ciega defensa del régimen) se disuelven progresivamente y se producen cambios en su personalidad y en su sistema de creencias. El agente descubre una trama corrupta que guía su misión y por ello actúa a contrapelo del designio totalitario. Así, barrunta un barranco existencial que James Joyce en Ulises pincela con 85 años de anticipación (que luego es trasladado al análisis transaccional): "Se desdobla en mitad de su vida, se refleja en otro, se repite a sí mismo, prótasis, epítasis, catástasis y catástrofe". Nada entonces era digital en la RDA.

Eliécer se presenta aquella mañana de febrero ante Ricardo Alarcón, el presidente de la Asamblea Nacional cubana y antiguo residente ante Naciones Unidas, como líder del proyecto de vigilancia tecnológica y política de la Operación Verdad, experimento creado un año antes para hacerle seguimiento las 24 horas del día a todo lo que se dijera en Internet en torno a Cuba, al gobierno, a Fidel. Se introducían en los blogs que habían comenzado a aparecer con timidez dentro del país y en otros que funcionaban en el exterior (caso Noticias24.com en Venezuela). Detectaban la información y luego un grupo de analistas entregaba las respuestas oficialmente adecuadas o las tácticas a seguir en cada caso en foros y debates. De esa manera, como internautas corrientes introducían los descréditos, la contraparte, el insulto, pero sin identificarse como portavoces del régimen. Les llamaban los Soldados de la Web, trolls formados en los laboratorios de la Seguridad del Estado, hackers verdeolivo.

Pero, la Operación Verdad, en Eliécer, describió la elipsis del bumerang. Ya en Suecia, respondía vía Skype para Radio Martí: "En mi caso el proyecto influyó mucho en mi manera de pensar, porque ahí teníamos oportunidad de analizar mucho contenido, mucha información que antes era para mí invisible, porque los que formábamos parte del proyecto también teníamos privilegios no sólo de tiempo, sino de acceso a sitios (web) ... A medida que íbamos leyendo, íbamos analizando, nos decíamos: 'Oye, pero esto tiene tremenda lógica. A mí me parece que lo que estamos diciendo no es exactamente así', y ahí empezaban las dudas a comernos el cerebro". El objetivo era volcar el diálogo presente en los foros a favor del criterio del Partido Comunista. Organizaban las opiniones de manera que parecieran normales. "Eso hacíamos la mayor parte del tiempo. Y también, desde el punto de vista tecnológico, creamos un grupo de herramientas que dieran un ranking superior dentro de los motores de búsqueda en Internet, a las páginas y blogs oficiales, a las webs que defienden la revolución, o sea, posicionar mejor todo el tiempo la opinión gubernamental".

El joven marcó su rumbo poco después de la pregunta fatal. Vuelco total: "Desde pionero, es la primera vez que quedo fuera de la vida política de mi escuela", dijo antes de graduarse de ingeniero. Obtuvo la licenciatura. Luego del servicio social de dos años, se quedó sin trabajo. Vendió helados, trabajó en el campo en la cría de cerdos y ayudando al padre en el montaje de un punto de ventas de productos agrícolas. El acoso no le amilanó (al padre le pusieron una multa de 900 pesos convertibles por alojar en su casa durante un par de días a unos amigos de su hijo, los mismos que ahora le invitan a Suecia, Lacubanada.com). El noviembre de 2011 gritó: ¡Ya estoy en Twitter! Pero los lanza a ciegas, no tiene acceso a Internet y le bloquean las llamadas telefónicas internacionales. A su suegra la amenazan con quitarle el servicio si algún correo-e pasa por su línea telefónica. Lo vigilan, lo persiguen, le insultan, le detienen. Va mucho al cine. Recomienda a los cubanos ver el film La vida de los otros. "Vivimos el mismo fenómeno, más especializado, más absoluto, más cínico". Optó por la opinión política, desarrolló facultades de líder, tomó contacto con grupos disidentes aunque sin tomar partido. No mejora la ortografía. En marzo pasado creó el programa 1 Cubano +, lo colgó en YouTube y lo puso a rodar internamente de pen drive en pen drive. Le dice, gente en la calle, '¿viste?, se jodió tu socio' (Alarcón caput).

A comienzos de febrero de este año, antes de salir por vuelta ambos de Cuba, Yoani Sánchez, la bloguera más valiente que existió, publica el video de una entrevista que le hizo a Eliécer. En ella se entera de que éste había sido su perseguidor virtual, aquel que se había distinguido como el troll más incisivo de la Internet local.

-¿También me vigilaban a mí?, pregunta Sánchez.

-En tu caso, no eras el objetivo principal, pero sí una de las figuras de las que siempre debíamos estar al cabo. Lo interesante no era leer, analizar e interpretar lo que tu escribías. No contradecíamos lo evidente, nos concentrábamos en el descrédito como persona, como intelectual.

Ambos volverán a su isla, de la mano, con un cañón de futuro.

vvsuarez@cantv

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Comentarios (1)
Por Manuel Guzman
25.02.2013
2:40 PM
Buen articulo... Saludos!
 
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