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INSIDE TELECOM

Campañas de desprestigio se han tejido en contra de la Unesco y la UIT

VÍCTOR SUÁREZ |  EL UNIVERSAL
domingo 9 de diciembre de 2012  12:00 AM
Ante el mismo espejo
En los años 80 los ataques contra la Unesco los dirigían las agencias internacionales de noticias, especialmente las estadounidenses AP y UPI, con fuerte apoyo del gobierno de su país. Ahora, treinta años después, las campañas de desprestigio contra la Unión Internacional de Telecomunicaciones, UIT, están siendo dirigidas por Google, como empresa privada, y por el gobierno de Estados Unidos, como Estado miembro de esa organización de Naciones Unidas.

Lo que entonces se decía de la Unesco no tenía sentido (la historia lo demostró), como tampoco lo que se dice ahora de la UIT con respecto a supuestas intenciones de secuestrar Internet, regularla y ponerla al servicio de los designios de Rusia, China e Irán y despojar así a usuarios e innovadores del "libre flujo de los datos".

En aquella oportunidad el gran tema era la defensa del "libre flujo de la información" analógica, cuyos pontífices señalaban que la Unesco trataba de eliminarlo, o en todo caso reglamentarlo o mediatizarlo, como parte medular de una política dirigida por el "comunismo internacional" en alianza con la camada de nuevos países tercermundistas que se habían librado del neocolonialismo y que reclamaban que "sus noticias" se escribieran y se difundieran también desde puntos de vista "más nacionales". El Informe MacBride (Se titulaba "Un solo mundo, voces múltiples"), publicado en 1980 bajo el patrocinio de la Unesco, planteaba la creación de un Nuevo Orden Mundial de la Información y Comunicación (NOMIC), y fue duramente enfrentado por las grandes corporaciones transnacionales que imponían de tal modo sus criterios a la industria global de medios que Estados Unidos resolvió retirarse de la organización hasta que el dichoso informe no fuese retirado, borrado y sustituidas sus directrices por ópticas más convenientes a sus intereses.

El venezolano Antonio Pasquali, quien fue subdirector general del Sector Comunicaciones de la Unesco a mediados de los 80, calificaba más de veinte años después de aquel enfrentamiento encarnizado que "al Informe MacBride lo salvó de la desactualización el haber anclado la comunicación contemporánea, con sus fulguraciones tecnológicas, sus Estados felones, sus multinacionales prevaricadoras y sus Guerras Frías, no ya a su devenir tecnológico sino a las imperecederas interrogantes de la relacionalidad humana, de la presencia del otro, de la intersubjetividad, de los derechos del hombre".

Esa guerra no la ganó la Unesco, pero sí surgieron de allí millones de nuevas voces en todo el mundo que comenzaron a ser escuchadas de pleno derecho, como quería el irlandés Sean MacBride.



Emires Unidos

Desde el lunes 3 hasta el 14 de diciembre se realiza en Dubai (Emiratos Arabes Unidos) la Conferencia Mundial de las Telecomunicaciones Internacionales (CMTI 2012), en la cual los 193 países que forman parte de la UIT (cada país un voto) estudian la era digital y revisan el tratado que regula los servicios, el tráfico y la infraestructura de las telecomunicaciones (ITR), el cual ha estado vigente desde 1988.

Esta reunión es de vital importancia para el futuro de Internet, pero no por lo que señalan sus detractores ("controlar Internet", "restringir el acceso" e "imponer la censura"), sino porque en ella se discutirán con ardor de Guerra Fría un par de temas cruciales: a) la cuestión financiera (quién paga cuánto a quién por mover el tráfico de datos), y b) la seguridad en la red. Lo demás es "mitología pura", según los portavoces de la UIT.

Según el documento oficial confidencial que sirvió de base a un "retiro" o "inmersión" (4-5 de septiembre, en las afueras de Ginebra, discusión de las estrategias a seguir en la CMTI 2012) de los funcionarios que ejercen las máximas posiciones en la UIT, encabezadas por su secretario general el maliense Hamadoun Touré, existe una resistencia muy acendrada de las empresas estadounidenses, especialmente Google, a incluir cualquier cosa que resulte en una modificación del status quo personificado en el antiguo Tratado de Regulación de las Telecomunicaciones, creado precisamente cuando Internet no existía como tal (y ni siquiera se la nombra). No están dispuestas a aceptar cualquier revisión que pudiera afectar el flujo de fondos sobre el tráfico de Internet, y también existe una fuerte oposición de los operadores móviles a que se incluya cualquier cosa que pudiera afectar los actuales precios que se cobran por concepto de roaming. El principal argumento de las compañías estadounidenses en contra de cambiar el esquema de facturación por Internet, es que "penalizaría a los países en desarrollo". Dado que los países en desarrollo constituyen la mayoría de Estados Miembros de la UIT, la crítica implica o bien que esos países no pueden entender lo que es bueno o conveniente a sus intereses, o que los gobiernos de esos países no actúan en interés de sus pueblos.

Uno de los "Padres de Internet", Vint Cerf, que trabaja para Google como "evangelista jefe", en el colmo de la desmesura dijo a la agencia Reuters: "Los intentos persistentes (de revisar la regulación de Internet) son evidencia de que esa raza de dinosaurios, con cerebros del tamaño de un guisante, no se ha dado cuenta de que están muertos, debido a que la señal (de la muerte) no ha viajado todavía hasta sus cuellos tan largos".

Hamadoum Touré, que de suyo es un hombre para nada estridente, en la primera sesión plenaria el lunes 3 fue tajante: "Permítanme decirlo muy claro una vez más. La CMTI no se está apoderando de Internet y la CMTI no se refiere a la gobernanza de Internet".



Fantasmas disipados

Dice el secretario general Hamadoum Touré que en la Conferencia de Dubai existen una serie de áreas en las cuales los Estados Miembros pueden acordarse sin mayores dificultades, bajo la premisa de incrementar el despliegue de infraestructura TIC y de acceso en todo el mundo.

Estos tópicos incluyen: Inversión en banda ancha, eficiencia energética, accesibilidad, seguridad, el impacto del contenido no solicitado (spam) en las redes, mal uso de la numeración, roaming, reducción de las tasas, transparencia en los precios (no discriminatorios), fomento de los mercados de telecomunicaciones liberalizados y competitivos, y libertad de expresión.

Según Touré, esta Conferencia tiene el poder para asegurar: La continuidad de la innovación, el libre flujo de la información y la inversión en redes, servicios y aplicaciones.

Pero Google y Estados Unidos piensan otra cosa.

vvsuarez@cantv.net

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